¿Cuál sería tu reacción al encontrar una hamburguesa con sello y sabor peruano en un país extraño? Esta es la historia de una peruana que se llevó una agradable (y deliciosa) sorpresa en su visita a la India.

Estamos listas para ir a almorzar después de un largo viaje en tren y nuestros anfitriones nos preguntan dónde queremos comer. Todas las que no éramos vegetarianas empezábamos a imaginarnos unas hamburguesas en el Hard Rock Café o cualquier restaurante donde sirvieran la tan prohibida carne. Al final la chica vegetariana responde que lo mejor sería algo neutral y propone ir a Pizza Hut.
Los anfitriones se rascan la cabeza. ¿Cómo llegar a Pizza Hut desde aquí? Luego de unas tres vueltas a la misma calle, llamadas a amigos y paradas de rutina para pedir indicaciones a los transeúntes, nos dicen que mejor iremos a otro lugar donde vende hamburguesas estilo hindú, un lugar de nombre Bembus. La idea no me sonaba muy apetecible, pero ya estábamos algo tarde y el bendito Pizza Hut no daba rastros de vida, así que, todas las no vegetarianas asentimos en silencio para ir a ese local de hamburguesas Bembus. Por una milésima de segundo me sorprendió que el nombre se pareciera tanto a nuestra cadena peruana de hamburguesas, pero era imposible, así que retiré la idea de mi cerebro.

Yo era una adicta a “Sex and the city”, una serie que se desarrolla en la magnifica ciudad de Nueva York, la ciudad del glamour, de las tiendas de los grandes diseñadores, de los mejores restaurantes del mundo…en fin, la ciudad más cosmopolita de Estados Unidos y en la que miles de inmigrantes de todas las nacionalidades viven y mantienen sus respectivas culturas y tradiciones ¿Es cierto todo lo que representan en este programa o tenemos un concepto diferente desde nuestro televisor?
Llegué a Nueva York por 8 días aprovechando mis vacaciones. Siempre quise conocer esta ciudad, pasear por la 5th Avenue, ir al puente de Brooklyn, a la Estatua de la Libertad, caminar por Times Square, visitar los museos de renombre y vivir por primera vez la experiencia de estar en un lugar con miles de culturas en una. Me gustaría contar en este relato lo mucho que me gustó la ciudad, pero prefiero ser honesta y decir la verdad desde mi punto de vista.
Una de las ventajas de estar fuera de tu país es que tienes la posibilidad de conocer y aprender de otras culturas y realidades. Acabo de cumplir tres años fuera de Perú y he aprovechado, creo yo, al máximo este juego del destino para viajar lo mas que puedo a los lugares que siempre soñé.

Pero estos viajes no solo están reventando mi computadora de fotos, mi mesita de recuerdos y disminuyendo mi cuenta de ahorros, también me han dado la oportunidad de sorprenderme, admirar y algunas veces decir: “Gracias a Dios naci allá y no aquí”.
Desde que era niña había soñado con conocer las pirámides, de alguna forma las películas sobre momias y sus maldiciones me envolvían, lo mismo que la cultura árabe. Cuando estuve viviendo en Australia intenté planear un viaje a Egipto y hacer mi sueño realidad, sin embargo, la distancia y el presupuesto me hicieron desistir

Esta es una historia diferente, pues no es de un peruano en el extranjero sino la de un extranjero en el Perú. Ya han sido 7 años desde que abrimos las puertas de la Casa Hogar Los Gorriones. Al principio, en el ya lejano 5 de marzo del 2002, empezamos esta aventura mi esposa y yo, porque estábamos deseosos de ayudar en Ayacucho. Pensábamos que mi experiencia como un educador en Francia y la de mi esposa como una enfermera de niños con debilidades aliviaría la difícil tarea de ayudar a tantos niños, pues Ayacucho es el segundo pueblo más pobre de Perú y hay muchos niños abandonados que sin ninguna ayuda se descarrilan hacia las drogas y el alcohol. Nosotros no podíamos dormir tranquilos sabiendo que había niños durmiendo en huecos en la calle. Si bien al inicio fuimos solo los dos, a lo largo de 7 años mucha gente nos ha ayudado y se ha interesado en nuestro proyecto.