12
Feb
2009
La resurrección de Miguel
Por: Fernando González-Olaechea / Fotos: Miguel Bellido - Enrique Cúneo
Quizá Dasso murió con Fernando de Romaña, “Calígula”. Durante los 90 la calle fue apagándose. Los locales, al igual que Camino Real, fueron cerrando. El miedo al terrorismo también colaboró. Pasó de moda. La bulla se asfixió con el toque de queda.
El recuerdo más antiguo que tengo de Miguel Dasso es el sánguche de pollo del Davory. Mis abuelos tenían una lavandería en Víctor Maúrtua (transversal a Dasso) y desde siempre mi abuela compraba el combo 5: sánguche de pollo con salsa golf, papas fritas y chicha morada.
Ayer y hoy
El martes, unas horas más tarde de haber tomado el café, regresé. El lugar se veía mejor que como lo recordaba. Había más locales: para tomar un café o comer algo están el Delicass, el Havanna, Creppes & Waffles, Starbucks o La Pepa. Algunos tienen un año o menos; otros, un poco más. Otros locales han resistido el embate de las modas, como los baños turcos Windsor o la librería El Virrey. Hay tiendas de ropa y hasta un tragamonedas.
La iluminación es mejor, pero el problema del estacionamiento se mantiene. Recuerdo las palabras de mi abuelo, quien se quejaba sobre eso, y su eco resuena en las palabras de Jimena García Calderón, gerente de Creppes & Waffles. “No hay dónde estacionar”, sentencia. Algunas cosas no cambian.
Pero la calle Dasso, depurada de toda melancolía, ha renacido hace unos años. Los locales y la remodelación de la municipalidad han hecho que este punto otrora juvenil y decadente se convierta en un lugar transversal. En Creppes &Waffles dos parejas de veinteañeros conversan y al costado, en Havanna, dos señores se juntan para discutir sobre qué bolas de billas son mejores. Al frente pasan unas señoras que planean ir a tomar un té y ponerse al día sobre ciertos chismes, mientras un chico entra emocionado a El Virrey para averiguar cuánto cuesta la última antología poética de José Watanabe.
Miguel Dasso, la persona, fue un importante impulsor del deporte y presidente de la Sociedad de Beneficencia de Lima en los cincuenta. Hoy Miguel Dasso es un lugar, donde se puede ir a remover los recuerdos o, mejor aún, a renovarlos.











"La calle Miguel Dasso es desde hace varios años un punto de encuentro tradicional para tomar un café, por ello es el sitio perfecto para un nuevo local de Starbucks, con gran capacidad y una fabulosa vista de la ciudad desde el segundo piso.
Publicado por: Anonymous | 12 Feb del 2009
Hola tigre, no te molestes pero tu post es de lo peor, recontra aburrido, intrascendente,mejor si no la tienes clara cierra este blog y dedícate a algo mas productivo,útil o entretenido, porq con ésto, uno hasta puede deprimirse por desperdiciar tiempo en leerlo.
Publicado por: JUAN | 16 Feb del 2009
Miguel Dasso me trae muchos recuerdos de mi niñez, recuerdo mucho la peluqueria Italia, a la cual iba el ultimo sabado de cada mes, luego de ir a visitar a mis papapas en el Olivar.
Que sera de aquellos señores barberos y peluqueros, que atendian impecables, ropa planchada y almidonada.
Que tiempos aquellos!!
Publicado por: Walter Gutierrez Solis | 17 Feb del 2009
Mucha Nostalgia he tenido al recordar Miguel Dasso, que al igual que la mayoria de ustedes me hace recordar mi niñez;las visitas al Virrey con mi papá, los sábados cuando acompañaba a mi mamá para hacer las compras a Monterrey y el Davory donde mientras me abuelo se tomaba un café y me contaba anecdotas sobre ese San Isidro de antaño yo devoraba algun sandwich. Ahora mi abuelo paso a mejor vida y el Davory ya no existe; pero como el tiempo no pasa en vano, ahora tambien disfruto de algún frampuccino acompañado de la variopinta conversaciòn con mis mejores amigos justamente acordandonos de esas traviesas epocas de niños. Es asi, los gratos recuerdos son inborrables y es muy divertido evocarlos.
Publicado por: Marita Soto | 19 Feb del 2009
Yo viví en este barrio 22 años; lo que más me gustaban eran los "batihelados" del Dávori, que bajó muchísimo cuando se fueron sus dueños chilenos; antes la calle tenía una sola pista ancha y unos árboles enormes añosos que le daban sombra; a veces pienso que así era más bonita. Lo que más extraño ahora es no ver el restaurante Parque D'onofrio... los mozos se hicieron mis amigos y me daban unos helados de coco tan grandes que no me los podía terminar antes que se derritan; yo vivía en el edificio Yerovi, ese enorme de la esquina de Dasso con Leonidas Yerovi, y antes de mudarme con mi esposa a Jesús María, pude ver como cambiaba Miguel Dssso. Lo peor de todo es la mala educación de los automovilistas, que no respetan a los peatones, se paran donde les da la gana, y el peor ejemplo lo dan los clientes del Delicasse, que se estacionan en el crucero peatonal poniendo en peligro a las personas que tienen que cruzar por allí. Por cierto, al Delicasse le cabe el alto "honor" de haber llevado a la quiebra a nuestro querido y recordado "Parque D'onofrio". Pero, bueno, así es la vida. Saludos desde este rincón de la memoria.
Publicado por: Carlos Gamero Esparza | 30 Mar del 2009
Otra cosa que extraño es la librería Castro Soto, su dueña se hizo mi amiga y a ella le compraba esos libros que tanto me gustaban, los de misterios del pasado, que casi no había en Lima; estaba en la esquina de Victor Maurtua con Dasso y cerró en plena época de la crisis delos años 80s, cuando murió su dueña y sus hijos remataron la librería y sus libros. Una pena.
Publicado por: Carlos Gamero Esparza | 30 Mar del 2009
Alejo se llamaba en vendedor de periódicos de la calle Víctor Maurtua, muy cerca a Dasso, ya no está. Sus hijos siguen vendiendo sus periódicos. Lo malo de Dasso son los lustrabotas (esos de "Lustradasso"), son los más careros de Lima, hasta a los vecinos que los apoyaron para que la Municipalidad de San Isidro no los botara de allí les cobran la abusiva cantidad de 5 soles la lustrada, y 10 soles por rehacerte una gamuza, lo que en otros sitios te cuesta 1 sole la lustrada y 3 soles por una gamuza. ¡Hasta ellos se han puesto exquisitos solo porque están en San Isidro! Acá en Jesús María me lustran los zapatos por 1 sol... qué felicidad, jajaja....
Publicado por: Carlos Gamero Esparza | 30 Mar del 2009
Estoy asado con la gente que hace Google Earth, y con los satélites... hace cuatro años que siguen mostrando en sus fotografías de satélite la misma escena del Miguel Dasso... en remodelación, se trata de una vista del año 2005, vale decir, todavía no se dan cuenta de que ya calle o la avenida de marras ya no es una procesión de carros en fila india, máquinaria de construcción y tierra, mucha tierra... ¡Señores del Google, por fa... cambien esa foto! ¿Alguien puede hacer algo al respecto? Como diría el buen Calimero ¡esto es una injusticia! Saludos de nuevo para todos.
Publicado por: Carlos Gamero Esparza | 30 Mar del 2009
¿No hay algún "Migueldassero" por allí para hablar de los buenos (y malos) tiempos?
Saludos. Carlos Gamero.
Publicado por: Anonymous | 14 Abr del 2009
ah, habia en Dasso varios taraditos que ya se mudaron, que malograban la zona y no tenian donde caerse muertos, imaginense que no pagaban el mantenimiento, y daban pena, pero ahora la zona ha mejorado mucho, hay mas tiendas y mejores cafes donde una puede salir a pasear con sus nietos.
Publicado por: Juanita | 22 May del 2009
Taraditos como algunos prójimos del edificio Yerovi, que terminaron debiendo más de 4 mil nuevos soles... y hasta más, y otro que funge de "presidente del edificio Yerovi", un tal Alfredo Delgado, que, abusando de sus falsas prerrogativas, ha hecho poner una antena de NEXTEL en el tejado de este edificio poniendo en riesgo la salud de mucha gente. Se nota que hay una tira de corruptos detrás de este acto prepotente, uno más que ha permitido la proliferación de edificios de oficinas en zonas residenciales de este barrio. Además, hay otros taraditos que fungen de pitucos aguantados, algunos son clientes del Delicass, que se cuadran con sus carrazos en las zonas rígidas, sin importarles un bledo el prójimo. Otros taraditos fuman como chimeneas en los restaurantes de Dasso, creyéndose la útlima chupada del mango, sin importarles que hay no fumadores cerca que tienen que respirar su porquería.
Publicado por: Carlos Gamero Esparza | 28 May del 2009