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23 Ene 2009

Despedida de España

Una colaboración de Francisco Barrios, testigo del caos generado en el aeropuerto de Barajas

Más que testigo, fui uno de los miles de afectados por el caos que generaron en el Aeropuerto Barajas (Madrid) la ola de frío que azotó Europa y la huelga de pilotos de Iberia. Colas de ocho horas (a veces para que te dijeran que estabas en la cola equivocada), malos tratos, desinformación, incertidumbre, sueño, hambre... son sólo algunas de las cosas que sentimos esas miles de personas, dentro de las que habían algunos cientos de peruanos, que tuvimos la pésima suerte de querer regresar a nuestro país justo el día 19 de enero de este año. Creo que nunca extrañé tanto a Perú ni a los peruanos como en esa ocasión. Realmente hacía falta el calor latino y esa capacidad que tenemos para solucionar problemas. Aquí les mando un poema que escribí en el avión de regreso a Lima y que reflreja, con un poco de humor, toda la odisea que me tocó vivir.

Despedida de España
(luego de la crisis en el Aeropuerto de Barajas)



Me voy de España,
que me deja en la boca el sabor
de veneno de araña
y la espalda quebrada del dolor.

Luego de enamorarme de Toledo,
Sevilla y el Museo del Prado,
regreso a Lima sin credo:
lo perdí parado
haciendo colas de 30 horas
que aún no me creo.

Me voy de España con 200 euros menos
en el bolsillo,
porque Iberia
¡qué carajo!, poco seria,
me puso mil peros
cuando reclamé un cobre para un bocadillo.


Que la nieve, que el hielo, que el frío…
¡Señores, Barajas está cerrao
hasta nuevo aviso,
y hasta nuevo aviso están todos estancaos,
así que a dormir en el piso!

Y cuando al fin,
desesperado en la lista de espera,
hay un vuelo que puede llevarme a mi país,
el condenado piloto no llega.
¡Es la huelga! – dicen –. ¡Por eso estamos aquí!

Pues no hay problema
 – resuelvo –. Yo conduzco si es por falta de piloto.
No sé pilotear un avión – he ahí el dilema –,
pero conduzco auto, triciclo y moto:
si tiene ruedas y anda, es el mismo tema.

Y heme aquí en el avión, sin dejar de pensar,
al evocar episodio tan duro,
que me voy de Madrid sin ganas de regresar,
que me duelen la espalda, las piernas y el culo,
y que en Iberia más nunca voy a volar.
Eso, gilipollas, eso e’ seguro.

11 de enero de 2009
Sobre el Océano Atlántico, a doce mil pies de altura.      
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2 Comentarios

gilipollas!!...creerse grandiosos cuando son unos grandiosos hijos de su madre.. esos se creen con derecho de tratar mal a donde fuecen incluso fuera de su pais, yo hace poco tuve un percanse en mi trabajo con uno de ellos,trabajo en un banco y no me quizo presentar identificacion cuando la transaccion era necesaria, insulto y ofendio a mi compañero como pedro en su casa, por suerte le recorde que aqui no podia hacer lo que queria y no admiti su capricho se fue doblegado y rencorozo, y nosotros con la miel en los labios viendo como tratan a los peruanos en su pais lo minimo que podiamos hacer es que respeten nuestras reglas y si no les gusta, que se vayan a la resecion de su pais y dejen de quitarnos aire por estos lares.. de vez en cuando hay que ponerlos en su sitio.

Publicado por: bugui | 26 Ene del 2009

Oye español quien te crees que eres para hablar asi si en Perú a nadie se le trataría tan mal como la trataron a la gente que estuvo en Barajas, además tu no tienes que poner en sitio a nadie, en ese momento los problemas los causaron todos ustedes, asi que si el ha escrito eso es vuestra culpa, asi que no molestes y vuelve a tu hueco y estoy seguro que tu eres un racista, y esa es la peor raza del mundo los racistas y ademas ustedes fueron lo que vinieron hace 500 años y nos quitaron plata y oro y todo eso, asi que ve a Perú ve como te tratan y de ahí habla.

Publicado por: Aduf | 28 Ene del 2009

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