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31 Mar 2009

¿Game Over?

EL PINBALL: UNA PASIÓN QUE SE NIEGA A EXTINGUIRSE

Por: César Becerra

 

g 310309sic.jpgUn niño ingresa por primera vez a una sala de pinball, compra algunas fichas y espera a que se desocupe alguna de esas máquinas. Una queda libre, por fin. Embelesado, introduce la ficha y empieza a jugar solo. De pronto, cuatro niños se ofrecen para ayudarlo a pasar el juego, es decir, jugar a costa del dinero ajeno. El niño acepta con inocencia y algo de envidia.

El videojuego era Street Fighter II, uno de los más exitosos de principios de los años noventa, responsable también del eufórico hacinamiento de jovencitos en las salas de pinball. Si bien la reciente salida de la última versión de dicho juego en Xbox 360 demuestra su vigencia, los tiempos han cambiado: aquel niño es hoy el adulto que escribe estas líneas y aquella sala de pinball se convirtió en una farmacia. La pregunta es: ¿qué pasó con los pinballs?

Bam Bam, sala de pinball ubicada en Miraflores (entre las avenidas Petit Thouars y Ricardo Palma), era el centro neurálgico de muchachos adeptos a los videojuegos. “El Bam Bam era un clásico, siempre estaba lleno de gente. Era chévere porque había juegos que en la vida podían funcionar en Nintendo”, señala Mauricio Rodríguez (25), diseñador de videojuegos.

En esos años, principios de los noventa, las consolas caseras no eran tan poderosas como el Wii o el Playstation 3. Los videojuegos espectaculares solo se podían jugar en esas inmensas y ruidosas máquinas de arcade, conocidas popularmente como pinball. Eran épocas de gloria para una generación que cambió las escondidas y las chapadas por un devorador entretenimiento electrónico.

Con el paso de los años y los avances tecnológicos, las plataformas caseras tomaron el poder. “El pinball empezó a morir cuando el Super Nintendo y el Playstation lo superaron en capacidad gráfica y entretenimiento”, afirma Mauricio. Esto originó que a mediados de los años noventa surgieran los famosos “vicios”, establecimientos en los que se podía jugar Super Soccer o Mortal Kombat por una módica suma de dinero. Parecían estar en todas las esquinas. Además de resultar más barato, la oferta de videojuegos era amplia y atractiva, pues las grandes empresas desarrolladoras, como Capcom o Konami, se la jugaron por estas plataformas.

El auge de Internet se sumó a la competencia a fines de los noventa. Se popularizaron los juegos en línea como Counter Strike o Warcraft. Las cabinas de Internet se abarrotaron de muchachos. Para rematar, desde hace años es posible descargar una variedad de software que permite jugar lo mismo que jugábamos en el pinball (así como en los primeros años del Nintendo), pero tranquilamente en la PC.

A pesar de que la evolución es obvia y cruel, el pinball se rehúsa a morir. Aún subsiste en cines, parques de diversiones, centros comerciales, al lado de universidades, pero carente del brillo y la demanda de la década pasada. “Ha habido un auge de otras modalidades como el Dance Dance Revolution, un juego de baile. En Miraflores, cerca del parque Kennedy, está el Pump Revolution, donde la gente va, practica y organiza concursos”, cuenta el blogger Luis Wong. La defunción total del pinball ocurrirá cuando nadie esté dispuesto a insertar más fichas. Mientras tanto, seguirá ahí, como el glorioso vestigio de un pasado inolvidable.

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Mucho antes de la llegada de los videojuegos, una forma de entretenimiento popular era (y sigue siendo aunque en menor medida) los pinball (también conocidos en los paises hispanoparlantes como "máquinas del millón). De hecho, el origen de este tipo de máquinas mecánicas está en la Francia del siglo XVIII con el juego conocido como Bagatelle.

Durante los años ochenta, ambas formas de ocio convivieron paralelamente, a pesar de que muchos afirmaban que la aparición de los videojuegos supondría la muerte instantánea de este tipo de máquinas. Fue también por aquella época, en la que algunas desarrolladoras de videojuegos intentaron hacer un híbrido mezclando ambos conceptos, utilizando la mecánica de juego de un pinball pero con las posibilidades de los videojuegos. Uno de estos títulos sería Pinball Action, desarrollado y distribuido por Tehkan, que conseguiría una cierta popularidad. El título utiliza el mismo sistema de juego que un pinball, pero aprovecha las posibilidades de cambiar instantaneamente de "tablero".

El juego se inicia sobre un tablero principal, donde nos encontraremos elementos típicos de las máquinas pinball que nos harán conseguir aumentar la puntuación. Aparte de los típicos "flippers", el videojuego implementa la posibilidad de simular el golpeo a la máquina para poder desvíar la trayectoria de la bola. Al hacer diversas combinaciones golpeando elementos, podremos abrir los accesos a los otros tres trableros, conocidos como las pantallas azul (Poker Action), verde (Bowling Action) y roja (Slot Action), cada uno con diferentes temáticas que definen como es el diseño y los distintos elementos para puntuar.

Aunque no es lo habitual en los juegos de habilidad, el apartado técnico está realmente cuidado. Hay que tener en cuenta que este videojuego competía con máquinas de pinball de verdad en el mismo salón recreativo, así que se puso mucho hincapié en la búsqueda de una sensación realista. Para empezar, tiene un buen estudio de la física de la bola, hoy en día obsoleto, pero que para las fechas que estamos hablando supone un esfuerzo extraordinario de programación. Por otro lado nos encontramos el apartado gráfico, con una paleta de colores muy amplia que permitía unos tableros muy coloridos y detallados, de los que también destaca su original diseño que bien podría haber pertenecido a un pinball real. Por últimos tenemos el sonido que, aunque hoy nos pueda parecer el apartado menos cuidados, lo cierto es que para las posibilidades de la época se consiguió un trabajo meritorio a la hora de simular los efectos de la bola en los distintos elementos.

Publicado por: Anonymous | 31 Mar del 2009

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