Pare de fumar
Consumir tabaco es dañino y lo sabes. Así que este es solo un intento más para mantenerte lejos de un asesino silencioso
Por: César Becerra
Fumar es dañino. Aquí podría acabarse el artículo. La información al respecto es abundante, lo suficiente como para que nadie diga “uy, no sabía”. Por ejemplo, mientras la gripe AH1N1 hace temer lo peor, las cifras acerca de un mal ya instalado son preocupantes: según la Organización Mundial de la Salud, cerca de cinco millones de personas al año mueren debido al consumo de tabaco. Fumar afecta el sistema cardíaco y el respiratorio, así como el color de los dientes, dedos y piel, y, a largo plazo, es causante de enfisema pulmonar y diversos tipos de cáncer.
MORIR DE A POCOS
A pesar de las advertencias, la gente sigue fumando, sobre todo los jóvenes. “Desde el punto de vista clínico, la ansiedad y el estrés están relacionados con el consumo de tabaco en jóvenes”, señala Milton Rojas, psicólogo de Cedro. Él considera que los cigarrillos “amortiguan” el nivel de angustia (ya sea por parciales, fracasos amorosos o problemas económicos). También añade que la búsqueda de reafirmación de la personalidad, así como la presión social son causantes directos de la dependencia. “La publicidad asocia el consumo de tabaco, una droga legal, con un estilo de vida lleno de placer y éxito, lo cual es peligroso”, alerta Eduardo Haro, gerente de Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas de Devida.
“En muchos países ya está prohibido hacer publicidad al tabaco. Aunque en las competencias de Fórmula 1 todavía hay una empresa que sigue promocionándose”, agrega Rojas. Un objetivo es lograr que el 50% de la superficie de las cajetillas tenga el aviso correspondiente sobre los riesgos de fumar. ¿Qué tan efectivo puede ser esto? Cualquier joven puede decir “sí, sé que mata ¿y?”. Aparentemente, la medida sí ha disuadido a los jóvenes. “Creo estar seguro de que muchos chicos, al observar las advertencias, se han desanimado”, afirma Rojas.
NO MÁS HUMO
Desde el año pasado no es posible fumar en los establecimientos públicos. Además, la Comisión de Defensa del Consumidor y Organismos Reguladores de los Servicios Públicos aprobó una iniciativa que propone eliminar por completo las zonas de fumadores en establecimientos públicos (aunque queda la posibilidad de que se conviertan en establecimientos solo para fumadores).
Sin embargo, es posible ver fumando a universitarios a las afueras de sus centros de estudio. “Es cierto, la mayoría de las universidades todavía no cumple lo debido”, dice Edgar Bellido, psicólogo de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud. “Los espacios cerrados deben contar con extractores de aire”, agrega. Según Cedro, entre el 10% y 15% de las muertes por tabaco en América Latina se produce por tabaquismo pasivo.
Una pregunta que queda suelta es: ¿Si falla la parte preventiva, qué hacer si alguien quiere dejar de fumar? “Lo primero que hace el tabaco es perjudicar la voluntad —sostiene Bellido—. Los chicos no admiten que tienen una adicción. Para vencerla es necesario un tratamiento farmacológico y psicoterapéutico”.
A sabiendas de los riesgos que corres al fumar, ¿qué piensas hacer al respecto? Que nadie diga que no se te advirtió.











Los estudiantes secundarios que fuman cigarrillos de tabaco y quieren abandonar la adicción suelen no poder hacerlo.
"A pesar de su corta historia como fumadores, muchos adolescentes son adictos a la nicotina y esa dependencia puede reforzar el consumo diario", explicó un grupo de investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).
Estos resultados fueron publicados en el boletín semanal de los CDC sobre enfermedades y mortalidad.
La nueva información surge de Youth Risk Behavior Survey, una iniciativa de los CDC para medir la cantidad de conductas de riesgo de los estudiantes secundarios a través de encuestas bianuales nacionales y estatales.
Los CDC hallaron en una muestra representativa de 14.041 estudiantes secundarios de Estados Unidos encuestados en el 2007 que el 60,9 por ciento de los fumadores había intentado abandonar la adicción, pero que sólo el 12,2 por ciento lo había logrado.
Mientras que la tasa de éxito de la cesación tabáquica no varió según el sexo o la etnia, la edad sí importó.
El abandono del hábito tuvo más éxito entre los estudiantes de noveno grado (el 22,9 por ciento) que de décimo (el 10,7 por ciento), undécimo (el 8,8 por ciento) y duodécimo año (el 10 por ciento).
Esa tasa más alta de éxito en los chicos de noveno grado podría atribuirse a menores niveles de dependencia al tabaquismo, ya sea por fumar menos cigarrillos por día o haber fumado por períodos más cortos.
"Estos datos demuestran la importancia de orientar la consejería antitabáquica a los fumadores jóvenes, en los que la probabilidad de cesación es más alta", señalaron los autores.
"Asimismo, las guías disponibles recomiendan que, para evitar que los niños empiecen a fumar, los estados establezcan y mantengan programas amplios de control del tabaco que aumenten los impuestos, promuevan los ambientes libres de humo y realicen campañas mediáticas junto con otras intervenciones comunitarias, como los programas de prevención del consumo de tabaco en escuelas que incluyan políticas educativas adecuadas", concluyó el equipo
Publicado por: Anonymous | 25 May del 2009