Generación clic
La influencia de Internet va más allá del lenguaje y cala incluso en nuestra forma de elaborar pensamientos y desarrollar actividades cotidianas.
Por: Alberto Pacheco
Las conversaciones que los abuelos tenían a nuestra edad eran, por lo general, de una tarde entera. Nuestros padres, por su parte, leían libros o, por lo menos, algunos capítulos en el estudio de la casa. Sin embargo, con nosotros no pasa eso.
Más que de las bibliotecas somos hijos de las “separatecas” (esas fotocopiadoras de la universidad colmadas de separatas), y nuestras conversaciones saltan de un tema a otro con una inmediatez increíble, como haciendo clic en cada una de las ideas, yendo de un asunto a otro. Intercambiamos solo un poco de lo que nos interesa. Nada más.
Cabe hacerse la pregunta: ¿Será que Internet —con su forma hipertextual y de texto breve— ha influido en nuestro modo de elaborar discursos?
Eduardo Villanueva, catedrático del Departamento de Comunicaciones de la Universidad Católica, dice: “Si bien es cierto que —en términos de la capacidad de expresión— el “texting” y las formas abreviadas de escritura no parecen hacer mucho daño, las formas de lectura sí han cambiado”.
Más pistas de esta idea las da Rubén Barcelli (27), egresado de la Universidad de Lima y actual editor de Publicaciones de la empresa Comunica 2. Para él, la gran influencia de Internet es la simultaneidad. “La gente consume muchos productos culturales a la vez. El modelo que propone Internet, de visualizar varias ventanas al mismo tiempo, se está contagiando a la vida diaria, con respecto al cable o a la misma lectura de libros”, afirma.
No es de extrañar, pues, que hoy los jóvenes vean TV mientras leen o que estén en la computadora y hablen por teléfono a la vez. Casi como si cada actividad fuera una ventana de la red.
DE IDEAS Y FRAGMENTOS
Sin duda, nuestra generación ha formado su hábito de consumo cultural frente a la variedad de pantallas que nos rodean. Esta forma de asimilar contenidos cala en las lógicas de nuestro cerebro. El neurólogo Máximo Ángeles, del hospital Rebagliati y la clínica Javier Prado, asegura: “La juventud está configurada por las lógicas de la era digital. Hay una actividad cuantitativamente y cualitativamente diferente en las redes neuronales”.
Evidentemente, este asunto escapa a cualquier ansia localista. Así, Elmer González (22), quien egresó de Administración en la UPC y hoy ya cuenta con una maestría en Negocios en el IEDE de Madrid, cuenta: “Es cierto que la gente no profundiza, pero agiliza su búsqueda de información. Esto es algo que ocurre mucho más en España que acá. Los jóvenes parecieran ir más rápido en todo”.
Máximo Ángeles, docente en la Universidad Ricardo Palma, agrega que, a medida que pasa el tiempo, la conciencia va cambiando y afirma que lo que ocurre hoy es similar a la diferencia que hay entre un niño que vio TV siempre y uno que nunca la ha visto. En ambos casos, la forma de procesar la información es distinta.
“De repente, quienes leían libros configuraban mejor su sistema nervioso. En cambio, quienes se configuran según Internet (algo que veo en mis alumnos universitarios) no profundizan. Estamos en una cultura de imágenes y sonidos, más amable y accesible. Pero leer es lo que permite que comprendas algo”, afirma.
Así lo corrobora otra experiencia en el extranjero. Erik Danielsen (23) dejó su carrera en una conocida universidad local para estudiar Gestión de la Información en la Escuela de Negocios de Copenhague, en Dinamarca. Él afirma que en esta época de bombardeo informativo se necesita ser algo superficiales en la búsqueda y profundizar solo en los temas que resulten de interés, aunque sin caer en una “búsqueda de nada”. “Aquí [en Dinamarca] los sitios de Internet de moda cambian cada tres meses y es imposible encontrar una tendencia. Además, aquí el uso de Internet está creciendo en celulares y la PC se va extinguiendo”.
En esta época domina la inmediatez de las pantallas: el celular, la computadora, el iPhone, el iPod y la TV.
Ahora bien, podría pensarse que ello significaría el fin del pensamiento crítico y el análisis. Sin embargo, puede tratarse más bien de un cambio de paradigma: una revolución en las formas y formatos para adquirir conocimiento.
Como señala Villanueva, “es más atractivo saltar permanentemente entre distintos pedacitos antes que seguir las ideas a lo largo de un gran texto”.
El neurólogo Ángeles tiene otra impresión del tema: “Veo un problema cultural y tecnológico que afecta el cerebro, y de una forma tal que quizá en un futuro ya no recordaremos que hacíamos las cosas de otro modo”.











Nativos digitales ha sido quizás la denominación que más ha cautivado en la descripción de los jóvenes nacidos tras los 90. A partir de esa metáfora pensada a comienzos de este siglo, ríos de tinta se han escrito. Sin dudas, Marc Prensky dio en el clavo, cuando denominó de esa manera a los nacidos en un mundo ya digital. Pero también es cierto que ésa es una forma de categorizar que levanta dudas, suspicacias, adhesiones y rechazos. De hecho, para muchos analistas, agranda indebidamente una brecha generacional con los adultos, y especialmente: atemoriza a los docentes quienes se sienten en desventaja frente a las habilidades digitales de sus alumnos.
Publicado por: Anonymous | 04 Mar del 2009
Sí, vivimos rápido y andamos de pedacitos en pedacitos, captando ideas generales de varios temas a la vez lo que viene a ser como leer solo los titulos de las noticias en el periódico y no las noticias en sí.
Mi hermano, que tiene 20 años, siempre me comenta sorprendido cuando de pronto resulta ser un gran erudito sobre temas que no son muy comunes para muchos de sus amigos: entrando a la universidad sabía demasiado de aves, cuando viaja sabe demasiado de los climas, que si hablan de algún suceso actual sabe demasiados detalles. Es el erudito de su grupo solo porque en nuestra familia es costumbre leer libros, periódicos, revistas, las conversaciones de sobre mesa, las salidas de campo en familia y demás que ahora son cosas para los libros de historia (y que nadie se preocupa en leer). Con mi hermana menor es la misma historia... y ella tiene 17 años. El extremo es que yo con 23 sea una persona considerada demasiado estudiosa solo por estar al tanto a profundidad de demasiados temas, por poder sacar simples ideas de un simple texto de periódico, por saber la simple diferenecia entre inicuo e inocuo. Y tengo 23!
En mi humilde opinión, si mis padres no nos hubieran inculcado la lectura y el análisis, la crítica y la conversación profunda, seríamos uno más de la gran mayoría (ahora) de personas que saben que en Gaza siguen en Guerra, pero que ni saben por qué.
El Dr. Angeles tiene un buen punto porque a este paso pronto todo pasará a la historia y nadie recordará como era la vida antes del internet. ¿Fin del pensamiento crítico y el análisis? Puede que sí, mientras los jóvenes no comprendan un texto de un párrafo sin recurrir al internet o no atienen a nada sin el internet, estamos perdidos ¿no lo creen?
Publicado por: Milagros | 04 Mar del 2009
hey que es esto dedikate a otra cosa........
esto realmente apesta esto ees hecho de jovenes para jovenes deberias especificar..... es de jovenes estupidos para jovenes mas estupidos
y sigue buskando amigos pues por que facil no los tienes para que te digan que mal esta tu cabeza
solo el primer parrafoo da indicios de que lo demas no vale la pena leer
Publicado por: miguel | 05 Mar del 2009
Que patética manera de expresarse tiene el redactor. Debería dejar de lado su usadísima frase "hijos de...(lo que sea)". O mejor intentar con otros temas.
Publicado por: Natalia García | 10 Mar del 2009