La marca del Z
UN ORIGINAL CAFÉ QUE CONCENTRA A JÓVENES EN PLENO CENTRO MIRAFLORINO
Por: Paula Pino Velásquez
En la cuadra 5 de la avenida Óscar R. Benavides (ex Diagonal), cerca de la bajada a la playa, está el Café Z: un café-restaurante que apuesta por el relax, la integración y la buena comida.
Apelar no a un nombre, sino a una letra. Una letra fuerte, singular, con personalidad. Más o menos esa fue la idea que, a fines del 2000, motivó la creación del primer Café Z, ubicado entonces a seis cuadras de la actual sede.
Francisco Recalde, el administrador, dice que quería ofrecer un lugar fuera de lo común, de relax, con una decoración original, rústica y con alusiones selváticas. “Queríamos que el cliente se identificara con el simbolismo propio de la selva alta, donde se produce el café”, señala Francisco.
Al ingresar, ciertamente saltan a la vista los verdes y marrones de las paredes, combinados con sillas y sillones forrados con bolsas de tela, mesas de madera y grandes sacos de café usados como asientos, además de bancos y adornos tribales de metal que simulan una posada natural.
Un mapa gigante destaca en el fondo del cuarto principal. “Es para que los extranjeros recuerden de dónde vienen y en dónde están”, precisa Francisco.
Y, a pesar de la cantidad de cafés en la zona, él subraya en qué radica la diferencia: “Por más raro que te veas, en Café Z no tienes que comportarte según un estereotipo. No buscamos la clasificación: no importa si vienes en terno, con “look” rasta o en pantalonetas. Todos son bienvenidos”. Quizá por eso este local ha sido elegido por sus clientes como escenario de diferentes eventos, desde matrimonios hasta toda clase de despedidas.
Otra característica de este café-restaurante es la familiaridad entre los clientes y el personal. “Tratamos de construir vínculos de confianza. Hay clientes que conocen al personal por su nombre y esto nos confirma que la amistad que pregonamos se cumple”, cuenta el administrador.
La fidelización es notable. Los más asiduos son jóvenes entre los 18 y 26 años, aunque también vienen algunos pocos adultos. Hay gente que viene tres veces al día y chicos que asisten cada noche después de las clases en la universidad. Gracias al servicio WiFi (implementado hace un año y medio), puedes ir, sentarte, abrir tu laptop y navegar tranquilo.
UN POCO DE HISTORIA
En el primer Café Z solo había una barra. El cliente pedía un café y se iba. Ante la acogida del público, se mudaron con la misma idea pero incorporaron espectáculos musicales, además de sillas y mesas. Pronto los clientes pidieron almuerzos y se abrió un segundo ambiente. Actualmente, se sirven desayunos de 8 a 11 de la mañana y almuerzos desde el mediodía hasta las 3 de la tarde.
TODOS SOMOS IGUALES
Los extranjeros que visitan el café se identifican no solo con la decoración sino también con la propuesta musical: jazz, blues, rock clásico y alternativo.
En la oferta culinaria el café muestra especiales como el TNT, el Z o el Perla Negra, exclusivos tragos de la casa. Además, se ofrecen pasteles, brownies y tortas que cuestan 4 soles.
Otra de las atracciones son las bandas en vivo, que se presentan los lunes, viernes y domingos. Una curiosidad adicional:cuando un cliente trae nuevos visitantes se le hace entrega de una tarjeta VIP, con la que podrá ganar un consumo a medida que siga comprando.
Sin duda, Café Z se ha convertido ya en un clásico de Miraflores con un plus: entre café y café se fomentan la integración y la camaradería. Si no lo visitaste todavía, te lo recomendamos.











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