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08 Oct 2008

Los otros senderos

Los intereses de los alumnos y los círculos de estudio

Por Alberto Pacheco


Muchas veces, ante la aparente falta de reconocimiento de los intereses en un currículo oficial, son los alumnos quienes toman la iniciativa y forman círculos de estudios, que --al igual que los talleres promovidos por las universidades-- desarrollan inquietudes que no están en los cursos a lo largo de una carrera.

Hace algunos años el teórico yugoslavo Iván Illich planteó en el libro "La sociedad desescolarizada" una visión del conocimiento a través de la figura de estos círculos, viéndolos como punto para que la gente realice disciplinas que le interesen y, por tanto, desarrollarlas con más eficacia.

Iniciativas Alternas

Pedro Casusol, egresado de Periodismo de la Universidad de San Martín de Porres, sabe de círculos. Él, junto a unos amigos, formó un grupo de literatura que diseñó el fanzine "Marc El Loco". "Nos interesaba escribir y compartir lo que hacíamos. Leer cosas que jamás hubiéramos leído en la universidad. La publicación era una excusa para hacer cosas". Casusol es solo un ejemplo de la cantidad de iniciativas que surgen en varias casas de estudios. Para Karen Napurí, miembro del Círculo de Inteligencia Artificial en la Universidad Católica "dentro de los cursos todo se lleva mucho a un fin académico. En un grupo puedes hacer algo más especializado y aplicar mucho mejor lo que aprendes."

Y es que los círculos muchas veces dejan notar su acción más allá de las reuniones. Conferencias, publicaciones, coloquios o boletines online son parte de la experiencia que fomentan los círculos. En la Universidad de Lima, por ejemplo, cada facultad cuenta con muchas de estas iniciativas. Lo mismo ocurre en la Universidad Ricardo Palma, donde algunos alumnos de la Facultad de Arquitectura formaron K-OZ Agrupación Arquitectónica, una iniciativa que además realiza exposiciones. Como señala Luciano Paredes, quien dirige este grupo, "a veces la universidad es muy pasiva en muchas cosas, desde el simple hecho de ir a clases, luego a casa y nada más. En lugar de perder el tiempo haciendo otras cosas, se crean estos círculos para ver cómo hacer algo más productivo".

Sea cual fuera la temática, lo ideal sería que los cursos en cualquier proceso de educación superior estuvieran al servicio de los intereses de los alumnos y no al revés. De cualquier forma, la figura de los círculos (numerosos y cada vez más frecuentes) es una buena vía alterna para encontrar a más personas con las mismas inquietudes y hacer de ellas algo productivo.
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Muchas veces, ante la aparente falta de reconocimiento de los intereses en un currículo oficial, son los alumnos quienes toman la iniciativa y forman círculos de estudios, que --al igual que los talleres promovidos por las universidades-- desarrollan inquietudes que no están en los cursos a lo largo de una carrera.

Hace algunos años el teórico yugoslavo Iván Illich planteó en el libro "La sociedad desescolarizada" una visión del conocimiento a través de la figura de estos círculos, viéndolos como punto para que la gente realice disciplinas que le interesen y, por tanto, desarrollarlas con más eficacia.

Publicado por: Anonymous | 08 Oct del 2008

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