26
Nov
2008
Como en casa
Amistoso, accesible y con espíritu muy 'progre', el eKA Bar cumple seis años abriendo sus puertas a todo aquel que quiera conversar y bailar
Por Fernando González-Olaechea
Ya en los sillones de colores la conversación fluye sin mayores problemas. La música --bastante variada, por cierto-- acompaña, pero no interrumpe, y la madera de los techos, hasta cierto punto, se vuelve acogedora. En el eKA Bar, las cosas siempre se ofrecen envueltas en comodidad.
Este bar, ubicado en el 375 de la calle Esperanza, en Miraflores, cumplió el pasado viernes 21 seis años, pero la celebración recién será mañana. "Nunca hemos pospuesto nuestro aniversario --comenta Jack Vaisman, dueño del local-- pero esta vez, por el feriado del APEC, se hizo una excepción".
A las nueve de la mañana el local se ve distinto. Los cuadros siguen ahí, las paredes decoradas, los sillones, la barra, pero se extraña el murmullo de las conversaciones, la penumbra de las luces tenues, la música, la gente, la expectativa de la madrugada. No es que el bar se vea muerto, pero se siente dormido.
Jack cuenta que quiso rescatar la idea de un bar. "Un lugar donde puedas venir a conversar, tomarte un trago si quieres, pero conversar, oír buena música, divertirte", dice con cierto orgullo, como sacando pecho por su hijo, que ahora celebra su sexto aniversario y que se ha ido ganando, por méritos propios, un importante número de parroquianos. La decoración del local --según Jack-- es "una mezcla de art nouveau, art deco y Gaudí". Por los democráticos parlantes oirás desde los Beach Boys, hasta "El último de la fila"; desde Pearl Jam hasta algo de bossa nova. Esas fusiones son las que le dan al eKA un aire genuino. Una personalidad multicolor sí, pero verosímil, sin mayores pretensiones que simplemente expresarse.
Todo este ambiente funciona en los altos de eKA, tras cruzar la entrada (aquella puerta de madera algo desapercibida) y de subir las escaleras. Pero este ambiente de conversación, de "dos más", de risa, de sillones verdes y rojos, cambia cuando, bajando unos peldaños de fierro, llegamos a La Faktoría. Y es como descender a un inframundo. Un ambiente más oscuro, estridente, casi subterráneo y quizá (dependiendo de la noche y la compañía) un tanto más divertido.
La Faktoría es también un espacio para conciertos o exposiciones de arte abiertos para quien quiera expresarse. Esas actividades, como una remodelación, es lo que se está preparando en el eKA para el próximo año, que como quien no quiere la cosa, se nos viene encima. Habrá que ir a ver. Y mañana, habrá que ir a celebrar.











Lo mejor de la música de los años 80 y 90. Un lugar para sentirte como en casa y conversar. Si quieres bailar también podrás hacerlo en la Faktoría.
Publicado por: Anonymous | 26 Nov del 2008