Mi primer clásico en vivo y en directo data de agosto de 1982. Fui con mi hermano menor a Norte y recuerdo que había tanta gente que el partido lo vimos parados, desde uno de los accesos que conectan las graderías con los pasillos interiores de la tribuna. Era un partido trabado, áspero, que al promediar el primer tiempo ganaba el Alianza de Gonzales Ganoza. De pronto, el árbitro marcó un tiro libre, justo delante del arco norte, y Raúl García, que le pegaba muy bien de zurda, la clavó con maestría. Pero ocurrió lo impensable: el juez anuló la conquista aduciendo que había marcado tiro indirecto y se armó un tole tole en la cancha y las tribunas. Tan fea se puso la cosa que decidimos irnos del estadio ganados por el temor, la inexperiencia y el recuerdo de las veces que mi padre nos había contado cómo salvó la vida en la tragedia del Nacional, en 1964. Hoy, visto a la distancia, ese lío fue cosa de niños. Ir al estadio se ha convertido en una aventura peligrosa por la violencia desatada dentro y fuera de las canchas. ¿Llevarías a la cancha a tu hijo, tu novia o tu hermano menor? ¿Te sentirías seguro?
Hace diez años, en DT se nos ocurrió juntar a cuatro glorias cremas por las bodas de diamante de Universitario. Rubén Marruffo y un servidor conversamos con Alberto Terry, Roberto Chale, Germán Leguía y José Carranza, quienes aceptaron gustosos nuestra invitación. Con ellos nos fuimos al cementerio Parque del Recuerdo, en Lurín, para rendirle homenaje a la figura máxima de la 'U' de nuestros amores, Teodoro 'Lolo' Fernández Meyzán. A su manera, los cuatro hablaron de lo que significó en sus vidas vestir la merengue, recordaron algunas anécdotas y, por supuesto, hablaron de nuestro querido cañonero, gloria eterna del fútbol peruano. Hoy que nuestro inolvidable ídolo cumpliría 96 años me permito recordar esa nota y compartirla con ustedes.
En enero de 1999 empecé a sufrirlo. Perú enfrentaba el sudamericano sub 20 y en DT me encomendaron seguir al equipo que dirigía Juan Carlos Oblitas en Argentina. Fue un viaje redondo porque la selección luchó hasta el final su clasificación al Mundial, además cubrí el matrimonio del Toro Cantoro, el Boca-River con Pereda y estuve más de 20 días en Mar del Plata, en plena temporada veraniega. En un grupo donde 'Machito' Gómez y César Balbín destacaban nítidamente, Piero Alva desesperaba. Su puntería fatal y su empecinamiento por driblear hasta al banderín del córner empezaban a moldear su sinuoso camino por el fútbol profesional. Ayer, aún con la resaca del fracaso en Trujillo, recordé a ese chiquillo empeñoso que debutó con Piazza en el 98 y que en el once del 'Ciego' parecía jugar para su equipo personal .
Alva no fue el único culpable de la historia triste protagonizada por la 'U' ante el Vallejo, pero es el mejor símbolo de los vaivenes desesperantes en que navega el plantel de Reynoso. La crema está perdiendo el rumbo. Se necesitan correctivos ya.
Pensaba escribir de fútbol, olvidar un rato el tema de las banderolas, comentar cosas más felices. Pero después del partido que acaba de terminar es imposible hacerlo. Aunque no perdió, la 'U' jugó un encuentro olvidable, no parecía el puntero del campeonato y, lo que es peor, no parecía que enfrentaba al peor equipo del torneo. Cierto es que Bolo ha mejorado, sin embargo eso no justifica una actuación tan floja, tan lejana de lo que se esperaba. Algunos dirán: se jugó de visita, no se perdió... ¿pero un equipo como la 'U' debe conformarse con eso?
La 'U' acaba de empatar con Melgar en Arequipa. Sacar un punto en la Ciudad Blanca no es un mal negocio, nunca lo ha sido, aunque el recuerdo de los triunfos conseguidos en esa tierra el año pasado -gracias a dos delanteros que hoy no están con nosotros: el 'Vágón' Hurtado y 'Malingas' Jiménez- hacen empalidecer este 0-0. Lo más preocupante fue que el partido pudimos perderlo -el árbitro Garay no cobró un claro penal en perjuicio de Zúñiga a 4' del final- y que nuestros atacantes no intimidan a nadie.
Es imposible pensar que la 'U' pueda hacer daño con Gianfranco Labarthe y Juan Manuel Perillo en el ataque. El ex Boys al menos ha anotado algunos goles en partidos fundamentales, pero el argentino... ¿un atacante de esa categoría puede vestir la misma camiseta que tanto prestigiaron Lolo y Terry?