Es verano y llueve en Lima juega con un tópico común pero siempre bienvenido, el de los personajes que de repente cuestionan su falsa naturaleza teatral y se enfrentan a su creador o dedican su existencia a buscarlo y entenderlo. Este motivo está presente en novelas –como Nívola (Niebla) de Miguel de Unamuno- y obras tan famosas como Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello.
En este experimento teatral –así lo definen sus creadores, el grupo Ketó que dirige Sergio Paris- los personajes aparecen sin motivo, convocados por un escritor que al teclear, mágicamente, les da existencia y luego comienza a ensayar cruces entre ellos, distintas motivaciones, posibles finales. Pero el final real es un enfrentamiento entre los creados y su creador, ridículo y risible pero además doloroso, por absurdo, por inmoral. El personaje cuando se define independiente también se descubre esclavo y, como el Frankenstein de Mary Shelley -tan distinto de la versión cinematográfica que conocemos- exige otra vida, otras compañías, un mejor entorno, un gran final.
Para que este motín se realice hace falta que los personajes nazcan mal dibujados, con cosas por vivir, con motivaciones incomprensibles: están a medio pergeñar y eso lo sabemos todos… menos ellos. Lo que sería error de principiante en una obra convencional en esta es parte del juego. Los espectadores entendemos que les falte dramaturgia, que no tengan la necesaria profundidad, que estén aún a medio camino entre el cliché y el arquetipo inmortal. Pero ellos, como niños, reclaman, hacen preguntas tontas y arrancan del público risa y lástima, lo que explica el éxito de la propuesta, una paradoja que se presenta como ensayo, como búsqueda (recordemos que nace de un grupo de impro que renuncia en este caso a sus habilidades y técnicas) y va tras lo inexplicable, lo inasible, lo falso. Porque es falso que sea verano, porque es falso que llueva en Lima, porque es falsa la existencia de todos ellos y eso que tanto les duele a nosotros nos revela, entre risas y desconcierto, el complejo mecanismo de la mentira teatral. Se acaba este fin de semana, entre máscaras y caramelos, en el teatro Mocha Graña.
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Posts sobre teatroSoy escritor de teatro y creativo publicitario. Además hago fotografía y tengo tres hijas por las cuales dejaría todo lo demás. El teatro me fascina porque la gente me fascina, todos nosotros, fingiendo, exhibiendo, emocionándonos y compartiendo los mismos momentos con quien nos tocó en la butaca de al lado, sea tu novia o un desconocido. Este blog trata del teatro de la vida, de comunicación humana, de las muchas emociones que convierten nuestro mundo, grande o pequeño, en un escenario. Si quieres saber más de mi trabajo -y de todos nuestros autores teatrales- entra a la página de los dramaturgos del Perú
2 Comentarios
Exelente comentario Cesar, será obligada parada el día de hoy.
Otra cosita, ¿este comentario es te tu autoría o es otra de las locuras de AA? ta locazo ese tio.
http://blogs.peru21.pe/gritosysecretosdelteatro/2009/10/que-es-lo-que-hace-un-director.html
un abrazo,
Sí, ese comentario es mío. Y en este negocio estamos locazos todos, pero con eso, y con discrepancias, y con desencuentros, tambièn se avanza. Un abrazo.
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