18
Feb
2009
Vivir y convivir
Por: Fernando González-Olaechea / Ilustración: Claudia Gastaldo
Ya nadie se casa a ojos cerrados. Casi nadie. Frente a ello ha tomado mayor relevancia entre los jóvenes la convivencia.
Para el antropólogo Carlos Eduardo Aramburú, la convivencia de pareja “les permite ( a los jóvenes) aprender a vivir juntos si son compatibles. Además puede servir como una forma de evitar el divorcio temprano”.
En ese punto coincide el psicólogo Luis Venegas. “Una de las ventajas de la unión libre para las parejas jóvenes consiste en que si la relación llega a terminar, no será necesario pasar por los trámites engorrosos de un divorcio. Por lo general, los convivientes que terminan separándose se sienten reconfortados al no haber optado por casarse”, sostiene.
Venegas afirma, según su experiencia profesional, que cuatro de cada diez parejas jóvenes prefieren convivir en el Perú.
Aramburú señala que “el tema de la convivencia es bastante antiguo. En el mundo andino es muy frecuente el matrimonio a prueba. Se une, pero no se consagra la unión hasta el nacimiento del primer hijo. No es algo inventado por la sociedad moderna”.
Además, apunta que en el censo de 1993 la cifra de personas mayores de 12 años que convivían en el ámbito nacional era del 16%. Sin embargo, en el del 2007 esa cifra aumentó hasta el 25%. Casi igual al número de casados, según dijo Aramburú.
Otro fenómeno es que esta situación es predominante en el ámbito rural que en el urbano. ¿En qué regiones del país es más frecuente? Aramburú responde que en la zona amazónica. En Amazonas 32%, Cajamarca 33%, Loreto 38%, Madre de Dios 42% y Ucayali 40%. “Hay un patrón amazónico, pero no tenemos una explicación antropológica”, apunta.
Aramburú indica que, en jóvenes, la incidencia de la convivencia es fuerte entre los 20 y 29 años. “Más de uno de cada cinco jóvenes convive con su pareja. El patrón andino tradicional se está presentando también en el medio urbano más moderno. El porcentaje de convivientes entre 20 y 24 años es de 31%; entre quienes tienen de 25 a 29 años (y de 30 a 34) es de 42%. No solo crece, sino que se concentra en las primeras edades de la unión”, apunta siempre en relación a las estadísticas del INEI.
¿Pero la convivencia no dinamitará las bases del matrimonio? La pregunta es válida. No necesariamente. ¿Y garantizará un buen matrimonio? Tampoco.
Aramburú opina que “peor es el compromiso que se mantiene por el costo del divorcio. Mantener un casamiento forzado es más negativo que convivir”.
En tanto, el psicólogo Luis Venegas cree que la convivencia no garantiza al 100% que se logre un matrimonio satisfactorio y duradero. “En algunos casos resulta y en otros no. Lo aconsejable es no llegar al matrimonio si aún no han solucionado su propia vida personal”, refiere.
Esto quiere decir que, en gran medida, la convivencia de pareja es una suerte de etapa de prueba previa al matrimonio. Un estado de adaptación para ver si la relación va en serio y si es sostenible en el tiempo como para pensar en un acuerdo civil y religioso como el matrimonio. Aunque una cosa no garantiza la otra. No hay una regla de causalidad fija sobre esto.
En el antiguo Egipto los adivinos eran ciegos, como la mayoría en el amor. Solo el tiempo nos dirá si nuestras predicciones fueron acertadas. Erich Fromm ya lo dijo: el amor es un acto de fe.
HABLA
¿Convivencia o matrimonio?
Katherine Subirana Redactora
“Si convives con una persona y no funciona, ¿vas a convivir con todas tus parejas?” Este es el argumento de mi madre, para zanjar la discusión convivencia-matrimonio.
Creo que exagera: decidir vivir con alguien no es como decidir qué zapatos comprar o dejar. Implicaría, creo, las mismas responsabilidades de un matrimonio, solo que sin la formalidad de cambiar el estado civil en el DNI.
Entonces, ¿por qué convivir? Tal vez por la necesidad de atribuirle al matrimonio la seguridad que muchos de nuestra generación no conocimos (directa o indirectamente). Y, en ese sentido, tal vez, porque llegado el momento de firmar un papel que te asegure un lado material, también quieres tener cierta seguridad emocional (que puedes conseguir viviendo junto a otra persona).
Pero si convives con alguien y no funciona, creo que el terremoto emotivo sería igual al que puede tener alguien que se divorcia, claro, ahorrando la firma de papeles y los gastos de abogados.
Un argumento que arranca risas suele ser “si no funciona, me ahorro el gasto del “matri” y del divorcio”. Tal vez lo que queremos decir realmente es “para ahorrar un divorcio, cuyo papeleo puede ser más que complejo, triste”.











Creo que el punto de fondo es qué nos motiva a tomar la decisión de compartir la vida (en pareja) con alguien. El discernimiento muchas veces se toma tan rápido que los desensalaces son catastróficos. En fin, un poco mas de cordura y reconocer que no todos estamos llamados a la vida en pareja, y llegamos ahí la mayoria de veces por costumbre o presiones sociales.
Publicado por: Marcos Rueda | 18 Feb del 2009
Bueno yo convivo con mi pareja hace un año y tengo 22 años, creo que lo llevo relajadamente porque no hay ni una presion o ese documento que diga estoy amarrada hacia ti, si las cosas no funcionan bueno nos separamos como que no hay mucha presion en eso.,.,convivir es lo mejor pero tambien ver con kien..
Publicado por: Sheyla | 18 Feb del 2009
En el Imperio inca el matrimonio era voluntario o forzoso. El matrimonio voluntario era concertado por los padres y los pretendientes, se simulaba una compra de la novia. La edad ideal era de los 18 a los 20 años para la mujer y de 24 a 26 en el hombre.
El matrimonio forzoso se aplicaba a los hombres solteros mayores de 26 años. Cada dos años la autoridad los convocaba y les escogía una mujer.
El “sirwiñacu” era la convivencia a prueba por un año entre una mujer y un hombre para un matrimonio futuro. En Bolivia esta forma de prueba para el matrimonio es conocido también con el nombre “tantancu”.
Publicado por: Anonymous | 18 Feb del 2009
No veo el problema de convivir si los planes con la pareja son serios. En realidad el convivir ayuda a conocer mejor a la pareja, en sus dias buenos y malos, a limar las asperezas que pudieran existir propias de la vida en comun.
Yo convivi con mi actual esposo antes de casarnos y creo que fue una buena decision. Los problemas propios a la vida en comun los resolvimos antes de dar el gran paso. Asi sin dudas, conociendo nuestros defectos y virtudes, dimos el SI.
Ahora, yo creo que en el Peru hay tanta mojigateria al respecto por el supuesto hecho de que la chica debe llegar lo mas "pura posible" al matrimonio (aunque todos sepan que no es cierto, hay que aparentarlo). El vivir con tu pareja no es compatible con esta hipocrecia asi que no es bien visto, si la mujer viene de una familia que se respete, nada de "servinacuy"... en fin... como dije, pura hipocrecia.
Publicado por: Paloma | 18 Feb del 2009
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Lic. Luis Venegas Chalen
Psicólogo
Publicado por: Luis Venegas | 20 Feb del 2009