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La página de los dramaturgos del Perú, un sitio web que creé a mediados de los 90 para albergar datos sobre nuestros autores, además de obras e información diversa, desaparecerá en octubre de este año debido a que Yahoo! cerrará Geocities, el servidor gratuito que la albergaba. Eso significa que esta dirección: http://geocities.com/teatroperuano no existirá más.
Aunque esto que hace Yahoo! me parece tan espantoso como quemar una biblioteca no me queda más salida que mudar la página. Pero hacerlo sería mover algo inactivo de un lugar a otro, mudar una web que ya había cumplido su ciclo y que podría morir en paz, así que he encontrado una mejor solución. He creado un blog dedicado a la dramaturgia nacional, en especial a sus autores vivos. El blog es un formato más vivo, moderno, modificable y participativo. Tengo experiencia con éste (y con mi blog personal ) y confío en poder trasladar la información más relevante de la página antigua a este nuevo blog.
La dirección es http://dramaturgosdelperu.blogspot.com
Se llama el blog de los dramaturgos del Perú y en él iré reseñando primero a los autores que tienen estrenos y actividad plena en la escena actual, para luego agregar a quienes no estén ahora en escena o a quienes vayan surgiendo. A diferencia de La página de los dramaturgos del Perú, en el blog no rme referiré a autores fallecidos, pues la idea es hablar de la actualidad, y tampoco subiré textos teatrales por razones de espacio y tiempo.
Visiten el nuevo blog, opinen, comparen, colaboren: http://dramaturgosdelperu.blogspot.com
Y recuerden que en la antigua Página de los dramaturgos del Perú había textos completos de muchas obras que siguen ahí pero desaparecerán con el cierre de Geocities. Aprovechen el mes que queda y copien todo lo que se pueda antes de que se pierda.
Mil gracias a los lectores, los espectadores, los estudiosos y los amantes del teatro peruano por su apoyo, su interés y su participación. El de ayer y el de ahora.
César De María
Blog de los dramaturgos del Perú
http://dramaturgosdelperu.blogspot.com
El boom teatral limeño ha generado un circuito de salas que ahora cobran mucho más que antes, venden más entradas y por lo tanto, generan más dinero para sus empresarios y sus actores. Esto a su vez ha creado un star system, actores famosos –usualmente blancos y guapos- que atraen público y permiten a los empresarios incursionar en nuevas salas, más grandes y rentables. Por ejemplo, si hace pocos años uno lograba con suerte 100 espectadores en el Británico, a 20 soles cada uno, hoy se pueden tener 2000 asistentes en el Teatro Peruano Japonés, que pagan en promedio 40 soles por boleto.
Este feliz incremento en soles por función se ha visto correspondido por la calidad de nuestros actores, que va en aumento, pero no tiene correlato aún en otras áreas del teatro menos faranduleras pero igualmente importantes, como la escenografía o el vestuario. Si recordamos actuaciones excelentes, que merecían el precio que pagamos, ¿recuerda alguien una escenografía o un vestuario inolvidable, o que realmente destaque más allá de su presencia funcional? Nos faltan directores de arte, escenógrafos y vestuaristas –y artesanos de utilería, expertos en efectos especiales y otros artistas afines- y aún no contamos con estrellas en estas áreas, salvo aquellos que destacaron y se fueron del Perú, como Pepe Corzo. Nuestras grandes actuaciones de hoy suelen tener tras ellas, literalmente, telones negros, paredes blancas e ideas grises. Queda mucho por hacer en esas áreas, muchos talentos por identificar y mucha gente por educar, empezando quizás por nuestros propios directores, quienes deberían renunciar a ser ellos los que diseñen su escenografía para arriesgar más en esa área, confiando en ideas de gente que sepa más y convocando talentos que vuelen más alto. Como vuela el cárabo. Porque de él queremos hablar.
El grupo El cantar del cárabo está presentando Concierto fugaz para un sol dormido, una obra de teatro de sombras llena de sorpresas y muy felices soluciones escénicas. Aunque se pone en horario de teatro para niños –sábados y domingos a las 4 p.m. en la Alianza Francesa- este Concierto es disfrutado por chicos y grandes por su poética dramaturgia y, en especial, por su calidad estética que deja boquiabiertos a los espectadores y atrapa la atención aun de los niños más inquietos.
Desde que ingresamos a la sala vemos en escena, como en un altar, una colección de imágenes creadas con materiales simples y luces sugerentes que anticipan el regalo que nos dará la puesta. Mezclando clown, actuación, mimo y teatro de objetos con las antiguas técnicas del teatro de sombras –que el grupo maneja asombrosamente bien- El cantar del cárabo nos lleva al cielo para contarnos tres historias fascinantes, enigmáticas, críticas y, sobre todo, bellas. Esa belleza que uno espera de otras puestas más fastuosas nos la da este grupo cuya riqueza visual debería ser disfrutada por muchas familias y además, reclutada para mejorar el nivel visual de nuestros grandes éxitos teatrales. Si vuela tan alto este cárabo, que nos levante a todos.
Todo en el mundo es una farsa, y Michael Frayn, el autor de Noises off (que se pone en Lima como Esta obra es un desastre) lo hace evidente en esta comedia desopilante que mantiene al espectador sin aire, riendo hasta llorar y divirtiéndose tanto que parece perder de vista –afortunadamente- el sentido final de la comedia: la afirmación de que nuestras instituciones, ritos y convenciones no son más que formalidades impuestas para no dejarnos llevar por ese ser salvaje, desordenado y pasional que realmente somos.
Con esta puesta en el teatro de la Biblioteca Nacional Ricardo Morán vuelve a demostrar su creatividad, su dirección de actores, su excelente manejo del ritmo y su riesgosa pero atinada apuesta por la farsa extrema, el bufón, la astracanada.
La puesta comienza como una farsa a la inglesa, de esas que suceden en una casa con ama de llaves y en formato tradicional, casi a lo Ricky Tosso. Pero luego esta se interrumpe y el autor nos muestra la realidad tras ella: la historia de un director y sus actores que ensayan la farsa y discuten, se burlan, conviven como humanos con virtudes y defectos que en escena, mientras actúan, no se ven.
Es la revelación de lo oculto lo que mueve a Frayn: el actor que hace de seductor es en verdad inseguro, la que hace de lista es tonta, el director no dirige nada, etc. Este revelar lo oculto guía la construcción dramática y nos lleva a un segundo acto donde la destreza del dramaturgo nos muestra en simultáneo lo que pasa en escena y lo que ocurre detrás de la escenografía, dándole vuelta -literalmente- a nuestra comprensión de todo lo visto. Frayn apela con certeza a los recursos de esa farsa que quiere ridiculizar para mostrarnos la realidad oculta: errores de vestuario, ropa interior expuesta, juego de puertas equivocadas, los más bajos apetitos y los grados más altos de estupidez se dan en el escenario y luego se reflejan en la realidad de los actores.
Pero en el tercer acto llegamos aún más lejos, tanto que la propia puesta en escena se contamina de lo humano, se contradice, se viene abajo. La construcción teatral es demolida, la obra se derrumba sobre sus actores y nos reímos más, con pena y rabia, al ver cómo su creación se desmorona.
En toda comedia extrema, donde pasan cosas verosímiles que a uno lo hacen reír, el espectador debería preguntarse siempre ¿a qué cosa real se parece esto tan irreal? Si nos divertimos mucho viendo cómo Frayn y Morán retratan la desintegración de las convenciones teatrales quizás sea porque nos resulta familiar, porque vemos a diario congresistas, presidentes, autoridades e instituciones tan mal dirigidas y actuadas que se contradicen y desdibujan hasta perder toda credibilidad. Gracias a este elenco de primera nos reímos de aquellos que deberían ser serios y dejamos de creer en esos en los que siempre deberíamos confiar. Y todo nos parece mentira. La obra, la política, los periódicos y hasta la misma realidad.
Soy escritor de teatro y creativo publicitario. Además hago fotografía y tengo tres hijas por las cuales dejaría todo lo demás. El teatro me fascina porque la gente me fascina, todos nosotros, fingiendo, exhibiendo, emocionándonos y compartiendo los mismos momentos con quien nos tocó en la butaca de al lado, sea tu novia o un desconocido. Este blog trata del teatro de la vida, de comunicación humana, de las muchas emociones que convierten nuestro mundo, grande o pequeño, en un escenario. Si quieres saber más de mi trabajo -y de todos nuestros autores teatrales- entra a la página de los dramaturgos del Perú