Pelotero conocido
Por: Paula Pino
No hay quien pare a Manuel Gold (23) desde que comenzó en un taller de teatro en el colegio Reina del Mundo. En quinto de secundaria lo convocaron para dos obras infantiles: “La gata, la capa y la zapatilla” y “Charlie y la fábrica de chocolates”. Un año después, probó suerte para la serie “Los de Solar”. “No tenía interés alguno en entrar. El día del cásting no tenía nada que hacer pero de pronto me quedé y grabé un piloto, y de pronto grabé una serie y luego otra serie (“Condominio”)”, cuenta Manuel.
“Desde chico me gustó el cine y la televisión. A los 12 años decidí que quería convertirme en director de cine pero me desencanté ante la idea de que no iba a ganar dinero para vivir”.
Por desilusión se metió a estudiar una carrera técnica en el Instituto Humboldt, pero tras practicar dos años en una empresa comprobó que eso no era para él. “Ya no me importaba si hacer cine era difícil, o si no me daba plata, era lo que quería”, cuenta.
Resuelto, en el 2005 ingresa al instituto Toulouse Lautrec para seguir Comunicación Audiovisual, y en el 2007 entra al taller de Roberto Ángeles para perfeccionar su talento histriónico.
No hay quien pare a Manuel Gold (23) desde que comenzó en un taller de teatro en el colegio Reina del Mundo. En quinto de secundaria lo convocaron para dos obras infantiles: “La gata, la capa y la zapatilla” y “Charlie y la fábrica de chocolates”. Un año después, probó suerte para la serie “Los de Solar”. “No tenía interés alguno en entrar. El día del cásting no tenía nada que hacer pero de pronto me quedé y grabé un piloto, y de pronto grabé una serie y luego otra serie (“Condominio”)”, cuenta Manuel.
“Desde chico me gustó el cine y la televisión. A los 12 años decidí que quería convertirme en director de cine pero me desencanté ante la idea de que no iba a ganar dinero para vivir”.
Por desilusión se metió a estudiar una carrera técnica en el Instituto Humboldt, pero tras practicar dos años en una empresa comprobó que eso no era para él. “Ya no me importaba si hacer cine era difícil, o si no me daba plata, era lo que quería”, cuenta.
Resuelto, en el 2005 ingresa al instituto Toulouse Lautrec para seguir Comunicación Audiovisual, y en el 2007 entra al taller de Roberto Ángeles para perfeccionar su talento histriónico.
Manuel dice que detrás de la cámara se siente bastante cómodo y que le gustaría dirigir películas en el futuro. Respecto de los personajes que interpreta dice no tener una técnica especial para construirlos. “Hay mucho ensayo y error. La construcción se basa en el instinto y en el momento. Yo uso eso cuando ensayo. Generalmente, no creo nada de antemano y hago lo que me sale en ese momento. Eso lo voy fijando y poco a poco voy encontrando al personaje”.
BAILARÍN DE OFICINA
Sus cómicas interpretaciones en la publicidad nos podrían hacer pensar que tiene una larga experiencia. Pero no. Su primer spot fue recién a los 21 años. Recuerda que usó un disfraz de símbolo del dólar para pegarse a un voucher gigante del Banco Continental. Luego hizo uno de galletas Doré, otro de Coca Cola y los ya célebres del BCP y Cristal. “La gente me decía que estaba en todas, y yo les decía que solo había hecho cinco spots en tres años y que mi chamba era otra”.
Manuel se sorprende hasta ahora de la pegada de esos spots. Cuando el del BCP estuvo al aire le pasaban la voz en la calle millones de veces. “Una vez se me acercó una chica ebria en el Sargento Pimienta para pedirme que le cantara y bailara a sus amigas. Yo me negué hasta que se molestó y me gritó “atorrante””.
Por el anuncio de El Pelotero también lo reconocieron por largo tiempo. “Incluso mis amigos me pedían que hiciera algunos movimientos del comercial”. Recuerda que al entrar a un cumpleaños sus amigos le pusieron la canción del BCP. “También es típico que cuando tomo una cerveza que no es Cristal me dicen “que no te vean porque te van a demandar”. Felizmente tengo buen humor y sé que si me pico, pierdo”.
En el poco tiempo libre entre sus ensayos de teatro, el impro y las clases en Toulouse, Manuel disfruta del cine, especialmente con películas de terror, su género favorito. También colecciona discos de Heavy Metal.
Alejado de la publicidad, sigue trabajando en teatro. Después de “Hombres al natural” (dirigida por Diego La Hoz), en mayo estrena “El rey Ciervo” (dirigida por Giovanni Ciccia). Y aunque las obras no le reporten —por ahora— la misma fama que los spots, él asegura que no abandonará las tablas. Aunque no le paguen a fin de mes.











Se estrena una obra de teatro en Lima que llamó la atención de su anfitrión jeje. Se trata de una puesta en escena en la que 3 actores (Omar García, Manuel Gold y Jorge Bardales) representan diferentes clases de hombres y bajo la frase “¡¿Quién entiende a los hombres?!? se presenta esta comedia a partir del 20 de febrero.
Ya saben. Si se dan un tiempito, vayan a ver la obra que promete ser muy buena. Desde ya anuncian la advertencia, que la obra puede herir susceptibilidades, tanto por lo textos como por las imágenes. (!!!!)
Publicado por: Anonymous | 16 Abr del 2009