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22 May 2009

La tentación sí tiene cura

Frente a los escándalos del padre Alberto Cutié y el presidente Fernando Lugo, cuatro jóvenes religiosos buscan aclarar mitos en torno al polémico celibato.

Por: Alfredo Espinoza Flores

 

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Hace años, un cura treintañero le dijo a un inquieto adolescente que aseguraba querer ser sacerdote: “Primero sal y haz todo lo que después ya no podrás hacer. Recién ahí ven y decide”. Hoy, ese joven sigue indeciso.

La afirmación del padre desbarata el primer mito en torno del celibato: los sacerdotes renuncian al sexo sin haberlo experimentado. Dos de los cuatro entrevistados para esta nota tuvieron una pareja, se enamoraron e insinuaron haber tenido relaciones sexuales alguna vez. Los votos llegaron después. Los otros dos, quienes no tuvieron vida de pareja, responden así a los escépticos: “¿Cómo vas a casarte si no lo has experimentado? ¿Cómo sabes que quieres tener hijos si nunca antes los has tenido?”.

DIFÍCIL DECISIÓN
Fernando Guzmán (25) terminó el noviciado hace ya más de dos años (momento en el que realizó sus votos de pobreza, castidad y obediencia) y hoy cursa el tercer y último año en Filosofía y Educación. Decidió entrar al noviciado cuando estaba en quinto de media y confiesa que no fue nada fácil.

“A lo primero que uno renuncia es a estar con alguien, y al final de la adolescencia es un deseo vivir algo con otra persona, aunque yo había tenido enamorada. También fue difícil dejar a mi mamá, que es viuda”, revela Fernando.

Luego agrega: “Es cierto que uno se pierde de cosas, como formar una familia y estar con tus amigos; sin embargo, conoces gente nueva, culturas nuevas, otros amigos, Dios. Hay renuncias, pero no son pérdidas”.

Algo similar cuenta José Bravo (21), quien cursa el segundo año de posnoviciado y estudia Pedagogía y Filosofía. “Cuando decidí que sería cura me decían: ¿Cómo te vas a perder así? Yo siempre fui fiestero, pero también sensible con la realidad social”, dice José.

HUMANOS, NO ÁNGELES
Una encuesta de Ipsos Apoyo (mayo 2009) menciona que el 56% de los limeños está en desacuerdo con el celibato (68% en el caso de los jóvenes de entre 18 y 24 ).

Esto nos lleva a la construcción del mito número dos: los curas no deben tener deseos sexuales. La respuesta es unánime: nada que ver. Lo confiesa sin tapujos Jaime Hoefken (24), quien cursa el cuarto año de Filosofía (incluyendo dos años de Humanidades y dos en el noviciado).

“La tentación existe en niveles físicos y afectivos. Lo vivimos con naturalidad. Incluso, alguna vez me molestaron porque me fijé en una chica. Y antes de entrar al noviciado, mis amigos me decían: tú cómo vas a ser cura si eres un arrecho”, reconoce Jaime, riéndose.

Hay un tercer mito: los curas se reprimen.

Curiosamente, los jóvenes religiosos creen que no hay nada que reprimir, nada. Víctor Santillán (20) —quien se encuentra en el primer año de posnoviciado— afirma: “No hay necesidad de reprimir deseos, ya que el voto de castidad es una decisión propia. Es una voluntad, no una obligación”.

Por su parte, Jaime Hoefken señala: “Estas tentaciones no se reprimen, ya que uno es consciente de lo que siente. Si fueran reprimidas, existiría una frustración constante. Generaría sentimientos de culpa”. Para José Bravo: “El celibato es un medio para alcanzar una vida de plenitud religiosa, y así se puede ser feliz”.

Finalmente, Fernando Guzmán afirma: “En esta sociedad, en donde hay un contenido sexual fuerte y explícito, se cree que es imposible no ejercer la sexualidad. Pero en la vida religiosa el celibato es fundamental. Hay que seguir a Jesús”.

Último mito: los curas no se divierten. Falso. “Escuchamos música, salimos a tomar unas cervezas [con moderación] y podemos fumar unos cigarros. Tenemos correo electrónico y cuenta en Facebook”, comenta Jaime.

¿Debería ser la Iglesia más flexible en el tema del celibato y la familia? Los chicos respondieron: “La familia sí quita tiempo [...] Es una cuestión de tradición que se debe mantener para proteger la moral [...] Es una elección que hacemos y al que no le gusta, pues que elija otra vida”.

Fernando Guzmán se atrevió a más. “La Iglesia debería ser capaz de manifestarse abiertamente sobre el tema, para que la gente comprenda su postura, y así abrir el debate. Habría más puntos de vista. Inclusive, se podría abrir la opción de ser sacerdotes a los casados que demuestren ser buenas personas”, propone.

Sin duda, el tema del celibato siempre generará controversia. Acaso la clave está en aceptar que cada quien escoge un estilo de vida. Unos aman a su pareja por encima de todo. Otros aman a Dios por sobre todas las cosas.

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1 Comentarios

“El celibato no es ningún tipo de represión porque los actos de relaciones sexuales no son instintivos en el hombre. El hombre no es un animal. Todas estas tendencias están siempre ordenadas por la inteligencia y la voluntad. En los animales no ocurre eso de ninguna manera, llega el momento de aparearse y lo hacen, no les queda otro remedio”.

¿Que no son instintivos? ¿La necesidad de reproducirse para perpetuar la especie también proviene de una sesuda reflexión previa? ¿Que no somos animales? ¿Y que somos entonces? ¿Plantas?

Publicado por: Anonymous | 22 May del 2009

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