Voces Solidarias
El Conciertecho en su cuarta edición reunió a varias de las mejores bandas locales y a Aterciopelados —referente del rock en español de los últimos años— con un mismo fin: ayudar a los más necesitados.
Texto: Fernando González-Olaechea
Fotos: Sebastían Castañeda / Musuk Nolte
Once horas de música no solo entumecen los pies, también apaciguan los oídos y sirven de somnífero infalible: después de eso, a la cama en calidad de bulto. El Conciertecho, en su cuarta edición, fue maratónico. La Roja insinuó la fiesta y energía que llegarían más tarde al Manuel Bonilla con Colectivo Circo Band y que se mantendría con las siguientes bandas hasta el cierre menos frenético que conciliador de Aterciopelados cerca de las dos de la mañana.
Antes que Saldarriaga y compañía, ya habían pasado por el escenario Los Protones, Autobús, Mar de Copas, La Malandra e Inyectores.
En pleno Día del Amigo (entiéndase también como el consumo indiscriminado de Pilsen por todos lados) brilló por su ausencia la cerveza. Había hamburguesas, pizzas, choripanes, bebidas energizantes, anticuchos, pero no alcohol. Aparentemente este año la comuna miraflorina pensó que impedir que vendan cualquier trago (y que con ello, como en las ediciones anteriores, también se recauden más fondos) sería una buena idea, quizá tan buena que también se prohibió su venta en el grifo de la esquina.
Si bien es cierto eso pudo bajarles las pilas a algunos asistentes o potenciales asistentes, no impidió que cerca de 3.000 personas apoyaran a la causa de Un Techo Para Mí País (UTPMP). Según Sergio Zeppilli, encargado de la administración y finanzas de UTPMP, esa es la cifra estimada de asistentes, aunque esos datos se conocerán con exactitud en la semana. Esas 3.000 personas significarían un ingreso —también por confirmar— de al menos 140.000 soles.
A medida que avanzaba la noche y la sospecha de una garúa indeseada iba disipándose y el frío natural del malecón de Miraflores quedaba relegado por el calor de los cuerpos apretados bailando y saltando al ritmo de Bareto (tocaron después de Colectivo Circo Band e interpretaron un notable cover de Frágil: “Animales”). Siguieron Sabor y Control, La Mente y La Sarita, banda que dio pasó a Aterciopelados y que fue, quizá, la que mejor espectáculo brindó en la noche. Finalmente, la dulce voz de Andrea Echeverri cerró la noche. Entonada, con pausas y con fuerza y bien acompañada por el resto de la banda, ganó y gustó. Como suelen hacer, el tema político (en este caso, el de las comunidades de la selva) no estuvo de lado, aunque se tocó con tino y en tono conciliador.
El camino de regreso fue largo, menos por el cansancio de la jornada que por la caminata en sí, producto de los pocos taxis que pasaban por la Avenida del Ejército a las dos y pico de la madrugada. A los asistentes exhaustos quizá los arrulló el recuerdo de la voz de Echeverri, y eso, acaso a la par de haberse comprometido con una buena causa, justifica todo














Porque hubo presencia de dirigentes amazonicos en el escenario?? Convocando a que los apoyen y diciendo que su lucha aun no ha terminado... Era un concierto contra la pobreza o en apoyo a la lucha amazonica??? En que quedo el Conciertecho?
Publicado por: Confundido | 06 Jul del 2009
Muy buena música ,y la parte técnica fue impecable, la más grata sorpresa-aparte del reencuentro de los Aterciopelados su prédica ecológica y con nosotros - Colectivo Circo Band, merecen su disco hace rato .
Lo único que incomodó , la galopante sed cervecera que nunca se pudo aplacar .
Publicado por: Giovanni | 07 Jul del 2009