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Tu vida es puro teatro
4.02.10 4

¿Por qué no escribes teatro?

El teatro está de moda pero el número de poetas y narradores nuevos supera por mucho el de nuevos dramaturgos. ¿Es difícil escribir teatro? ¿O a nadie le interesa? Tú que pergeñas poemas… ¿Por qué no escribes teatro?

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25.01.10 6

Cómo reunir dos mil actores sin que se saquen los ojos

Reunir muchos actores es un drama. O una comedia. O lo que sea, pero no es una situación normal, y de eso tratan muchas películas y obras teatrales: de lo difíciles que son los artistas, sobre todo juntos. Hoy que se cumplen 10 años de la lista Peruteatro, habría que hablar de eso.

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Peruteatro es una lista de Yahoogroups creada por Ricardo Morante, director del grupo Aqualuna y actor experimentado, que reúne a gente de teatro de todo tipo. 2185 teatristas, para ser específico. El que no está en ella no se entera de muchas cosas, pero el que está allí acaba oyendo –leyendo- demasiadas. Cualquier telenovela es Lazy Town comparada con las honduras emocionales que se alcanzan en Peruteatro: amores, insultos, alabanzas, adhesiones, etc. Hay quien dio por muerto a un actor no porque falleció sino porque plantó un montaje. Hay quienes debaten sobre si la directiva del Sindicato de Actores es apócrifa y espuria, hay los que denuncian al típico director-productor ratero que te ofrece un porcentaje pero luego te descuenta producción, o las fotos, o hasta el afiche (me ha tocado leer mil quejas de actores impagos e incluso oír la historia de una productora que al final de la temporada invitó a su casa a los actores, a una fiestita en la que les regaló un afiche de la obra enmarcado, lindo, para luego… descontarles de su pago la fiesta, el afiche ¡y hasta el maquillaje!).

Sin embargo, en medio de tanta barahúnda, destaca el espíritu solidario de un gremio que no tiene nada que agradecerle a ningún ministerio de cultura ni a ninguno de estos tantos presidentes que gastaron más en banquetes que en apoyo cultural y a los que nadie vio nunca pisando una sala teatral. La cultura viva del Perú –y acá entran el teatro, la gastronomía y muchas cosas más, como los deportes individuales, actividades que todos se comen pero nadie apoya hasta que triunfan solas- se hace saltando las trabas del gobierno, ignorada por el Estado e incluso por los propios ciudadanos, que no acaban de entender que saber más los haría quererse más y sobre todo, elegir mejor, eso mismo que los políticos temen y por lo cual no apoyan a la cultura. En Peruteatro se consigue todo, desde un actor chinito para un comercial hasta un elefante de madera para la escenografía de una perfo, acá están los teléfonos del actor buscado y los links a los videos y los textos que tanto apreciamos. Acá, entre todos y gracias a su administrador, disfrutamos la cultura como una actividad viva, a la cual los teatreros peruanos aportamos lo que podemos, defectos y virtudes, para sacar de estos un producto creativo que nos haga crecer, avanzar, creer. Gracias a Ricardo Morante por lo mucho que nos ha dado, por su entrega y por su empuje, y por pasar más tiempo haciendo que mintiendo. Aprende, candidato, aprende.

4.01.10 13

Padres inútiles, vacaciones útiles

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Polémica frase. La decía mi abuela, que era renegona pero no tonta. Se refería a tiempos en que la madre se quedaba en casa, el padre volvía temprano y ambos podían dedicarse un poco a sus hijos, “en vez de estar pagando por cursos para que otro los críe”.

Creo que en estos tiempos le sería más difícil generalizar. El padre se fue y la madre trabaja, lo que deja al niño acompañado –con suerte- por sus otros hermanos o –con plata- por una empleada. Eso hace que los cursos de vacaciones útiles acaben pareciendo necesarios, y si a esto le sumamos el auge de las artes –propio de tiempos de paz y bonanza- y encima, la enorme competitividad social que busca no que mi hijo sea bueno sino que sea el mejor veremos que cada curso es un tesoro que hay que saber aprovechar.

Acá tengo muchos datos para jóvenes, padres e incluso adultos que quieran estudiar teatro este verano, o algún otro curso artístico.

En el TUNI, Teatro de la Universidad de Ingeniería, están por abrirse cursos de clown, danza, dibujo, máscaras, mimo, teatro para niños y teatro para jóvenes, con precios entre 30 y 60 soles. (E-mail: teatro_tuni@hotmail.com; Celular: 994708439)

Los cursos en La Tarumba (de circo, teatro y danza aérea para jóvenes y adultos) valen entre 400 y 450 soles. Sus talleres para niños son cosa seria: entre 950 y 1080 soles por darle a tu hijo una experiencia inolvidable.

En la AAA, la Asociación de Artistas Aficionados, ese viejo teatro sostenido con tesón por jóvenes teatristas, hay diversos cursos muy interesantes. Para jóvenes y adultos, un taller de Cuentacuentos: 170 soles. Otro de claun para adolescentes a S/.210 y uno de artes plásticas para niños, al mismo precio. También hay un taller de ballet para niños, uno de construcción de títeres, un curso de impro y el más interesante, uno de iniciación a la actuación teatral que brinda Manuel Calderón, excelente actor y director.

Hay un curso de Capoeira Angola en El Galpón (Cipriano Dulanto 949, Pueblo Libre) y en Evidencia (Cora 364, Barranco, 247 0398) se anuncian dos, de flamenco y danza aérea, y aunque su web no informa casi nada, la profesora de telas Ursula Carranza es altamente recomendable.

Hay un taller de creatividad para niños y adolescentes en Yuyachkani y cursos teatrales de verano para niños y jóvenes en Teatrovivo, Ketó, y Pataclaun , además del taller de Kimbafá que se dicta en KAMBALACHE - Calle Dos de Mayo 157, Barranco, Teléfono: 467-0734. Y pilates, teatro para niños, etc. con un enfoque cuidadosamente maternal y femenino en Atico, espacio de creación corporal.

Mil cosas por hacer en verano, y hablo solamente de lo pedagógico-teatral, porque en lo plástico podría mencionar a Edith Sachs, Corriente Alterna o el Centro de la imagen. Cierro con dos que me llaman la atención: el taller de Lucha escénica que da Marbe Marticorena (99424*0257) y el Taller de entrenamiento del actor que dicta Fernando Fernández, que sabe de esto, y mucho.

¿Algún dato más? Si me lo envían lo agrego como actualización (o pónganlo en los comentarios, y bienvenidos). Así, en vez de debatir si hay padre útiles o vacaciones inútiles, ayudaremos a que alguien la pase mejor este verano.

Actualización: hay más cursos y van apareciendo en los comentarios, ¿podría pedirles que envíen información un poquito más breve? ¡Gracias!

El grabado que ilustra esta nota es de la carpeta de Piero Quijano relizada por Carlos Troncoso, profesor de serigrafìa en Edith Sachs.

21.12.09 3

Teatro, música clásica y Navidad

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Hubo en Los Grillos, el grupo donde me inicié como teatrero, un actor muy bueno llamado Víctor Galindo. Y no solo era buen actor: Era un melómano experto en musicalizar con piezas clásicas las obras para niños que Los Grillos presentábamos. Y más que actor y melómano, era una leyenda viva porque, junto con otros jóvenes que integrábamos la última tanda de grillos, oímos de él, de sus conocimientos y de su talento pero nunca llegamos a verlo actuar, aunque recuerdo haberle dado la mano en alguna de esas reuniones históricas que los grupos suelen hacer.

A Víctor Galindo tengo que agradecerle algo que él no sabe que me dio: la familiaridad con la música clásica, con Telemann, Vivaldi, Tchaikovsky o Mozart, con Pergolesi y una pieza plagiada –no sé si por él o a él- que usábamos en el Pinocho de Sara Joffré. Su selección musical, atesorada en una caja de cuidadísimos cassettes, me hizo sentir que la música clásica era un cofre del tesoro que no solo se abría en Semana Santa y Navidad sino que podía disfrutarse todos los días. Recuerdo el comienzo de La cucarachita martina, la escena del atril imposible de armar en La sinfonía de los juguetes, la música imperial de Las ropas nuevas del rey, y hasta hoy, muy relajado o muy tenso –las dos ocasiones en las que silbo- me satisface repasar esas melodías que marcaron mi ingreso al teatro, mi juventud y mis ganas de crear algo que valga la pena compartir: eso que me tiene hasta hoy creando obras, tomando fotos y escribiendo blogs.

Si a la Joffré le agradezco mucho, a Galindo, sin conocerlo, le doy gracias también por este regalo, ese repertorio clásico que sigue sonando hoy inclusive en mis silencios. Feliz Navidad para Víctor, para Sara y para todos los que dan sin pensar cuánto ni a quién.


Aquí alguna de las piezas que recuerdo asociadas a mi juventud en Los Grillos:
La sinfonía de los juguetes, que se atribuía a Haydn hasta que en los 80 se decidió que la pieza pertenecía a Leopold Mozart, el padre del famoso Wolfgang, aunque tal autoría hoy vuelve a estar en discusión.


Acá, Petrouchka de Stravinsky. En el minuto dos suena la introducción que usábamos en La cucarachita martina de Sara Joffré.


También de Stravinsky, usábamos la música de Historia de un soldado.


¿Y en qué obra sonaba este concierto de Haydn?

17.12.09 0

Más palabras de Kartún

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Seguimos con Mauricio Kartún y el libro suyo que reseñé en el post anterior. En este texto, el último que le robo, tomo la parte final de su ponencia Temas de dramaturgia en el I Encuentro iberoamericano de pedagogía de la dramaturgia, Cádiz, España, 1992. Ágil, abierto a nuevas ideas, exigente hacia sí mismo. Así deberíamos ser todos.

(...)
El espectador imaginario

“El arte no sólo crea un objeto para un sujeto, sino un sujeto para el objeto”, escribió Carlos Marx. “Escribo para Carlos Marx sentado en la tercera fila”, solía decir Bertold Brecht.
Carlos Marx es una creación inspirada de la escena brechtiana, me da por deducir.
Más allá de la bobada pero más acá de la metáfora, clavaron -ambos alemanes- el diente a un tema cimiento: el “para quién”.
Suele haber en el aprendiz de escritor teatral un par de ingenuidades bastante difundidas: algunos sostienen que escriben para sí mismos, otros: para el público en general. Toda imagen estética nace -y eso la diferencia del imaginario cotidiano- con una expresa voluntad comunicadora. Es siempre un puente, una mano tendida. Un puente no desemboca en su punto de partida, ni se dirige -vagamente- a la otra orilla, sino a un punto en ella; y la mano no se tiende a sí misma ni a la multitud sino a alguien que la tome. “El público” así generalizado no es más que una abstracción. Una abstracción peligrosa: implica para desgracia del creador la debilidad de querer gustarle a todo el mundo. Como en la vida -ya se sabe- querer gustarle a todos es siempre tener que traicionar a alguien. Se desperdicia en esta concepción -por otro lado- la singular fuerza tractora que en el imaginario tiene el dar. Un regalo para nadie es sólo una compra. Un acto gratuito que no engendra acción. Quienes disfrutamos inventando cuentos a los chicos sabemos de la poderosa corriente creadora que genera la presencia viva de un otro expectante; vemos cómo el relato fluye no de uno de los polos sino de la relación misma; cómo se responsabiliza -se ordena- la imaginación frente al deseo del destinatario presente. Esta fuerza -que es en sí la fuerza creadora- es la misma que nos sorprende cuando al contar a alguien el proyecto de una obra futura, sentimos que el material se organiza, descubrimos piezas ocultas, y nos sorprendemos en aseveraciones hasta hace un instante insospechadas. Es esa relación -esa inclinación- la que establece el declive y rumbea las aguas del relato. Vaga cuenca al principio, cauce después, rápidos, toda inclinación contiene en sí misma un sueño de destino, de meta, y es esa búsqueda de la desembocadura la que moviliza toda historia. La inspiración es en realidad una aspiración: ese deseo de ir hacia. La narración, el relato, se construye -acto humano al fin- en la mirada del otro. Es ella la que lo talla y moldea, critica, corrige, o confirma. Como la de Brecht, solemos tener los autores una tercera fila imaginaria o inconsciente, invisible desde proscenio pero cuya presencia latiendo allí debajo termina siendo puerto, cuando no faro. No se trata de identificarla, claro, de prender las luces de sala, porque como a toda fuerza interior sólo vale vivirla, pero es importante sentir allí esa presencia callada a la que a veces buscamos seducir, y otras provocamos. Sentir que no existe para escribir el sí mismo, ni esa asistencia imprecisa de el público, sino esos fantasmas -nuestros fantasmas- esos ratones que le dan sentido al par básico de la comunicación.
Con este último punto termino con la parte formal de esta ponencia que dedico a mis discípulos. No podía ser de otra manera: cuanto sé de dramaturgia lo he aprendido de ellos: del compromiso de tener que enseñársela, de la síntesis y la reflexión a que me obligan sus preguntas, del destripar sus ejercicios, y de esa fructuosa dialéctica del pensar hablando. En estos días estrena uno de ellos su segunda pieza, otro -recién estrenado- me reemplaza en uno de mis cursos con una charla sobre su propio proceso. Una tercera ocupa una de las ternas de un premio a la mejor pieza del año, que se expide en unos días más -compite en un pie de igualdad conmigo, que soy otro de los ternados-. Otra lo ha ganado ya hace dos años -recibimos juntos el premio, ella el primero y yo el segundo-. A otra -por fin- le pido que lea este trabajo confiado en lo preciso de su juicio. Cada uno de ellos -como muchos otros- ha dejado de ser “tallerista”, y aunque sigan estudiando son ya dramaturgos. Sus escrituras nada le deben a la mía, y hasta pueden criticarla. Han roto el molde y en un tiempo más serán molde ellos a su vez. Creo que no hay otra forma. En el fondo nuestra meta última como pedagogos es enseñar a romper el modelo aunque el modelo sea uno mismo. Dejar crecer. Ser abono y no tutor. Entender que sólo habremos cumplido realmente el rol de maestro el día que un discípulo pueda decirnos -como Calibán a Próspero-: “Usted me enseñó a hablar y mi beneficio ahora es que yo puedo hablar contra usted”.

6.12.09 1

Hay que leer a Mauricio Kartún

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Jorge: encontré tu libro.

Hace casi dos años reuní en mi casa para conversar de todo y nada a varias personas interesantes, a ver qué pasaba. Éramos Jorge Villanueva, Jimena Lindo, Natalia Cárdenas, Antonio Quispe y Julia Thays, todos cercanos de un modo u otro al texto y metidos de lleno en la creación teatral. Jorge había traído libros de Buenos Aires y caímos sobre ellos, y nos los repartimos de tal modo que nadie sabía quién se había llevado qué. No volvimos a reunirnos y Jorge tembló por sus tesoros, más que por creerlos perdidos, por no saber a quién pedírselos.

Jorge, buenas noticias: encontré uno de tus libros. Lo tenía yo. Y vaya que es bueno. Es Escritos, de Mauricio Kartún, uno de los mejores dramaturgos argentinos.

En él aparecen artículos de este autor referidos a su propia obra y además, a la de otros escritores de teatro de su país. Con prólogos jugosos, muy buen manejo verbal y sobre todo mística, búsqueda y ganas, Kartún nos habla de piezas específicas pero también del arte escénico en general, de los impulsos actuales, de la escritura teatral y de lo que hace buenos a un autor y a su obra.

Acá, fragmentos de dos prólogos, el primero para dos obras de Daniel Veronese y el otro para una edición de piezas de Patricia Zangaro.


CRONICA DE LA CAIDA DE UNO DE LOS HOMBRES DE ELLA Y LOS CORDEROS DE DANIEL VERONESE

(…)

"La publicación
Me gusta concebir al texto teatral como aquella brasa que el hombre primitivo portaba como un tesoro durante el día -cuando no conocía aún el secreto del fuego- para reproducir en la noche la llama protectora, cálida, y cocinera. Como esa brasa, la obra teatral se me hace siempre un eterno incendio en potencia. Hoguera latente, basta acercarle leña noble para que aquellos amantes de Verona, por ejemplo, vuelvan a encenderse; a arder ese moro en Venecia; o a consumirse en Dinamarca el príncipe aquel. Llamas que terminarán -con la temporada- en otra brasa, que alguna vez prenderá otra fogata, y así. Hablo -claro- de las piezas de buena madera: las tablas de cajón, también hacen llama pero sólo dejan cenizas.

Un solo medio es capaz de garantizar que esa brasa viaje en busca de su fogoso destino: su publicación. Por esa conversión a lo nómade alcanza la letra teatral su especificidad: esos sucesivos apareamientos que la reproducen, que le dan vida, escenario. Por eso, esta ceremonia del prólogo se vuelve para nosotros -dramaturgos- ritual de celebración cuando de prologar teatro se trata: la especie sigue a salvo, mal que le pese a perjudicados y detractores.

(…)

El discípulo
Es claro que en esta especie de quimera que es la de formar artistas los maestros tenemos -por lo menos- tres clases de discípulos: aquellos a los que realmente formamos, realizamos, comprometiendo nuestro esfuerzo con su fe; esos otros a los que nunca podremos realizar por más que nos esforcemos y finalmente aquellos que uno no realiza sino que se realizan con uno, sin esfuerzo, y lo harían exactamente igual con cualquier otro maestro porque no necesitan en realidad que se los moldee sino que se los des-molde. Daniel Veronese pertenece a esta última categoría, y se insinúa -con su juventud- como una de las más consistentes promesas -ya en buena parte cumplidas- de entre esta saludable especie en extinción que somos los dramaturgos".

TEATRO Y MARGEN DE PATRICIA ZANGARO
La Zangaro, o las delicias de la bastardía.

(…)

"Desde hace rato es una práctica habitual en las llamadas bellas artes la de trabajar, por ejemplo, reciclando objetos ordinarios en desuso y resignificándolos en una nueva asignación de funciones. El descubrimiento de cómo el tiempo carga signos sobre las cosas, y cómo esos signos animan -dan “ánima”, alma- a esos objetos fue lo que impulsó alguna vez al artista plástico a fertilizar el espacio creador con esos viejos materiales, que así descentrados de su eje conceptual cobraban entidad poética multiplicando su valor significante. También, así, en el teatro, los viejos -y desprestigiados- géneros populares regaron un día con sus aguas las tierras más permeables de lo escénico: las del espectáculo. El circo, los títeres, el teatro de calle, el cabaret, y el varieté inundaron de pronto con su influencia la escena. Pero -conservador entre los conservadores- un territorio más barroso, específicamente el de la dramaturgia, la literatura dramática, permaneció bastante menos dispuesto a ser impregnado. Un terreno éste nuestro el de la escritura teatral donde son pocos los creadores que han aceptado ese desafío de lo híbrido, y muchísimos menos aquellos que, aun adaptados al mecanismo, consintieron un partenaire proveniente del campo sedimentario, del margen.

Los modelos tradicionales usuales -la comedia, la comedia dramática, el realismo naturalista, el absurdo- han seguido repitiéndose en los escenarios con su conservadora carga de prestigio, y en el otro rincón del cuadrilátero sólo han atinado a enfrentarlos de vez en cuando las llamadas nuevas dramaturgias; algunas, en realidad bastante viejas -sólo que con autores demasiado jóvenes para darse cuenta-; tan nuevas otras, tan flamantes, que se les olvida a más de una incluso despegarse la etiqueta. Fuera del cono de luz de este ring quedan en la sombra enormes territorios estilísticos y genéricos arrumbados en aquel galpón poco prestigioso de lo anacrónico. Potentísimas herramientas de una vez, ready made del texto teatral que esperan en vano a su Duchamp. El cocoliche coloquial, el sainete, el grotesco criollo, el esperpento, la escena gauchesca y la estética del Siglo de Oro están allí a la mano para el experimento. Pocos se le animan, y algo similar ocurre con los caracteres: personajes del borde rara vez acceden al proscenio de los privilegiados: tal vez por influencia de su receptor tipo, la clase media ha copado con sus figuras y temática la abrumadora mayoría de nuestras obras contemporáneas".

Recopila y prologa Jorge Dubatti para la editorial Colihue Teatro, ISBN 950-563-600-8.
La foto la tomé de Dramateatro, donde entrevistan a Kartún.

29.11.09 7

Las mujeres de Don Juan

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Tú eres el espectador.
Eres Don Juan.
Vas de obra en obra enamorándote y huyendo.
Amas, aplaudes, disfrutas en la oscuridad y al terminar, cuando las luces se encienden, escapas libre y sin culpa.
Te llevas el recuerdo de quienes amaste esta noche –podrías volver a encontrártelas- y piensas en tu siguiente obra, el siguiente escenario en el que disfrutarás tu próxima conquista.
Don Juan, te tengo una noticia.
Seis mujeres bonitas y talentosas te esperan en la avenida Camino Real. Son actrices reconocidas pero no tan reconocibles.
Son bellas, pero el director –y en especial su coreógrafa, otra mujer adorable llamada Mirella Carbone- se han encargado de disfrazar esa belleza, de esconderla debajo de otros rostros para que te cueste identificarla.
Verás a la vieja despiadada, a la niña perversa, a la guerrera griega, al ángel que canta, a la actriz chismosa, a la mujerhombre que es más macho que tú...
Las verás a todas para que no puedas ver a ninguna, porque la dirección de Jorge Guerra –en una muy buena labor- nos muestra a las mujeres (a sus mujeres) como seres divinos, adorables y diabólicos a la vez, que dan y quitan porque son la vida, la muerte, el amor y todo lo que nos lleva de la nariz por esta montaña rusa que es el tiempo.
Son Alejandra Guerra, Kareen Spano, Denise Arregui, Sarah Davida, Lita Baluarte y Lisette Gutiérrez.
Tienes que verla.
Tienes que verlas.
Sus encantos aparecen de golpe, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío, pero vas a enamorarte de sus talentos, de su trabajo, de las mil cosas que hacen bien, de las imágenes que te regalan, de la energía que despliegan en el escenario alrededor de un hombre que creyó ser valioso por estar rodeado de mujeres, cuando en verdad son ellas las que deciden darte valor, a ti, a mí, a Guerra, a todos los espectadores.
Sergio Llusera y Franklin Dávalos son Don Juan, y también son excelentes.
No digo más porque me dejaron sin palabras.
Hay que ver este Don Juan regresa de la guerra en el teatro de la Católica antes del 14 de diciembre, en que se va.
Sobre todo tienes que verla.
Tú que sabes que eres un buen amante. Del buen teatro.

23.11.09 5

Algo pasa en el galpón

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El Galpón es un nuevo espacio teatral alternativo en Pueblo Libre que busca no solo descentralizar la actividad teatral –que se amontona en Miraflores, San Isidro y Barranco- sino también dar lugar a experimentos teatrales y a montajes no convencionales, a nuevos autores y directores en búsqueda de su voz.

En El Galpón pasan cosas interesantes. Allí ha estrenado Mario Ballón sus nuevas propuestas de dirección y dramaturgia; allí se vio el proyectoEmpleadas de Rodrigo Benza que, con el apoyo de Iberescena, puso en discusión el tema de las trabajadoras del hogar. Allí han hablado de su trabajo Frau Diamanda, Diana Collazos, Miguel Rubio, Guillermo Castrillón y Elena Tejada, entre otros creadores importantes del arte peruano contemporáneo. Además, El Galpón fue el centro de Experiencias de la carne, una re-visión del cuerpo como herramienta de trabajo, en muchos sentidos posibles. Y todo ocurrió este fulgurante año, que para El Galpón aún no termina: del 28 al 30 de este mes el antropólogo César Ramos dicta el curso El poder del símbolo, un acercamiento a la antropología visual. Se acaba de estrenar además CuerpOración, del grupo Gaia Teatro que dirige Inés Pasic (va miércoles y domingo) y se presenta, de jueves a sábado, Galería de miedos femeninos, una propuesta de teatro danza creada alrededor de los temores de las mujeres, que son también sus prisiones, sus clichés y sus moldes, y que dirige Sandra Bonomini.

Hay que apoyar a El Galpón. No solo por su apuesta innovadora sino por la gran oportunidad que representa para Pueblo Libre la creación de un circuito turístico y vivencial: imaginemos a muchos visitantes recorriendo sus museos, su plaza central, sus restaurantes, el teatro El Galpón y hasta el bar Queirolo, los puntos más atractivos de un distrito que merece figurar en el mapa cultural de Lima.

El Galpón está a dos cuadras de la iglesia de Pueblo Libre, a tres del Queirolo y a cinco del Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Ojalá el alcalde los apoye, les ponga un cartel que señalice cómo llegar y los integre al bagaje cultural de su distrito. Porque sin cultura, no hay Pueblo Libre.

A continuación, dos videos de proyectos presentados en El Galpón.


16.11.09 1

¡Se viene la muestra de teatro peruano!

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Se viene la XIII Muestra Nacional de Teatro Peruano, el evento más importante del teatro de nuestro país. Creada en 1974 por Sara Joffré en su grupo Los Grillos –al que tuve la fortuna de ingresar a los 16 años- la muestra se ha realizado primero de modo anual y luego bienal. Se realizará del 22 al 29 de noviembre, y el carguyoc –el grupo anfitrión encargado de realizarla, que usualmente se elige al concluir la muestra anterior- es Arena y esteras, el pujante grupo de Villa El Salvador que trae la muestra de vuelta a Lima.

Los grupos confirmados y los datos de contacto están en el blog de la Muestra, linkeado aquí. No son los grupos más famosos ni los elencos más comerciales, son aquellos que buscan crear diferente, en provincias y en Lima, con otra forma de encarar el teatro, otros textos, otras búsquedas. La muestra aglutina a grupos que por lo general no son profesionales, y son parte de ellos actores de diferentes escuelas e incluso sin formación profesional, pero que suelen tener talento, muchas ganas y sobre todo, ese ninguneado pero tan valioso amor al arte. A disfrutar esta muestra, la reunión más importante de teatristas del Perú.

12.11.09 4

Entre el amor y la muerte, Don Juan.

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Don Juan va de conquista en conquista porque le teme a la muerte y, huyéndole al compromiso, cree que salva su vida.

Odon von Horvath le da vuelta al mito en su Don Juan regresa de la guerra -que dirige con maestría Jorge Guerra en el CCPUCP- y nos muestra un Don Juan que ya ha conocido a la Muerte (en su propio mundo: el infierno que es la guerra) y ahora sí valora la búsqueda del sentido y la plenitud de la persistencia en el Amor.

Monógamo y enamorado, el protagonista –muy bien encarnado por Franklin Dávalos y Sergio Llusera- vuelve del otro lado de la vida transformado y partido en dos: un Don Juan despavorido, demolido tras haber encarado a la Muerte, y otro reflexivo, sabio y enriquecido por este mismo encuentro. Buscando a su amada, Don Juan evade a un enjambre de mujeres hermosas y repelentes (pues representan a la vez lo vivo y lo muerto, el Espanto y la Belleza, lo fecundo y lo estéril, la impostura y la verdad) pero al final no la encuentra porque la Muerte trabaja en todos los frentes contra su enemigo, el Amor.

Pero otro potente rival de la Muerte es la Belleza, y Guerra lo sabe. Por ello recrea sin cesar en cada escena un cuadro, un fotograma, un aria, alguna obra inmortal, todo con un elenco femenino descollante: Alejandra Guerra, Kareen Spano, Denise Arregui, Sarah Davida, Lita Baluarte y Lisette Gutiérrez, conducidas por Mirella Carbone.

Jorge, Mirella y Don Juan enfrentan el horror de sus tiempos decadentes como quien rescata lo más valioso de la humanidad antes del Apocalipsis. Como quien ve pasar lo mejor de su vida antes de morir, Guerra acopia en su puesta los tesoros de nuestra cultura: pintura impresionista, escultura griega, música clásica, cine expresionista, danza moderna y mil impulsos pasan ante los espectadores que los bebemos maravillados, agradecidos y asustados. Porque Guerra nos echa en cara el gran valor de lo humano –tan banalizado- y el inmenso dolor de la guerra y la muerte, demasiado presentes en nuestras vidas supuestamente ricas y civilizadas pero en realidad pobres y salvajes. Tan pobres y salvajes que nos perdemos esta puesta para quedarnos en casa a ver televisión.


En la foto, Denise Arregui y Alejandra Guerra. La tomé del FB de una de ellas, pero no indica quién las tomó... ¿alguien lo sabe? Y en este link, Pilar Flores le hace una útil entrevista a Mirella.

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ACERCA DEL AUTOR

César De María

Soy escritor de teatro y creativo publicitario. Además hago fotografía y tengo tres hijas por las cuales dejaría todo lo demás. El teatro me fascina porque la gente me fascina, todos nosotros, fingiendo, exhibiendo, emocionándonos y compartiendo los mismos momentos con quien nos tocó en la butaca de al lado, sea tu novia o un desconocido. Este blog trata del teatro de la vida, de comunicación humana, de las muchas emociones que convierten nuestro mundo, grande o pequeño, en un escenario. Si quieres saber más de mi trabajo -y de todos nuestros autores teatrales- entra a la página de los dramaturgos del Perú