Tu vida es puro teatro

Novedades en la categoría Posts sobre teatro

Comentarios (8)

Marco Zunino

Nov
05
2009

cabaret.jpg

Un actor es un hombre . Y como a todo hombre, lo amas o lo odias. Lo amas cuando es sutil, o enérgico, o incluso cuando luce débil e infantil, porque él logra que lo ames. Y lo odias cuando se impone, cuando pasa por encima de todo, cuando ruge hasta ensordecerte, porque quiere que lo odies. El actor es así, bello y feo, débil y fuerte, masculino y femenino. Pero sigue siendo un hombre, alguien que pega con el puño sobre el escenario y en lugar de sobarse los nudillos, hace temblar el teatro.

Marco Zunino es un actor. Potente, intenso, limpio donde debe y sucio cuando quiere, y eso se nota en cada función de Cabaret, un éxito en el Teatro Marsano. La gente lo mira boquiabierta como se mira a una fiera enjaulada que con el más pequeño movimiento nos maravilla, y cada vez que aparece su sola presencia cambia la atmósfera, como una cortina viva de emociones que se burla de ti en un momento y luego te causa compasión, y odio, y espanto. Las mujeres se lo comen con los ojos, pero no tienen que gustarte los hombres para que te guste Zunino. Tiene que gustarte el talento, la música, la capacidad de estar que tiene un buen actor. No tiene que importarte el sexo de su personaje –el género es cosa de sastres- porque el sexo de los teatristas es divino, como el del sol en Roberto Zucco. Aunque nunca faltará el periodista bobo que le pregunte a cada actor con quién duerme y dónde se para, hay algo que siempre estará claro: los actores tienen miles de amantes, amantes que llenan la platea y tocan con los ojos y beben de oído y respiran el aire del buen actor, el de Marco Zunino y el de Alberto Isola, el de Giovanni Ciccia o el de Paul Vega, el de Alberick García o el de Franklin Dávalos, el aire de ese intérprete que todas las noches se acuesta con una multitud que lo ama, lo entibia, lo admira y lo aplaude con justicia. Porque los buenos actores, y sólo los buenos, tienen su cama en el escenario.


Zunino destaca en Cabaret, donde se lucen casi todos con él. Elena Romero, Denisse Dibós, Raúl Zuazo y otros, en una puesta que se da el lujo de tener como cuerpo de baile y elenco de apoyo a Elsa Oliveros, Daniela Sarfati, Laura Del Busto, etc. Es en el Marsano, el conocido teatro de Cattone, pero sin Cattone.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (8)
Agregar a
Comentarios (9)

El poder de ser mujer

Nov
02
2009

teresa.jpg

Recuerdo haber afirmado alguna vez que el peor error de la humanidad fue confinar a la reclusión doméstica a las mujeres durante casi toda nuestra historia. Si desde el poder masculino no les hubiéramos prohibido estudiar, gobernar y decidir sobre sí mismas hoy tendríamos el doble de avance en la humanidad. ¿Por qué? Simple: porque hubiéramos tenido el doble de cirujanas, de científicas, de inventoras, de artistas, de todo ese potencial humano que ha forjado el progreso. Si nos enriquecimos con un Leonardo, un Shakespeare y un Stephen Hawkins, imaginen cómo nos hubiera ido teniendo dos de cada uno. Y si nos enorgullecemos de haber llegado tan lejos en ciencia y en arte, deberíamos también avergonzarnos de haber reducido al 50% nuestras posibilidades al haber encarcelado en casa a la mitad de la humanidad. Esa mitad que además hubiera aportado otro enfoque vital menos bélico e invasivo y más horizontal, empático, apegado a la vida.

En el teatro el poder femenino está muy presente y la discriminación es bastante menor que en otras áreas, lo que trae más riqueza: muchas directoras y muchas excelentes actrices, autoras, técnicas y productoras a las que no mencionaré para no pecar de favoritismo (y también porque mis favoritas son demasiadas). Un vasto número de creadoras femeninas recibirán, con hospitalidad peruana, a las muchas maestras teatrales del mundo que llegan este noviembre a la casa de Yuyachkani para enseñar lo que saben a hombres y mujeres, en el Segundo Festival Internacional Mujeres Creadoras. El programa es tan amplio y el espectro de las maestras es tan vasto que apenas reseñaré algo y les sugeriré leer, en este link, el blog del Festival. Vienen Cristina Castrillo y Bruna Gusberti (Argentina-Suiza), Geddy Aniksdal (Noruega), Julia Varley (Dinamarca) y la destacada teórica teatral Ileana Dieguez (México- Cuba), de quien he leído muchos artículos e interesantes reflexiones. Ellas –y varias maestras más- dictarán siete talleres internacionales además de mostrar sus trabajos e interactuar con nuestra aldea teatral en demostraciones, conversatorios y mesas de trabajo.
Las mujeres toman la iniciativa y, como suele ser, lo hacen para crear más vida. Todo esto entroncado con una iniciativa madre, The Magdalena Project. A no perdérselo. Del 15 al 22 de noviembre.


En la foto, Teresa Ralli, destacada actriz de Yuyachkani.
Actualización: la foto, según me indica la misma Teresa, es de Elsa Estremadoyro. Gracias por la aclaración.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (9)
Agregar a
Comentarios (2)

¿Es verano? ¿Llueve en Lima?

Oct
25
2009

verano llueve.jpg

Es verano y llueve en Lima juega con un tópico común pero siempre bienvenido, el de los personajes que de repente cuestionan su falsa naturaleza teatral y se enfrentan a su creador o dedican su existencia a buscarlo y entenderlo. Este motivo está presente en novelas –como Nívola (Niebla) de Miguel de Unamuno- y obras tan famosas como Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello.

En este experimento teatral –así lo definen sus creadores, el grupo Ketó que dirige Sergio Paris- los personajes aparecen sin motivo, convocados por un escritor que al teclear, mágicamente, les da existencia y luego comienza a ensayar cruces entre ellos, distintas motivaciones, posibles finales. Pero el final real es un enfrentamiento entre los creados y su creador, ridículo y risible pero además doloroso, por absurdo, por inmoral. El personaje cuando se define independiente también se descubre esclavo y, como el Frankenstein de Mary Shelley -tan distinto de la versión cinematográfica que conocemos- exige otra vida, otras compañías, un mejor entorno, un gran final.

Para que este motín se realice hace falta que los personajes nazcan mal dibujados, con cosas por vivir, con motivaciones incomprensibles: están a medio pergeñar y eso lo sabemos todos… menos ellos. Lo que sería error de principiante en una obra convencional en esta es parte del juego. Los espectadores entendemos que les falte dramaturgia, que no tengan la necesaria profundidad, que estén aún a medio camino entre el cliché y el arquetipo inmortal. Pero ellos, como niños, reclaman, hacen preguntas tontas y arrancan del público risa y lástima, lo que explica el éxito de la propuesta, una paradoja que se presenta como ensayo, como búsqueda (recordemos que nace de un grupo de impro que renuncia en este caso a sus habilidades y técnicas) y va tras lo inexplicable, lo inasible, lo falso. Porque es falso que sea verano, porque es falso que llueva en Lima, porque es falsa la existencia de todos ellos y eso que tanto les duele a nosotros nos revela, entre risas y desconcierto, el complejo mecanismo de la mentira teatral. Se acaba este fin de semana, entre máscaras y caramelos, en el teatro Mocha Graña.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (2)
Agregar a
Comentarios (7)

César Ritter, el niño asesino

Oct
19
2009

asesinos.jpg

Un cómico no es un cómico. Un cómico es un actor. Por eso siempre me ha encantado ver actores cómicos incursionando en dramas, en obras clásicas o en tragedias. Desde Elmer Alfaro -el famoso Machucao que acompañaba a Papá Chuiman en Risas y Salsa, al que vi actuar en serio en Histrión, donde se inició- hasta Jim Carrey en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, siento que el cómico que actúa en serio nos dice indirectamente soy cómico no porque no sepa hacer otra cosa: soy cómico porque elijo serlo.

César Ritter en La noche de los asesinos se luce, y no como el gracioso que todos conocemos a través de la TV sino como un actor dramático con garra, intenso y versátil. Dirigida por Gustavo López, la obra de este autor cubano permite a Ritter brillar con muchos recursos, en una historia densa y complicada que avanza gracias a la mano del director y a la pericia del elenco. Unos niños juegan a representar el asesinato de sus padres, cometido por ellos, y recrean además los conflictos conyugales, el cuestionamiento de la autoridad paterna y el sojuzgamiento y la rebeldía que genera toda imagen autoritaria, quizás más visible hoy en tiempos de hogares fragmentados, juventud violenta y dolorosa tensión social. La noche... apela a lenguajes complicados, difíciles, pero López y Ritter la hacen fácil de entender, llevadera y emocionante pese a su carga intelectual. Hay que tener en cuenta que no es un monólogo donde César lo hace todo, pues el trabajo actoral lo comparte con dos excelentes intérpretes, Vanessa Vizcarra -que vuelve a escena luego de un tiempo de para- y Leslie Guillén, recién egresada del TUC pero capaz de muchas cosas, por lo que se ve en esta puesta. Las dos, como Ritter, se multiplican en diferentes papeles y van y vienen de una historia a otra con fluidez y claridad.
Hay que ver a Ritter, Vizcarra y Guillén, haciendo de asesinos, de policías, de niños. Y recuerde lo que le digo: los cómicos no son cómicos. Los niños no son niños. La sala no es la sala.

La producción es del CCPUCP. La fotografía, envidiable, es de Paola Vera.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (7)
Agregar a
Comentarios (2)

Entre buitres y zorros

Oct
09
2009

Volpone.jpg

Volpone, obra de Ben Jonson que se presenta en el Teatro Británico, es una comedia que se burla de todo y de todos sin piedad. Contando la historia de un noble avaro y ambicioso en la Lima virreinal –donde se ubica la acción de esta adaptación - Volpone le pega a los limeños de hoy, a la corrupción, a las prebendas, a los jueces vendidos y a muchos más.

Roberto Ángeles dirige y adapta esta gruesa puesta del clásico del siglo XVII y en ella decide burlarse del público como lo hacen los bufones, según se sabe: besando la mano del rey mientras le escupen el anillo con desprecio y disimulo. Su humor grotesco e irrespetuoso causa a la vez risas y culpa, porque los doce cómicos demuelen sin detenerse al amor, a la justicia, a la sociedad y hasta a la religión, a la que parodian apenas iniciado el espectáculo con una oración al dinero, al que el mismo Volpone eleva en una consagración hereje del dios más terrible y despreciable de todos los tiempos, en especial los nuestros: el oro.

Alberto Isola y Carlos Carlín –como Volpone y Mosca, su taimado asistente- despliegan sus incontables recursos corriendo, disfrazándose y sudando la gota gorda para delicia de la platea. Secundados por un buen elenco –en el cual Manuel Gold brilla y se aquilata- Isola y Carlín escenifican no solo las labores de los angurrientos sino también la marcadísima división social entre cholos y blancos que imperaba en los tiempos de Amat y hasta hoy nos separa, escondida tras el espejismo de las comidas y otros supuestos tesoros del Perú actual. Carlín juega a ser un cholo de fantasía, ingenioso y muy gracioso pero sin asquear ni cuestionar a los decentísimos espectadores de nivel A/B que llenan la sala y se divierten con terror, espantados ante la posibilidad de que esos amables monstruos de codicia se parezcan a ellos. Volpone encaja perfectamente en una Lima de negociantes, de tramposos y manipuladores (la de antes o la de hoy, lo mismo es) donde lo único que hay que querer es ganar dinero y divertirse, de lo que se trata justamente esta puesta. Un éxito. Hay que verlo para decirnos, aunque sea falsamente, yo no soy así.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (2)
Agregar a
Comentarios (11)

Una muerte anunciada

Sep
21
2009

pdp.gif

La página de los dramaturgos del Perú, un sitio web que creé a mediados de los 90 para albergar datos sobre nuestros autores, además de obras e información diversa, desaparecerá en octubre de este año debido a que Yahoo! cerrará Geocities, el servidor gratuito que la albergaba. Eso significa que esta dirección: http://geocities.com/teatroperuano no existirá más.

Aunque esto que hace Yahoo! me parece tan espantoso como quemar una biblioteca no me queda más salida que mudar la página. Pero hacerlo sería mover algo inactivo de un lugar a otro, mudar una web que ya había cumplido su ciclo y que podría morir en paz, así que he encontrado una mejor solución. He creado un blog dedicado a la dramaturgia nacional, en especial a sus autores vivos. El blog es un formato más vivo, moderno, modificable y participativo. Tengo experiencia con éste (y con mi blog personal ) y confío en poder trasladar la información más relevante de la página antigua a este nuevo blog.

La dirección es http://dramaturgosdelperu.blogspot.com

Se llama el blog de los dramaturgos del Perú y en él iré reseñando primero a los autores que tienen estrenos y actividad plena en la escena actual, para luego agregar a quienes no estén ahora en escena o a quienes vayan surgiendo. A diferencia de La página de los dramaturgos del Perú, en el blog no rme referiré a autores fallecidos, pues la idea es hablar de la actualidad, y tampoco subiré textos teatrales por razones de espacio y tiempo.
Visiten el nuevo blog, opinen, comparen, colaboren: http://dramaturgosdelperu.blogspot.com

Y recuerden que en la antigua Página de los dramaturgos del Perú había textos completos de muchas obras que siguen ahí pero desaparecerán con el cierre de Geocities. Aprovechen el mes que queda y copien todo lo que se pueda antes de que se pierda.

Mil gracias a los lectores, los espectadores, los estudiosos y los amantes del teatro peruano por su apoyo, su interés y su participación. El de ayer y el de ahora.

César De María
Blog de los dramaturgos del Perú
http://dramaturgosdelperu.blogspot.com

Categorías

Fotos, videos y links dramáticos, Notas en el espejo del camerino, Posts sobre teatro
Comentarios (11)
Agregar a
Comentarios (6)

El ave que enseña cantando

Sep
09
2009

conciertofugazparaunsoldormido.jpg

El boom teatral limeño ha generado un circuito de salas que ahora cobran mucho más que antes, venden más entradas y por lo tanto, generan más dinero para sus empresarios y sus actores. Esto a su vez ha creado un star system, actores famosos –usualmente blancos y guapos- que atraen público y permiten a los empresarios incursionar en nuevas salas, más grandes y rentables. Por ejemplo, si hace pocos años uno lograba con suerte 100 espectadores en el Británico, a 20 soles cada uno, hoy se pueden tener 2000 asistentes en el Teatro Peruano Japonés, que pagan en promedio 40 soles por boleto.

Este feliz incremento en soles por función se ha visto correspondido por la calidad de nuestros actores, que va en aumento, pero no tiene correlato aún en otras áreas del teatro menos faranduleras pero igualmente importantes, como la escenografía o el vestuario. Si recordamos actuaciones excelentes, que merecían el precio que pagamos, ¿recuerda alguien una escenografía o un vestuario inolvidable, o que realmente destaque más allá de su presencia funcional? Nos faltan directores de arte, escenógrafos y vestuaristas –y artesanos de utilería, expertos en efectos especiales y otros artistas afines- y aún no contamos con estrellas en estas áreas, salvo aquellos que destacaron y se fueron del Perú, como Pepe Corzo. Nuestras grandes actuaciones de hoy suelen tener tras ellas, literalmente, telones negros, paredes blancas e ideas grises. Queda mucho por hacer en esas áreas, muchos talentos por identificar y mucha gente por educar, empezando quizás por nuestros propios directores, quienes deberían renunciar a ser ellos los que diseñen su escenografía para arriesgar más en esa área, confiando en ideas de gente que sepa más y convocando talentos que vuelen más alto. Como vuela el cárabo. Porque de él queremos hablar.

El grupo El cantar del cárabo está presentando Concierto fugaz para un sol dormido, una obra de teatro de sombras llena de sorpresas y muy felices soluciones escénicas. Aunque se pone en horario de teatro para niños –sábados y domingos a las 4 p.m. en la Alianza Francesa- este Concierto es disfrutado por chicos y grandes por su poética dramaturgia y, en especial, por su calidad estética que deja boquiabiertos a los espectadores y atrapa la atención aun de los niños más inquietos.

Desde que ingresamos a la sala vemos en escena, como en un altar, una colección de imágenes creadas con materiales simples y luces sugerentes que anticipan el regalo que nos dará la puesta. Mezclando clown, actuación, mimo y teatro de objetos con las antiguas técnicas del teatro de sombras –que el grupo maneja asombrosamente bien- El cantar del cárabo nos lleva al cielo para contarnos tres historias fascinantes, enigmáticas, críticas y, sobre todo, bellas. Esa belleza que uno espera de otras puestas más fastuosas nos la da este grupo cuya riqueza visual debería ser disfrutada por muchas familias y además, reclutada para mejorar el nivel visual de nuestros grandes éxitos teatrales. Si vuela tan alto este cárabo, que nos levante a todos.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (6)
Agregar a
Comentarios (11)

Todo es un desastre

Sep
04
2009

Desastre.jpg

Todo en el mundo es una farsa, y Michael Frayn, el autor de Noises off (que se pone en Lima como Esta obra es un desastre) lo hace evidente en esta comedia desopilante que mantiene al espectador sin aire, riendo hasta llorar y divirtiéndose tanto que parece perder de vista –afortunadamente- el sentido final de la comedia: la afirmación de que nuestras instituciones, ritos y convenciones no son más que formalidades impuestas para no dejarnos llevar por ese ser salvaje, desordenado y pasional que realmente somos.

Con esta puesta en el teatro de la Biblioteca Nacional Ricardo Morán vuelve a demostrar su creatividad, su dirección de actores, su excelente manejo del ritmo y su riesgosa pero atinada apuesta por la farsa extrema, el bufón, la astracanada.

La puesta comienza como una farsa a la inglesa, de esas que suceden en una casa con ama de llaves y en formato tradicional, casi a lo Ricky Tosso. Pero luego esta se interrumpe y el autor nos muestra la realidad tras ella: la historia de un director y sus actores que ensayan la farsa y discuten, se burlan, conviven como humanos con virtudes y defectos que en escena, mientras actúan, no se ven.

Es la revelación de lo oculto lo que mueve a Frayn: el actor que hace de seductor es en verdad inseguro, la que hace de lista es tonta, el director no dirige nada, etc. Este revelar lo oculto guía la construcción dramática y nos lleva a un segundo acto donde la destreza del dramaturgo nos muestra en simultáneo lo que pasa en escena y lo que ocurre detrás de la escenografía, dándole vuelta -literalmente- a nuestra comprensión de todo lo visto. Frayn apela con certeza a los recursos de esa farsa que quiere ridiculizar para mostrarnos la realidad oculta: errores de vestuario, ropa interior expuesta, juego de puertas equivocadas, los más bajos apetitos y los grados más altos de estupidez se dan en el escenario y luego se reflejan en la realidad de los actores.

Pero en el tercer acto llegamos aún más lejos, tanto que la propia puesta en escena se contamina de lo humano, se contradice, se viene abajo. La construcción teatral es demolida, la obra se derrumba sobre sus actores y nos reímos más, con pena y rabia, al ver cómo su creación se desmorona.

En toda comedia extrema, donde pasan cosas verosímiles que a uno lo hacen reír, el espectador debería preguntarse siempre ¿a qué cosa real se parece esto tan irreal? Si nos divertimos mucho viendo cómo Frayn y Morán retratan la desintegración de las convenciones teatrales quizás sea porque nos resulta familiar, porque vemos a diario congresistas, presidentes, autoridades e instituciones tan mal dirigidas y actuadas que se contradicen y desdibujan hasta perder toda credibilidad. Gracias a este elenco de primera nos reímos de aquellos que deberían ser serios y dejamos de creer en esos en los que siempre deberíamos confiar. Y todo nos parece mentira. La obra, la política, los periódicos y hasta la misma realidad.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (11)
Agregar a
Comentarios (5)

El Edén somos nosotros

Ago
28
2009

cineeden.jpg


Uno de los protagonistas del teatro peruano es Alberto Isola, quien lo enriquece mucho como actor y aún más como director. Con constancia, imaginación y capacidad de riesgo, Isola aborda cada proyecto como un paso más en una larga búsqueda, la de un teatro inteligente que lleve al extremo el lenguaje escénico y presente siempre algo innovador en contenido, tono o forma.
Dos puestas suyas destacan hoy en simultáneo: Esperando la carroza y Cine Edén, de la que trata esta nota.

Cine Edén es un texto teatral de Marguerite Duras que (basado en El Amante y Un dique contra el Pacífico, dos novelas suyas) narra una historia que sucede en Indochina pero es muy pertinente en el Perú: la lucha de una madre por obtener riqueza y el consecuente emputecimiento de su familia. Al igual que en el Perú de hoy, donde todos se arengan con frases de libro de autoayuda para lograr el éxito a costa de lo que sea, en esta Indochina mágica y estéril La Madre –en brillante interpretación de Mirella Carbone– y sus hijos -Joaquín de Orbegoso y la novel Moyra Silva- persiguen una fortuna que cambia de imagen constantemente, pasando de ser unas hectáreas que el mar devora a un diamante que enriquece a sus dueños pero también los condena a la miseria moral.

Para contar esta debacle el director renuncia a las estridencias y el melodramatismo de nuestro floreciente teatro industrial –que alguien llama con sorna neocatonismo- y narra el drama en tono grave, explotando la inmensa capacidad de su protagonista y apelando a mil referencias que solo son posibles por la cultura teatral de Carbone e Isola. Vemos pasar alusiones al teatro japonés, a Brecht, a Pina Brusch y en especial al cinema, nunca gratuitas, siempre pertinentes. El tono que impone la sobria y rotunda narración de Grapa y el trabajo de Marco Otoya y Walter Vásquez completan esta visión lúcida de nuestra propia catástrofe moral, la que la prosperidad esconde, la de una sociedad que antepone el dinero a cualquier otra cosa y que endiosa el triunfo económico como único fin vital.
La obra merece ser disfrutada por el mejor público teatral, ese que no le corre a apuestas ni nuevas visiones, el que no cree que todo es risas ni actores de TV y que va al teatro para divertirse pero además para crecer. Va en la Alianza Francesa de Miraflores, hasta este lunes.


Una de las canciones que se oyen en la puesta, de Mistinguette: Busco un millionario.

Y de Lucienne Boyer, Háblame de Amor.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (5)
Agregar a
Comentarios (7)

Santiago: en el limbo peruano de la frustración

Jul
15
2009

SANTIAGO_(ELSA_ESTREMADOYRO)_03_br.JPG

Primero, mi mensaje a la nación

Cuando alguien me dice que ama al Perú porque toma gaseosa amarilla y come cebiche, me río de su ingenuidad, porque eso no es actuar llevado por el amor sino por la publicidad -me lo van a decir a mí- y por falsas valoraciones de lo que realmente somos. Pero quizás, pienso luego, simplemente no conoce otra forma de manifestar su amor por el país. Entonces le digo: si realmente amas al Perú, y tu amor es grande, haz algo grande. El amor verdadero no es estático: te mueve, te levanta de la silla y te exige acciones. Si amas al Perú acércate a su cultura, a sus pintores, a sus cantantes, a eso que no sale en televisión porque es más poderoso que ella. Tal vez no sepas quién es Humareda y no conozcas ni el título de una canción de Saywa, pero al menos puedes moverte y salir a ver a Yuyachkani, uno de nuestros mejores grupos teatrales que acá nomás, en Magdalena, está presentando Santiago, con la actuación de Ana Correa, Augusto Casafranca y Amiel Cayo.

Cuando te llenes la boca diciendo que bailas cumbia y comes causa volveré a preguntarte qué entiendes por ser peruano y sobre todo, qué entiendes por causa. Y te preguntaré qué hiciste por amor al Perú. Porque un país, hermanito, no se come: se defiende y se vive y se cultiva. Como el amor, ni más ni menos. Y respecto al amor no aprendas de Tito el Bambino. Aprende de ti mismo y de lo que tu alma pide.

Ahora sí, Santiago

Santiago -que dirige Miguel Rubio- es la crónica de un enfrentamiento perpetuo entre dos culturas que conviven, se aman y se odian. La cultura occidental de nuestro conquistadores, que llega para sojuzgar pero al mismo tiempo trae consuelo y genera una nueva cosmovisión, y la cultura andina que trata de mantenerse aun fragmentada y atacada, y cuya lucha por no desaparecer representa un acto de rebeldía ante el status quo.

Este duelo cultural es llevado a escena con una anécdota simple: el continuo enfrentamiento entre los devotos católicos de una imagen religiosa -la de Santiago mataindios- y el defensor de las creencias nativas, un joven cuyas acciones místicas -que recuerdan a las de un danzak y luego se encarnan en un ukuku- enfurecen a los primeros.

Esta dualidad que une y separa es llevada más allá y se manifiesta en otras oposiciones dialécticas: el español y el quechua, lo sagrado y lo profano, la destrucción y el futuro, el cielo y la tierra, la resignación o la búsqueda de un nuevo mundo. Los protagonistas viven entre ambos polos y entre ellos habita también la frustración, coagulando su presente y amargando sus vidas. Los católicos lloran a sus muertos y se frustran por no poder pasear a su santo en procesión (le falta la imagen del moro vencido y no consideran digno sacar la imagen incompleta) y el joven se frustra porque la tradición lo inmoviliza, porque sus creencias son despreciadas y su dolor no es tomado en cuenta.

Al escenificar esta frustración constante Santiago critica el presente del Perú, retratando a quienes siguen sufriendo porque no han recibido ni las migajas del festín de la modernidad y principalmente porque la sociedad se niega a incluirlos y, así como les dio la espalda cuando los mataban, ignora también hoy su dolor y su duelo, enterrando su memoria y sus ausentes en otras fosas clandestinas, las del silencio y la indiferencia, dejándolos literalmente en manos de Dios y de sus íconos.

Pero además de criticar el presente, la bandera roja que le encuentran al rebelde -y su lucha constante por hacer que pase algo, por cuestionar el ayer y el hoy- parece augurar un futuro conflictivo, al conectar la obra con el pasado reciente y doloroso de nuestra guerra interna. Santiago nos llama la atención sobre el sufrir de nuestros olvidados y de paso nos advierte que si no aprendemos de lo sucedido, si no oímos a quienes exigen ser atendidos, la rebelión será el próximo paso. Y las rebeliones son dolorosas porque suelen ser tan crueles como el daño que se hizo a sus rebeldes.

En el mes de la patria, hay que ver Santiago. Más allá del texto, su exquisita puesta nos ofrece un compendio de aquello que Yuyachkani sabe crear tan bien en escena: grandes preguntas abiertas y movilizadoras e imágenes teatrales extraordinarias, realmente inolvidables. Esto en un marco de amor por el Perú, pero un amor como tiene que ser: inteligente y tan verdadero que para construir, se lo cuestiona todo.


La foto la tomé del blog de Yuyachkani. Si me dan permiso iré a tomar fotos en plena función, sin flash, obviamente, para obtener un registro similar al que hice para Lato sinistra o Ludicus.

Categorías

Posts sobre teatro
Comentarios (7)
Agregar a
 
© Empresa Editora El Comercio Perú