Versus: ¿Bajar música o comprarte un CD?
Por: Alfredo Espinoza / César Becerra
Por: Alfredo Espinoza
Todo empezó por una cuestión de nostalgia. Recuerdo que mi abuelo colocaba sus discos de tango en el tocadiscos. Los manipulaba con una reverencia tal que resultaba imposible no darse cuenta del valor único que significaba para él ese pedazo de vinilo.
No pasó mucho tiempo para que yo también lo comprendiera. Compré un caset original del álbum homónimo de Metallica y, rendido a sus pies, mi devoción a sus guitarras estridentes y su pesada energía me llevó a tener casi toda su discografía en original.
Fue así que durante mi adolescencia invertí todas mis propinas en diferentes discotiendas. Y hoy, con el último disco de Metallica bajo el brazo y a un paso de tener la última producción de The Killers, ambos originales, me siento orgulloso de ser parte de ese disminuido grupo de gente que aún aprecia un disco original.
Cada disco tiene su historia. Verlos, palparlos y oírlos me remonta a distintas etapas de mi vida. La excelente calidad de un disco original no se compara con la de uno quemado, algo clave para quien aprecia la música más allá de las melodías.
Además, con las mil y una veces que he tenido que formatear mi computadora, les tengo terror a los virus. Ya ni siquiera tengo programa alguno para bajar canciones .
Desde pequeño siempre anhelé algo: una colección de discos originales tan grande que copara todo un estuche para 100 discos, como el que tienen mis papás. Debo admitir que los envidiaba, así como envidio su colección de libros originales en ese estante enorme que tienen.
No hay nada que hacer: el mundo real siempre será más gratificante que el virtual.
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CONTENIDO, NO SOPORTE
Por: César Becerra
Todo apunta a que descargar música será un delito cruelmente sancionado. Acaba de suceder en Estados Unidos y Argentina. Ocurrirá pronto en Francia. España y el Reino Unido ya se apuntaron para lo mismo.
Dejemos ese punto, pues el debate puede llevarnos a peleas sin fin. Lo que sí me gustaría defender es el formato digital.
Considero que es mucho más práctico y manejable tener archivos digitales, por cuestiones de espacio y transporte.
Es cierto que hay una disminución de la calidad, pero resulta que hay formatos más sofisticados que el mp3 que permiten conservar un nivel de audio nada despreciable. Si extrañamos el artwork, podemos tenerlo también en formato digital. No hay drama, solo una mudanza de soporte.
Hay bandas que han entendido el punto. Radiohead lanzó su último álbum, In Rainbows, vía web . Nine Inch Nails también con sus dos últimos trabajos y puso a disposición el artwork en formato pdf. Saul Williams hizo lo propio con The Inevitable Rise and Liberation of NiggyTardust!, un disco totalmente gratuito. En el plano local Cuchillazo lanzó Tecno Furia en el 2006.
Creo que el formato digital no extinguirá al soporte convencional. La prueba es que tenemos Internet y aún seguimos leyendo diarios y libros, oyendo radio y viendo televisión.
Me encantaría que otras bandas de peso entiendan el significado de obsequiar ellos mismos su material. El fan de verdad agradece que sus ídolos ofrezcan sus obras de manera gratuita. Siempre hay otros mecanismos para ganar dinero.











El concepto de descargas de música financiadas con anuncios publicitarios explotó en enero, cuando QTrax, un servicio estadounidense que prometía acceso sin restricciones a cualquier canción a cambio de mostrar anuncios publicitarios mientras se efectuaba la descarga, informó el lanzamiento en una conferencia en Cannes. Los ejecutivos afirmaban que ésta era la manera de capturar una porción de los ingresos que habían estado perdiendo. Los usuarios descargarían un reproductor de medios QTrax que almacenaría las canciones y, a tiempo, podrían transferirlos a un iPod u otro reproductor de música digital. Más increíble aún, afirmaban que habían llegado a acuerdos para licenciar canciones de todas las disqueras importantes. Todo sonaba demasiado bueno para ser cierto. Y así fue.
Las principales compañías discográficas revelaron que aún no habían cerrado ningún trato con QTrax, o que los acuerdos existentes habían expirado. Las negociaciones están en curso; la semana pasada la empresa anunció tratos con las ramas publicitarias de EMI y Sony.
El presidente (de QTrax) Allan Klepfisz admitió que este fiasco, mientras muchos permanecen escépticos con relación a la perspectiva de que alguna vez QTrax se lance a una escala significativa, y otros sospechan que el plan es llegar a tantos acuerdos de licencia como sea posible antes de liquidar, Klepfisz insistió en que estaba en esto "a largo plazo". Al principio de esta semana, avanzó un paso al firmar un acuerdo con Beggars Group, el grupo independiente británico que tiene entre sus artistas a The White Stripes y Radiohead.
El problema para estos servicios nuevos, y para los anunciantes que se han unido a ellos, es que el público más atractivo es aquel que parece tener los menores escrúpulos para realizar descargas ilegales. E incluso la perspectiva de escuchar un anuncio de 10 segundos, o tener que reacoplar su reproductor de MP3 para refrescar el DRM de las canciones que han bajado, quizás sea suficiente para mantenerlos alejados.
Por un lado, la optimista visión del mundo que tiene Anderson apunta a una cornucopia de contenidos gratis y servicios pagados por anuncios publicitarios más inteligentes y mejor dirigidos. Por el otro, las industrias de contenidos y servicios que llevan esa publicidad a los consumidores aún no están convencidas de que esto les pueda reportar suficiente dinero para ellos sobrevivir.
La tensión no se va a mantener para siempre, y están destinadas a ocurrir grandes bajas a lo largo del camino. Según Klepfisz, cuyo QTrax resume de la manera más espectacular la maldita ambición y el potencial hasta ahora insatisfecho del mundo financiado por los anuncios publicitarios, el sueño continúa vivo: "Queremos demostrar que gratis no es una palabrota. Que regalar música no significa regalar las ganancias".
Publicado por: Anonymous | 24 Mar del 2009
El dilema entre "contenido, no soporte" cuando dicen q incluso el artwork de los discos están en pdf es como si tuvieras en tu mp4 o ipod, el jpg de algún cuadro alucinante.. las diferencias de hecho son enormes en detrimento de lo virtual ahí.
Creo q la industria va a ir por ese lado a editar los discos con unos booklets alucinantes, hay sellos q usan hasta transparencias otros cajas de aluminio !, además de q hay cierta porción de
coleccionistas q aún adoran el vinilo. Ayer nomás un amigo me preguntó y te vas a comprar tornamesa?, "no, le dije, ya sería demasiado vicio"
El formato mp3 o virtual de hecho está bien para conocer la enorme cantidad de música q se ha hecho y hace ahora.
Pero uno tiende a querer tener el original de un disco q realmente te ha impresionado o marcado. Al que respetas un montón o consideras una obra maestra, como el Loveless de MY BLOODY VALENTINE o cualquier álbum de E.A.R.
Existe un punto que no atañe a bandas mega mainstreams tipo Metallica o U2 o Radiohead, sino más bien a las bandas alternativas o independientes o underground: de nuestra contribución comprando sus discos depende que ellos sigan dedicándose a la música.
Recuerdo el año 2005 cuando estaba planeando sacar un compilado de bandas de vanguardia de toda América, hablé con Randall Nieman del proyecto minimalista psicodélico usamericano FÚXA. Me dio permiso para usar un tema de un cd del 2003 pero yo le dije que please que mandara un tema nuevo, aunque sea un ensayo o demo. Randall replicó que si yo quería eso tenía que pagarle 500 dólares por tema.
Obvio, que eso no sucedió, igual sacamos el compilado con bandas muy buenas como BRIAN JONESTOWN MASSACRE o LOVESLIESCRUSHING. Quizás algo más idealistas, quizás. BJM en yankeelandia son conocidazos son del mismo círculo de gente que The Dandy Warhols.. el disco se vendió a 5 soles con una revista local llamada Freak Out!
por cierto tmb están los net-labels o sellos en línea, yo mismo tengo uno:
http://revolution-netlabel.blogspot.com
pero esto de los net labels sí es más que nada para difusión y activismo.
saludos psicodélikos.
Wilder.
http://peruavantgarde.blogspot.com
Publicado por: WILDER FRACTAL | 25 Mar del 2009
Si bien se reconoce a la piratería es un delíto en varios países, también es cierto que el acceso a discos originales para la mayoria de las personas es casi nulo. Yo soy un gran fanático de Pink Floyd y de ellos, tanto como de algunas otras bandas más, tengo discos originales, que sumados no pasan de los 30 ejemplares. Esto es un lujo. La gente debería poder tener acceso gratuito a la música y los seguidores o aquellos que realmente aprecien al artista por su obra y demás, deberían hacer el esfuerzo por comprar algo original. La gente que aun no conoce de muchos artistas, debería poder escuchar la música sin tener que pagar. Es cierto, hay otras maneras de conseguir dinero, ya que yo creo que el fin de la música, tanto como el de otros tipos de arte es producir un cambio en la gente que oiga una melodía en especial o vea un cuadro o una película, o por último lea un libro. Y así desarrollar cultura entre todos los seres humanos por el mero fin de darle más conocimiento a todos y así llegar a una mejor forma de vida.
Publicado por: Roberto Paz | 09 Abr del 2009
particularmente quiero decir dos cosas, que me encantan escuchar mis temas preferidos desde internet, para ello entro a una web de música gratis, eso si, no los descargo, y la segunda que no compraría un cd al precio que los venden sin antes no saber que temas tiene, y a partir que existen lugares para escuchar música existirá forma de descargarlos
Publicado por: daniela | 23 Abr del 2009