Tomemos la Ksa
Por: Fernando González-Olaechea
Pocas veces cuando te dicen siéntete como en casa, realmente sucede. En la librería Ksa Tomada no es así. Los sillones rojos dispuestos en ambos pisos te persuaden a tomar asiento y el leve aroma del café, que deambula por la casa, hace el ambiente acogedor.
Desde que abrió hace menos de un año (se celebra su primer aniversario el 18 de este mes), esta librería café o café librería —como el lector prefiera— ubicada en Conquistadores 1238, San Isidro, se ha ganado un merecido lugar en cuanto a librerías y cafés se refiere.
David Bellardo, administrador del local, dice que la idea es que uno se sienta cómodo. A partir de ahí surge el resto. El nombre de la librería es el de uno de los cuentos célebres del genial Julio Cortázar. “Esta es una casa tomada por quien viene. Puede ser a leer o tomarse algo”, explica con tranquilidad David, sentado en una de las mesas del café, en la parte posterior de la casa; un patio amplio, con un estrado al fondo desde donde se hacen las charlas, talleres o presentaciones de libros que usualmente tienen lugar en la librería.
Lo interesante no es encontrar lo que fuiste a buscar, sino lo otro, aquello por lo que no fuiste, pero que te atrapó. Vas por un café y terminas con un libro. Vas buscando un libro y terminas tomando un jugo con un sánguche ojeando alguna revista que no tenías en mente ver. Eso es atractivo. Quizá no solo el nombre fue rescatado de Cortázar. Quizá la idea de jugar (principio clave en el universo del escritor argentino), de buscar y sorprenderse en el camino, también ha sido rescatada acá.
Paloma Reaño (24) estudia Literatura en la PUCP. Todos los días (en los que le toca trabajar) viene en bicicleta desde su casa en la residencial San Felipe. Para ella este trabajo es redondo porque, además de ganar un sueldo, tiene acceso a montones de libros, por ello, a montones de información y de puntos de vista. De pronto estás ordenando el estante de libros de cocina y ves uno que te llama la atención. Comienzas a leerlo. De otra forma, nunca hubieras leído ese libro”, cuenta. Además asegura que es un ritmo de trabajo sin mayores cargas de estrés y en un ambiente como familiar. Debe serlo. En el local trabajan 13 personas, todas ellas entre los veintitantos y los treintaipocos.
La carta es un tema aparte. Los sánguches y las ensaladas tienen nombres de escritores y pintores, respectivamente. ¿Por qué? Están hechos de acuerdo con los gustos de estas personas.
La casa tiene dos pisos. El primero con las novedades. En el segundo piso, están las mismas secciones que abajo, pero explayadas. Más obras, más autores, más ganas de quedarse ahí jugando al explorador. Entran a tallar todos los sentidos entre la lectura y la comida. Para el oído hay una selección especial. Quizá, tras el primer sorbo de café, Elis Regina y Tom Jobim acaparen la atención con “Aguas de marzo”, o, quizá, la lectura se interrumpa por un momento con la intensa voz de Amy Winehouse.
Desde la entrada, se ve, al fondo, el patio. Una pared roja advierte el fin de la casa; un cuadro grande y sugerente en medio. Resulta casi imposible ver desde el umbral de la entrada esta casa tomada por estantes y libros y no tomarla también nosotros.











Una gran oferta librera. La comodidad de poder revisar los volúmenes como si estuviéramos en la sala de nuestra casa. La oportunidad de compartir una mesa para desayunar, matar el hambre o tomar un trago en una salida nocturna. Todo esto forma parte de la oferta de Ksa Tomada, un nuevo concepto de librería.
Publicado por: Anonymous | 09 Mar del 2009
no encuentro la publicacion del informe de la secretaria nacional d la juventud q prometieron hace dos semanas en SIC me parece muy interesante ya q voy a postular pronto y no se q carrera estudiar x favor ayudenme y muchas graciasb x ineresarse en los jovenes
Publicado por: Kathy Alvarez Davila | 11 Mar del 2009