Carros y chicas: mirar no cuesta nada
Del 6 hasta el 16 de noviembre se realizó el Motorshow en el Jockey Plaza, la feria que esta vez trajo más de 300 autos y guapísimas anfitrionas. No pudimos evitar pasar por ahí.
Por Fernando González-Olaechea
Fotografía: Luis Choy
MIRA, PERO NO TOQUES. Esa parecía ser la gran premisa --tácita-- del Motorshow que concluyó el domingo en el Jockey Plaza. Era el edén, en materia del soñado carro propio: puros autos cero kilómetros, todos con ese olor a carro nuevo, toda esa sensación como de juguetería en víspera de Navidad, como de meterte en la fábrica de D'Onofrio con la maleta ganadora. Claro que acá nada era muy accesible para los jóvenes con apremios económicos.
Por eso quien vino a darse una vuelta probablemente vio a los jóvenes, en tres grupos: 1) los que iban a curiosear --solos o con otros curiosos--; 2) los que fueron con papá --es decir, los que quizá salieron con carro nuevo--; y 3) las trabajadoras anfitrionas.Pero que esto no se entienda como una crítica. Está bien, nadie dice que vendan carros a una quinta parte del precio para que un joven practicante se compre uno; para eso, en todo caso, hay otras plataformas. Lo sabemos, pero --¡au!-- cómo nos duele.
Los más codiciados fueron cuatro: el Ford Mustang GT 500, el Audi R8, el Honda SI y el Nissan 350Z. Todos unas bellezas. Sin embargo, quizá la lucha fuerte haya estado entre los dos primeros. El Mustang, como un leopardo, imponente, potente. El Audi R8, casi casi, el batimóvil.
Mira, pero no toques. No solo los carros, también a las anfitrionas. Las chicas siempre estaban sonriéndote. Andrea Cárdenas (21) era anfitriona de Hyundai y le regalaba una sonrisa a todos los que pasaban, como un premio consuelo. Ella no tiene carro, pero si pudiera comprarse uno, cualquiera, elegiría un Hyundai. Carla Rivero (22), de Zehlendorf Wheels, aseguró, sin dudas, que ella se llevaría el R8. Créeme, Carlita, sin dudas, yo también.











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