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03 Abr 2009

Marcando el paso

DEL VIRTUOSO BREAKDANCE A LOS EXPLÍCITOS ROCES DEL PERREO. Nostalgia y análisis de recientes, no tan nuevos y empolvados bailes de moda juveniles.

Por: Paula Pino

 

baile.jpgAlfonso P. (37) sonríe al contar cómo se bailaba en las fiestas del colegio en los años 80. Recuerda a sus amigos abalanzarse sobre la pista de baile para seguir el ritmo —casi siempre descoordinado— de algún éxito del grupo francés Indochina: “Todos “lornazas” bailábamos igual. Estaba de moda el paso del timón: estirabas los brazos con los puños cerrados y los movías en círculos, ambos en el mismo sentido”.

Nos habla también del breakdance: “Había bastantes pasos. Girábamos en el piso, intentábamos el “moonwalk” como el de Michael Jackson, pero sin avanzar y movíamos el cuerpo como una onda”. El clímax de esta curiosa performance individual llegaba en una competencia para declarar al ganador. Los participantes se ubicaban en un círculo celebrando al bailarín del centro. ¿El baile en pareja?: “Los lentos se bailaban recontramonse, con cierta distancia, con los brazos estirados y pasos monótonos. La pareja se tocaba, pero no se apretaba como ahora”, recuerda Alfonso.

En los años 80 la movida musical tenía una oferta variada. En las discotecas y reuniones, el pop, el heavy metal, el rock clásico, el breakdance, la música disco y, especialmente el new wave, rompían las pistas de baile. Sin embargo, el baile en esa década, a diferencia del de los 70 que buscaba el encuentro en pareja, era más individual y figuraba una imagen de rebeldía.

TODOS IGUALES
Las coreografías colectivas de los años 70, que disminuyeron en la siguiente década, volvieron en los 90 y en el nuevo siglo. Recordemos algunos temas que marcaron un hito con sus incansables y repetitivos pasos como “El meneíto” (1992) de Natusha, “La macarena” (1996) de Los de Río y, años después, “El aserejé” (2002) de las Ketchup y “El maomeno” (2003) de Axé Bahia.

No podemos dejar de mencionar el reggaetón, epidemia musical que logró lo que a otros ritmos les llevó años. Su baile, el perreo, es lo más parecido a un acto sexual vertical: el hombre acerca su pelvis al trasero de la mujer, quien se encuentra inclinada.

A nivel de popularidad no se puede separar el reggaetón de la cumbia. El característico movimiento de levantar los brazos apuntando hacia el cielo no ha cambiado drásticamente en este género que cada día cobra más fuerza.

Practicada en circuitos más cerrados, la música electrónica permite volver a la individualidad actuando bajo un trance corporal influenciado por sonidos creados en máquinas y computadoras.

Detengámonos en el perreo. Para Víctor M. (23), un asiduo visitante de discotecas, este existe por la necesidad de pertenencia a un grupo: “En las fiestas los reggaetoneros usan tags para identificarse como miembros de una comunidad. El perreo representa una sociedad con libertad para que el sexo sea un tema común y para que los chicos sean adultos más rápido”.

Pero no todos lo aceptan. “Felizmente existen lugares donde puedes bailar buenas canciones de rock. Por eso los locales con música de los 60, 70 y 80 no mueren y mueven a un grupo reducido y en desventaja con relación a locales donde pasan la música de moda”, afirma Adrián F. (22).

SIGUE EL RITMO
¿Cómo entender el baile como fuente de interacción social juvenil? Se trataría de tener ventaja sobre otros donde el dominio radica en una buena performance; un canal para lograr y mantener respeto y popularidad.

Para la bailarina y coreógrafa Morella Petrozzi, el baile social es esencial para el ocio y cortejo de la cultura popular: “Los chicos, por lo general, bailan libremente para lograr o una relación amorosa de largo plazo o sexo fácil. El baile ha variado desde el hombre respetuoso hasta el bailarín del perreo”.

En esto coincide el sociólogo Carlos Eduardo Aramburú. “El baile tiene una expresión simbólica en el mundo moderno que se traduce al cortejo”, opina. Sobre el cambio temporal señala que “en los 80 había poco contacto físico y visual con la pareja, pero para el baile latino se requiere la cercanía física. Depende de la tradición cultural: hay bailes más individualistas y otros más de cortejo”.

Sin embargo para Morella, en cuanto a la calidad del género, en los últimos veinte años el baile no ha evolucionado significativamente:

“El ritmo es fácil y la música es monótona, por lo que los pasos de baile son poco creativos. Los chicos se mueven como marionetas que no transmiten nada”, sentencia.

Este estancamiento se debería a la entrada del video musical a la pantalla. El cantante con buena voz sería reemplazado por el de buen look y pegajosos pasos de baile, como lo fueron Madonna o Jackson.

¿Qué vendrá después? ¿Es cuestión de tiempo para que nos veamos afectados por la nostalgia de los que serán viejos pasos de baile y, aparentemente, ya no podamos reprimir nada?

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2 Comentarios

Nadie me quita lo bailado. Antes no encontraba objeciones para bailar hasta abajo y hacer trencito. Lo hacíamos todos, los mismos que hoy preferimos ir a un lugar “sin mucha bulla para poder conversar”. Hoy prefiero observar y esperar “el momento”. Pero es inútil negarlo, si escucho “Boricua” o “Maravillosa” de Los Pericos dudo sobre si tengo que mantener las buenas maneras o si debo recuperar en la pista los pasos perdidos.

¿Bailas? ¿No? Bien que quieres. Vas a bailar. Bailar hasta abajo. Porque bailar hasta abajo es un sello, un signo de aprobación, la prueba del disfrute, la marca registrada del cortejo, es el “sajiro”, la posibilidad, la sugerencia, su número de celular y el tuyo, su correo de hotmail. No sé si bailar hasta abajo sea tan relevante para los muchachos de hoy. Creo que ya no. Sus fricciones convierten a los contorneos noventeros en un torpe plato de entrada que ya nadie quiere comer.

Sin ser especialista en ese género, es más en mi reproductor personal no tengo ninguna de estas canciones, por aquellos años noventa distinguía al reggaeton con más batería y en español representado por El General o Nando Boom y ese reaggae con mayores raíces (más Jamaica) y en inglés con el Doctor Alban como voz referencial. ¿Cómo se bailaba el reggae de mis tiempos? Creo que habían más variantes, más baile “de autor”, cada quien elegía sus formas. Cuando escucho "Go Pato" no dejo de pensar en algunos “faites” del barrio que salían a bailar dando saltos lentos, al estilo de los chimpancés. Con eso bastaba. Por eso nunca niegues esos años que los pasaste meneándote. No te hagas el inmóvil porque a las dos de la mañana siempre llegará “Bomba para fincar” para explotarte en el rostro. Será muy fácil descubrirte. Así que muévelo como quieras (y cuando quieras).

Publicado por: Anonymous | 03 Abr del 2009

Yo no bailo ni escucho reggaeton porque me parece que degenera a las mujeres, muchas veces por la letra, y otras veces de, por el como bailan. Más parece como dicen, un coito en pies, y encima con cualquiera.
Me parece que los jovenes deberían reflexionar, y escuchar otros géneros, o por lo menos, tratar de no bailarlo así, por respeto a si mismos y a los demas.
De suerte que siempre en mi ipod tengo música que me gusta, y que no tiene letras tan fuertes, no es por decir que soy delicado, sino por respeto, que pasa si mi madre pone una canción de reggaeton y dice "Toma Cache...", osea? respetos para todos
Bueno cada uno tiene su propia filosofía de este género

Publicado por: kallac | 11 Abr del 2009

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