16
Feb
2009
Saltaron el muro
Por: Alberto Pacheco
Hacia el Mundo (o Weltwärts, en alemán) es el nombre de una loable iniciativa del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania . Se trata de un programa financiado por el Estado de ese país, con 70 millones de euros anuales, cuyo objetivo es que jóvenes germanos de entre 18 y 28 años tengan experiencias de intercambio cultural en naciones menos desarrolladas.
“El programa, iniciado el año pasado, ha enviado a 2.300 jóvenes alemanes a países de todo el mundo. Junto a Bolivia y Sudáfrica, el Perú ha sido el lugar más solicitado”, señala Kerstin Sieverdingbeck, encargada de Cooperación Técnica y Financiera de la embajada alemana. Ella, además, enfatiza que este no es un programa de cooperación.
“Estamos elaborando un convenio con el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social; y a lo que hacemos lo denominamos “ayuda social” (porque muchas veces estos jóvenes trabajan en albergues de niños, en iglesias, etc.), pero la meta central es que ellos aprendan. Son chicos sin formación profesional que vienen por buena voluntad. Ellos van a lugares a los que un limeño ni siquiera llega”.
Así, Weltwärts engloba a los jóvenes que vienen gracias a la acciones de las ONG alemanas y sus contrapartes en el Perú. Voluntarios reunidos
Un chico alemán toca el piano y al menos 30 de sus entusiastas compatriotas —también jóvenes— lo acompañan coreando “Ya se ha muerto mi abuelo”, popular tema de Juaneco y su Combo.
Ellos son parte del grupo de al menos 140 voluntarios que llegaron al Perú hace alrededor de seis meses como parte de Weltwärts, y que se dieron cita el pasado jueves 12 en la fiesta que organizó el embajador de Alemania en Lima, Christoph Müller, en su residencia. El evento, tal como mencionó el propio embajador durante la bienvenida, fue ocasión perfecta para el intercambio de ideas entre los asistentes.
Uno de ellos, Maximilian Höke (19), cuenta que “el trabajo es una gran oportunidad y una experiencia muy auténtica”. Al igual que la mayoría de los voluntarios, él ha terminado la secundaria y piensa volver para empezar la universidad. Y es que un tiempo sabático después del colegio es algo común en Alemania.
Así, Maximilian, que trabaja en el campo con los agricultores de La Merced, Chanchamayo y Villa Rica, cuenta que cuando vuelva estudiará Gestión de Culturas, enfocado en Latinoamérica. “Extraño a mis amigos, pero esto es tan grande y vivo tantas cosas cada día que no tengo tiempo para extrañar”, concluye.
COMPARTIENDO CULTURA
Lea Carstens (20) es de Norden, una ciudad pequeña al norte de Alemania (cerca de Holanda), y ahora trabaja en Piura, donde hace educación ambiental con una ONG. Stefanie Heyer (19), quien celebrará su cumpleaños mañana en el Perú, es de Jena —en la parte central del país— y trabaja junto a Lea. Nora Schroeter (20), en cambio, es del sur de Alemania y labora en Puente Piedra.
Además de sus ganas de ayudar, estas tres joviales alemanas comparten algo. Y es que, aunque llegadas de distintas zonas de su país, todas coincidieron un fin de semana en Huancabamba. El motivo que las llevó allí: realizar un ritual chamánico en la laguna Shimbe.
Y es que el Perú ha ofrecido toda su variada cultura a estos jóvenes visitantes. Patrich Ulbrich, por ejemplo, dejó su natal Berlín y trabaja en Huancayo. En Alemania, él estudia Historia y afirma que le fascina el pasado del Perú. “Los primeros meses fueron muy duros. Pero ahora, el Perú es un poquito como mi país”, señala.
Similar es el caso de Andreas Schämann, natural de Haltern am See. Este futuro ingeniero civil ahora trabaja con campesinos de Pucallpa y afirma que el programa ha sido muy importante para conocer una nueva cultura. “No me gusta la diferencia social del Perú. Pero me encanta la mentalidad de los peruanos Y también el Grupo 5”.
Al final, experiencias como esta son enriquecedoras, pues ser conscientes de la variedad cultural del mundo y sus diferencias promueve la tolerancia. Tal como mencionó el embajador Müller, estos voluntarios son “la vanguardia de un mundo un poco más acogedor”.











el programa “hacia el mundo” del Gobierno Federal, el que posibilita a miles de jovenes una ocupación prolongada en proyectos de desarrollo, como “populístico sin límites”. Aúnque los jovenes alemanes durante su pemanencia aprenden mucho - este aprendizaje es unilateral. El fin de la política de desarrollo es sin embargo cambiar los chances de la vida. “Porqué no estamos invitándo también a jovenes de países en desarrollo a que vengan para acá?” Ella no envidia a los jovenes alemanes la aventura organizada. Pero en la forma actual el programa se le parece más bien a los shows de los campos de la jungla en los tv particulares.
Una polémica asi es completamente inapropiada. Por supuesto, tanto las organizaciones, las que están enviándo a los jovenes, como el Gobierno Federal deben velar, que en esos lugares les ofrecen un trabajo reglamentario y que su contratación social sea necesaria allí. Debe ser un trabajo, el que proporcione a los aldeanos mejores chances de vida, un trabajo, el que promueva en instituciones a niños y jovenes. Por supuesto hay que evitar, que los voluntarios vivan juntos en grupos mayores y tener asi poco contacto con la gente del país. Bajo esas circumstancias una permanencia de menos de un año de los volun- tarios es dudosa, porque exige cierto tiempo para los jovenes alemanes de acostumbrarse a su retorno nuevo, y por eso hay que cuestionar, si es conveniente de enviar a voluntarios a países, de los cuales no saben su idioma por lo menos rudimentariamente. Al enviar a un grupo había que asegurar, que por lo menos un miembro domine el habla del país.
El programa “hacía el mundo” del Gobierno Federal apenas empieza y se puede esperar, el que los responsables tomaran regularmente las correcciones necesarias. Pero la idea del proyecto es buena. Mujeres y hombres jovenes, en primer lugar los suspendidos del servicio militar, están haciendo un buen trabajo en muchas instituciones alemanas. Por qué no lo deben hacer también en un país en desarrollo, si les ofrecen la posibilidad?
Después de una vida más o menos ordenada, acuñalada principalmente en casa paterna, se arriesgan a una fase de vida con relaciones precarias, en lo que se refiere a vivir y comer. Dejarán atras a sus amigos y renuncian a computadores, televisión y cines. Lo que los esperará en el extranjero, no es precisamente divertido.
Publicado por: Anonymous | 16 Feb del 2009
Veo temas muy interesantes en este blog y ¿cómo así no tiene tantos lectores? Veré de recomendarlo a mis amigos y familia.
Publicado por: néstor | 19 Feb del 2009
Que interesante, me parece una muy buena oportunidad para que los jovenes Alemanes conozcan la realidad de nuestro país y busquen maneras de enseñarnos y apoyarnos a mejorar nuestra calidad de vida, tal como es en Alemania.
Slds!
Publicado por: MID | 25 Feb del 2009