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16 Ene 2009

Salud con todos

Por: Ralph Zapata

En el gimnasio no solo hay curvas de modelo, torsos marcados y bíceps abultados que se roben las  miradas de cuanto extraño los visité por primera vez. También hay cuerpos redondos y flácidos, miradas desesperadas por esos rollitos demás, chicos ansiosos por desarrollar inmensas cantidades de masa muscular, y muchachos normales que buscan una vida más sana.

Lo sabe Verónica Balarezo que tiene un abdomen envidiable, bíceps de boxeadora y piernas firmes. Sentada en una máquina para sacar pecho, cuenta que tiene 24 años y entró al gimnasio hace dos porque decidió cambiar su estilo de vida, hasta entonces sedentario. Antes era demasiado flaca, ahora está regia. Las dos horas casi diarias que se les dedica al ‘spinning’, a fortalecer bíceps y a sacar pecho, combinadas con una buena alimentación, le han ayudado a llevar una mejor calidad de vida.

SENTIRSE MEJOR
El gimnasio World Gym es uno de los principales de la ciudad. Ubicado en el tercer piso del centro comercial Chacarilla, el local es una cápsula de vidrio de unos 1800 metros cuadrados, divididos en varias salas especializadas: Una de aeróbicos y baile, otra de yoga y pilates, una sala de máquinas y una cuarta de fitness.
Uno se siente extraño entre tantas máquinas operando al mismo tiempo, entre tanta disciplina y orden: chicas caminando en las fajas para trotar, muchachos que jalan poleas y levantan pesas, que suben y bajan con sus brazos kilos de metal.

¿Pero qué motiva a estos chicos a venir día a día al gimnasio?  Porque, según la jefa de marketing de World Gym de Surco, Cecilia Ocharán, de los 2800 miembros de ese local, más del 50% son chicos de entre 22 y 30 años, aunque en verano esta cifra suele aumentar. Las mismas cifras manejan los administradores de Gold’s Gym (con 10 locales en Lima) y de Sport Life.
Son varios los motivos que llevan a inscribirse en el gimnasio. Bajar de peso es uno de ellos, como indica el manager del Golds Gym de Miraflores, Elliott Navarro.

Lo prueba Álex Nieto (23), estudiante de Derecho de la Universidad de Lima y miembro del Sport Life. Se matriculó allí hace cinco años con la firme promesa de perder unos kilos extras. Antes pesaba 100 kilos, ahora 79. ¿El método? Mucho ejercicio y una buena asesoría nutricional. Para él hay poco de vanidad en acudir a un gimnasio. “la mayoría piensa que uno se mete al gimnasio para marcar músculos o tener una supersilueta, pero más que eso hay una cuestión de sentirse bien y hacer deporte”, precisa. 

BUENA ALIMENTACIÓN
María Cieza Pajares, licenciada en nutrición, comenta que la combinación perfecta es 50% de ejercicio y 50% de nutrición. “Muchos de los chicos vienen acá con predisposición a contraer diabetes, problemas cardiovasculares, colesterol alto, hipertensión debido al alto consumo de bebidas alcohólicas, comida chatarra, exceso de grasas y una vida sedentaria”, detalla.

Subir de peso es más difícil, pero no imposible, observa Omar Su (25), egresado de la Universidad del Pacífico. “Entré al gimnasio hace tres años por insistencia de unos amigos. Entonces pesaba 58 kilos, ahora 76. Acudo cuatro veces a la semana, llevo una dieta alimenticia más sana, hago ejercicio y me siento estupendo. El gimnasio ha cambiado mi ritmo de vida”, cuenta sudoroso.
También hay cuerpos que merecen un largo aplauso, como el de Fiorella Tirado que a sus 35 años luce como una muchachita de 25 años. Sus infartantes medidas: 90-62-91. “La apariencia física hace que tengas mayor seguridad, autocontrol y confianza en ti misma. Además que haciendo ejercicio despejas tu mente y te desestresas”, apunta.

Después de ir al gimnasio uno sale con la firme convicción de bajar esos kilitos de más, tonificar los músculos y, sobre todo, llevar una vida más sana. No olvidemos que los años dejan marcas que,  muchas veces, son imborrables.     

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1 Comentarios

Lo primero que he hecho en enero ha sido volver a retomar esa tortura semanal llamada gimnasio que he dejado olvidada durante la mitad del año pasado. No entiendo a esa gente que dice que el gimnasio engancha, la verdad, yo después de varios dias todavía no le he visto la gracia a sudar y sufrir en esas máquinas de tortura. En fin, todo sea por tener un cuerpo esbelto y saludable.

Publicado por: Anonymous | 16 Ene del 2009

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