Tiempos de exceso
A propósito del día del periodista
Qué información escoger para divulgar. Cómo contarle a la gente lo que la gente ya sabe. ¿Podrán los periodistas del futuro sacar jugo de la inmediatez de Internet y no morir en el intento?
Por Alberto Pacheco
Nunca habíamos tenido acceso a tanta información. Nunca tan fácil ni tan rápido. Sin la necesidad de moverse y a un solo clic de esfuerzo, Internet ha hecho que un verdadero aluvión de datos, imágenes, estadísticas y relatos audiovisuales sobre lo que ocurre en el mundo llegue hasta nosotros casi a la velocidad de la luz, a la velocidad de las pantallas.
Nuestra época parece ser la del profético anuncio que hacía el filósofo Paul Valery en 1934, cuando señaló que llegaría el tiempo en que la realidad se repartiera a domicilio, tal como ocurría con la electricidad.
¿Todo en exceso es malo?
Sin embargo, esta inacabable cantidad de información despierta posiciones contrarias. De un lado, hay quienes ven una coyuntura en la que la gente podrá enriquecerse gracias a este acceso. Así, Alberto Arévalos, director de Comunicación y Asuntos Públicos de Google para Latinoamérica, señaló desde Buenos Aires a El Comercio que "Internet hace básicamente dos cosas: poner la información en manos de la gente y darle muchas fuentes de información simultáneas. Ya no es un solo diario o un canal el que puede tener el monopolio de la información. La gente genera su propia información y es protagonista de la información que genera".
Sin embargo, existen autores que opinan en forma distinta. Para el autor Paul Virilio, la información de nuestros días es parte de una 'desinformación estratégica' y afirma que "la naturaleza misma de las tecnologías de la pantalla se opone a la actividad de la memoria y, por tanto, a compartir la reflexión".
Además, hay quienes han planteado la figura de una 'infopolución', por la cual demasiada información produce el efecto contrario, causando más saturación. El filósofo Jean Baudrillard plantea, por ejemplo, que la gente ya no será neutralizada con la represión y el control, sino con la información y la comunicación.
Arévalos, sin embargo, afirma que "eso es pensar que la gente es estúpida. La gente busca la información que necesita en el momento en que la necesita". Y agrega que "el acceso a la información en Internet en tiempo real es motivo de celebración, no de preocupación. Internet es una ventana a la diversidad de voces y opiniones."
Por su parte, el periodista Marco Sifuentes, que realiza un programa de televisión por Internet (UteroTV), se declara escéptico frente a una caída de los medios y afirma que "los periodistas jugarán el rol de filtro de todos esos datos que producen los ciudadanos comunes y corrientes por todos lados".
Los Llamados
Lo cierto es que en estos tiempos, las lógicas de los medios tradicionales ameritan ser distintas. Lo más probable es que, en un futuro no muy lejano, la gente ya ni siquiera tenga que hacer esfuerzo alguno para acceder a la información. Esta llegará seleccionada según los intereses y el consumo de cada quien.
Es por eso que, con relación al periodismo tradicional, Arévalos sostenga que "los medios tienen que entender que no venden papel. Tienen que pensar en todos los canales diferentes con los cuales vender y hacerle llegar información a los usuarios".
Soportes aparte, la gente siempre tendrá la necesidad de estar informada. Por eso, habría que pensar en qué carta tendrá a su favor la prensa en el futuro. "
Quizás en algunos años se deje de usar el papel, pero se van a usar otros medios. Habrá necesidad de información y la gente pagará por información, ya sea directamente o mediante publicidad", comenta Arévalos.
Y es que los llamados a producir información en dichas circunstancias (los periodistas que se forman hoy) deben enfrentar un escenario muy distinto al de sus predecesores.
Para Sifuentes, antes (apenas 4 o 5 años atrás), los medios elegían algunos de los hechos que ocurrían. "Ahora, además, van a tener que elegir también de lo ya publicado. El reto de la prensa es que ahora la gente tiene --al menos en un mundo ideal-- un acceso directo a la fuente. Los medios van a tener que hacer un trabajo mucho más fino, pero igual seguirán como productores profesionales de la información".
"Siempre que hay un tiempo de 'disrupción' en la tecnología, hay sectores que no se adaptan y sectores que sí se adaptan. Este es un momento de transición, donde la necesidad de información, la necesidad de periodistas, de buenas noticias y de buen material periodístico va seguir existiendo cada vez más", afirma Arévalos.
El tiempo dirá si la prensa escrita logrará adaptarse. Quizás sea demasiado negativo decir que en el futuro los periódicos desaparecerán, pero lo más probable es que ya no sean iguales a los de hoy.
Habla el editor
Renato Cisneros
En más de una ocasión Ignacio Ramo-net, director de "Le Monde Diplomatique", ha profetizado que el periodista está condenado a desaparecer. Él sostiene que la mayoría de periodistas se ha malacostumbrado a trabajar en la cobertura del día (no es casual --precisa-- que el significado etimológico de la palabra 'journalist' sea precisamente "analista de la jornada") y ha extraviado el sentido de la perspectiva. Suena sensato: ahora ciertos mal llamados periodistas actúan mecánicamente, en una pulseada por ver quién reproduce mejor los contenidos a los que todos pueden acceder por Internet. Es como si informar se hubiera convertido en una disciplina que premia más la velocidad antes que el espíritu de reflexión o la creatividad. Para subsistir, los periodistas quizá deberíamos narrar la realidad más propositivamente, persuadiendo al ciudadano en vez de solo alertarlo, y defendiendo ideas en lugar de simplemente exponerlas.
La gente --con toda la información a su alcance-- tal vez ya no busque un canal que presuma de su objetividad, sino un medio cercano, que apueste por una causa con nombre propio.











este fenómeno de internet y el gigante google, son una manera de mantener el control de la información y del pensamiento desde los imperios políticos económicos. La red puede estar entrando también en el juego, porque si bién todos pueden participar y poner su criterio a lo mejor se quedarían en la superficialidad de los pensamientos y no el profundidad filosófica de las siciedades hoy. Hay tanta información y tantos contribuyentes que ya no sabremos con que o con quién quedarnos, y definir el apego por algo será cada vez difícil.
Que pasará con los periodistas?.
Ni el pasado ni el futuro, podran distorcionar la verdad. El periodista tiene que transmitir en la web, en el papel o en la radio, los hechos reales, ajustados a la verdad. No debe ignorar a nuevos actores sociales y pensar que el oficialismo es una fuente no una verdad.
La redacción de la información, para su medio convencional o para la red se basará en la credibilidad. Estará sujeta a la observación de los hechos, desde diferentes ángulos.
Académicamente no puede quedar el periodista rezagado de los avances tecnológicos, pero la tecnólogía no le quitará lo ético, y el mercado exigente no le volvera al comunicador una máquina multimedia.
La red podra informar con velocidad en los términos más fríos. El periodista tiene que saber que cualquiera que lea su información en cualquier parte del mundo, es un ser humano, si lo hace un robot sera cosa mas allá del 2015.
El monopolio informático es un monopolio. El periodista del futuro tendrá que escribir para su comunidad, ya que por el papel o la red estará interesada por saer cosas de su entorno, con mayor inetrés de loque pueda suceder fuera de sus fronteras.
El futuro, no nos va a desplazar, nos exige acomodarnos actualizarnos, pero no ha transformarmos en máquinas veloces, frías, imprecisas e inhumanas.
Publicado por: Anonymous | 01 Oct del 2008