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09 Feb 2009

¿Dónde están todos?

Pasamos un día buscando una clase de jóvenes que parece extinguirse: los campistas

Por: Alberto Pacheco / Fotos: Miguel Bellido


campamento 263.jpgUna mañana soleada, típica de verano. Aunque no me gusta esta estación, me entusiasma la idea de estar con carpa en mano y bolsa de dormir. Siempre es alentador salir de la ciudad.

Mi misión: conseguir testimonios de jóvenes que, como yo, dejan un rato la rutina y se van a acampar. Claro, pienso que será una noche interesante. Quizá guitarras, fogatas, comida en lata, algunos tragos y conocer gente. Al menos esas son las imágenes (mitad fantasía, mitad recuerdo) que tengo de un campamento.

No sueñes, hijo

Casi mediodía, km 127 de la Panamericana Sur. Playa Gallardo. El sitio es muy conocido y recordado por los jóvenes que en los años noventa decidían acampar.

campamento 051.jpgPero no, resulta que estamos mi carpa y yo, además de unas tres o cuatro familias grandes. Padres y madres de familia (que, de seguro, acampaban allí de jóvenes), acompañados por sus hijos. Nadie de mi edad, ni carpas con jóvenes, ni guitarras.
Quizá sea la hora, tal vez aún es muy temprano. Y espero.

Nada. Me acompañan las gaviotas. Algunos trabajadores del lugar me dicen que no me haga ilusiones, que no es ninguna fecha importante. Claro, pasé por alto un detalle: las fogatas y los tragos los guardé en mi cabeza de algún campamento de Semana Santa o Año Nuevo. Son mis tíos (unos 10 años mayores que yo) los que me cuentan que acampaban casi todos los fines de semana.
Qué diablos, llamo a un amigo desde el celular. “No, pues, Alberto. Yo estoy yendo al sur en la noche. Dejo las cosas en la casa de un pata y me voy a una discoteca. Ya regreso mañana a Lima”.

Cosa sintomática. La mayoría de mis amigos hace eso un fin de semana. O se queda en Lima, más barato, “tío”.
Desarmo la carpa y migro.



Mucha arena en la playa

Dos de la tarde, km 108. Playa Sarapampa. Otro lugar que —supuestamente— no tiene pierde para acampar.
La verdad, el lugar solo tiene algunos grupos de veraneantes ocasionales. El único “pavo” con carpa es este redactor que se empieza a desilusionar.

campamento 162.jpgPienso en lo que dijo mi amigo y creo que hay algo medio triste en todo el asunto. No sé. ¿Para qué el viajecito de, por lo menos, 50 kilómetros si van a hacer lo mismo que en Lima? Igual entrarán al lugar atiborrado de gente, tomarán tragos, bailarán y al día siguiente —ya en Lima— seguirán con su rutina. Claro, todo con olor a mar y con algo de arena. ¿Pero la playa no es, acaso, otra cosa?

No importa, sigo optimista. Me siento a lado de mi carpa que parece querer volarse y llamo a una amiga. “Ay no. Mucha arena eso de acampar. Pero si quieres vienes más tarde. Estamos llegando a una casa que hemos alquilado entre todos”.

Sí pues, ahora el asunto es más accesible. Se ha puesto de moda eso de alquilar casas en grupo y armar la parranda que se armaría en cualquier barrio limeño. La diferencia es que, al día siguiente, se desparramarán en la arena y volverán bronceados a sus clases y a sus chambas.

Me fumo un cigarro y me empiezo a sentir algo solo. Y aburrido. A desarmar otra vez la carpa y salir a la carretera.
Llego a la playa La Ensenada (km 82) donde, me dijeron, la gente acampa sí o sí. Se me dibuja una sonrisa, veo varias carpas. Bajo emocionado por la arena.

Además del entusiasta grupo de gente base cuatro que destila alegría, solo hay familias al igual que en Gallardo.
Son casi las cuatro de la tarde. No importa, armo mi carpa y espero. Aprovecho para almorzar.

Lo más probable es que, mientras me aso solo bajo el sol, mis amigos estén en Lima, empezando a alistarse para hacer su fin de semana en alguna discoteca, playa privada o en la casa de alguien frente al mar.

Acampar, para ellos, es sinónimo de feriado largo y fecha festiva. Tiendo a creer que para la mayoría es así. Hace unos años no había tantas opciones.

Y allí, solo, mientras cae el sol y se me ocurre que deberé cambiar lo que pensaba escribir, me pregunto ¿dónde están todos?

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5 Comentarios

Algunos piensan que ir de camping es prender fuego con dos palitos. Cosa que lamentablemente les tengo que decir que es imposible hacer eso, para un pibe que jamás fue cavernícola. Tal vez el muñeco de Discovery Channel que se recorre el mundo mendigando pan y agua, lo hace, por ahí lo ayuda el microfonista, el maquillador, el que filma, el guía, o algún indio. No me importa, no soy amante de ir de camping, es más, ahora estoy sentado bajo un viejo árbol, que debe tener como 400 años.

Publicado por: Anonymous | 09 Feb del 2009

En nuestra generación hay mucha dictadura en lo que a actividades de refiere :D ... ¿Cuándo parará y seremos más libres?, medio absurdo eso de querer "encajar" ... libertad, libertad ¿Dónde andarás?

Publicado por: Anonymous | 09 Feb del 2009

jajaja definitivamente ha cambiado la cosa, tengo 31 años y antes de casarme tambien me gustaba la idea de acampar y estar un poquito con la naturaleza, sin embargo tanto yo como mi mancha hoy en dia estan casados o a punto (mala desicion) y los nuevos jovenes estan en otra nota. La vida para ellos es ahora sinonimo de comodidad y eso es lo que buscan comodidad para todo. Como sera mas adelante?

Publicado por: El Zorro | 09 Feb del 2009

tal vez la gran mayoria d los jovenes buscan comodidad y por eso esten otra nota como dice el zorro...pero aun existen jovenes que gustamos de convivir con la naturaleza un fin de semana, sin necesidad de ser feriado largo, claro está que ya no es lo mismo q antes...xD

Publicado por: Joe-nano | 10 Feb del 2009

efectivamente: campamento... los de antes! no es lo mismo ahora! 000les paso un dato: campamento para semana santa 2009 en la playa www.playas.ok.pe

Publicado por: christian | 20 Mar del 2009

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