03
2009

Mira al mundo desde otro ángulo. Este es el eslogan del Festival de Cine del Sur (Film fra sør) que cada mes de octubre en Oslo nos abre una ventana al mundo. Durante diez días este festival nos da la oportunidad de ver películas latinoamericanas, africanas y asiáticas; y ofrece además la oportunidad de participar en seminarios, debates y fiestas, y conocer a cineastas y actores venidos del sur. Más allá de las fronteras noruegas, el resto del mundo se encuentra al sur, donde hay creatividad, colores, pasiones, sueños, historias que contar y hechos que denunciar. Y felizmente en el universo del cine, no hay fronteras insalvables.
Este año los peruanos estuvimos de fiesta porque “La teta asustada” abrió el festival. En noruego la llamaron “Las perlas de Fausta”, y Julie Ova, jefa del festival, la describió como “una obra de arte tranquila, que muestra cómo las heridas de la historia dejan huellas en los seres humanos, una historia contada con un optimismo fino y poético”. La sala estaba repleta. Entre los discursos de oficio, hubo canciones andinas interpretadas por manos peruanas con zampoña, charango y cajón.
28
2009

Foto: Germán Falcón / Archivo
Cuando "Dios creó al mundo", se dijo, tendrá que existir un lugar donde se pueda oír y cultivar el vals, la polka, la marinera, el huayno, el landó, la zamacueca y todo ese folclor maravilloso de nuestro país. "Y se llama Perú" es el sitio ideal, porque allí estará "José Antonio" paseando con su caballo de paso por esa "Lima de antaño", buscando quizás un "Cariño bueno" que sepa llevar con garbo y salero "La flor de la canela" y que pasito a paso lo lleve hasta "El puente de los suspiros" luciendo la "Fina estampa" del caballero que le acompaña.
22
2009

Pues sí, me fui de vacaciones a Lima y fueron las mejores vacaciones de mi vida. Vi mi querida Lima con otros ojos, unos más comprensivos, pacientes y cariñosos. Además de comer de todo por un mes, traté de no perderme de nada, de disfrutar cada paisaje, cada expresión, cada sonrisa... en fin, traté de disfrutar cada uno de esos detalles a los que cuando vivimos ahí no les hacemos caso.
Semanas y hasta meses previos a mi viaje ya estaba alucinando todo lo que iba a hacer, especialmente en los días más fríos de Inglaterra, cuando no puedes ni salir de casa (a no ser que sea para trabajar) porque la vereda y la pista están cubiertas de hielo y si te resbalas y caes mal, te puedes hasta romper el cuello, mientras que en Lima la gente disfruta de la playa, de la ropa ligera, de las piscinas y de los helados mientras se queja de un calor 'insoportable...'. 'Te vas a achicharrar' me decían. Qué ironía.
14
2009

Tres años atrás quisimos cruzar el puente fronterizo entre Canadá y Estados Unidos frente a las cataratas del Niágara con la finalidad de ver las cataratas del otro lado, pasar el día y quizá comprar algunas cosas.
Mi pasaporte tenía visa válida hasta julio del 2009, la visa de mi esposa había vencido hacía un par de días y mis hijos, en aquel entonces de 4 y 3 años de edad, nunca la tuvieron. Hice las averiguaciones del caso en la oficina de atención turística de la ciudad en la que vivía y me dijeron que no necesitaba visa para Estados Unidos; con la tarjeta de residente permanente en Canadá y mi pasaporte sería suficiente para poder cruzar la frontera.
07
2009

Un nuevo monumento con el distintivo sabor peruano apareció el pasado 11 de agosto por una hora en el Trafalgar Square en Londres.
El escultor Británico Antony Gormley está usando el pedestal vacío en la Plaza Trafalgar como un arte vivo, exhibición que durará 100 días y que tiene la intención de mostrar una reflexión de Gran Bretaña en el siglo XXI. El Proyecto lleva por nombre ”Uno tras Otro”, dándole la oportunidad a los participantes de hacer lo que gusten en la hora que se les ha asignado. Este pedestal será ocupado por 2.400 personas en total, y cada una estará expresando en su forma su personalidad.
30
2009

No me gusta la cumbia, no es mi género favorito y siempre que puedo la evito. Siento mucho no ser políticamente correcto y decir que escucho de todo o que me gustan todos los géneros. Pues no, me parece que la cumbia y el reggaetón están de más y mientras más rápido desaparezcan mucho mejor. Sin embargo, y no saben cómo me lamento de este ‘sin embargo’, reconozco que hay canciones que se cuelan sin que uno pueda hacer nada y así, sin más, de un día para otro y sin darte cuenta, estás silbando o tarareando una cumbia. La culpa la tienen las combis creo yo, pero bueno, están ahí y hay que aprender a convivir con ellas (con las combis y con la cumbia).
22
2009

Son las 2 a.m. y los recuerdos de mi niñez se me vienen a la mente. Parece que estuvieran marcados como las huellas de la historia en las paredes de las rocas. Veo algunas imágenes en la PC y mis sentimientos se golpean unos a otros intentando aflorar todo en cada golpe de mi corazón, como aquellas tardes en las que ayudaba a mi madre a arreglar la huerta. Por un momento siento el olor de las dalias y de las verduras frescas.
17
2009

Desde que estaba en el aeropuerto de Toronto esperando mi vuelo hacia Lima ya tenía los síntomas de la ansiedad, del nerviosismo, porque, caray, iba a regresar a mi patria después de una larga ausencia. Desgraciadamente había tenido que esperar para volver, por eso mi ansiedad era grande. Mi esposo, quien me había oído hablar del Perú una y otra vez durante años, trataba de calmarme, pero también estaba ansioso porque era su primer viaje a mi tierra.
08
2009

Foto: Rolly Reyna / Archivo
Era una tarde de agosto de los comienzos de la década del 90 y el país todavía sentía la resaca de los 80. Yo tenía 17 años y creo que era la primera vez que pisaba un aeropuerto, en este caso el Jorge Chávez. Recuerdo muy bien esos momentos como si todo estuviera en cámara lenta. Había lágrimas, rostros entristecidos y se escuchaban sollozos mezclados con buenos deseos. No, no era yo el que partía del Perú, el que se iba era mi padre.
25
2009

Una amiga que había estado como au-pair en Alemania me llevó a la agencia Au-pair Internacional. Ahí me explicaron en qué consistía el programa: era ir a vivir con una familia alemana por un año, la familia me daría casa, comida, una propina semanal y me ayudaría pagando la mitad del curso del idioma, y a cambio yo debía ayudarlos con los niños y ser una suerte de hermana mayor. La propuesta me interesó mucho porque quería ser guía de turismo y el alemán era uno de los idiomas mejor pagados en esa profesión; sin embargo, nunca pensé que tendría que irme tan lejos para poder aprenderlo bien.


