La casa del Lago
Una visita al departamento que alberga el Lago más importante del Perú
Por Katherine Subirana
Ahora le encuentro sentido a la manía de bautizar las ciudades. A Puno, motivos le sobran para ser la 'capital del folclor peruano'. Al menos en febrero, cuando en plena fiesta de la Candelaria desfilan, por sus principales calles, bailarines al ritmo de saya, morenada o diablada, entre decenas de coloridas y pegajosas danzas en recorrido devoto y carnavalesco.
Puno no solo es el punto medio en una ruta de mochileo, Cusco-Bolivia (para ir al convulsionado país de Evo Morales, solo necesitas tu DNI), sino una parada obligatoria para conocer el lago navegable más alto del mundo: nuestro Titicaca.
Conoce Puno primero
Si Puno es tu primer contacto con el Altiplano, una pastilla para el soroche y descansar un par de horas, antes de continuar la aventura, caen de perlas. El aire serrano, que circula a 3.800 m.s.n.m., tan libre de las toxinas capitalinas, puede causarte más estragos que beneficios. Sin duda, eso por falta de costumbre.
La Plaza de Armas de Puno es, como toda plaza, el corazón de la ciudad, el punto de partida para cualquier cosa. En nexo entre la Municipalidad, la Comisaría, la Catedral, el centro bancario y la Calle Lima. Calle que de día es el Jirón de la Unión puneño, y que en la noche se convierte en una suerte de Calle de las Pizzas, con diversión para todos los gustos y los bolsillos. Recomendables: Las discotecas El Ekeko y Dominos, y los restaurantes El Buho, La Hacienda y si tienes un par de soles más, El Coca Kintu. Favor no retirarse de Puno sin haber probado el vino caliente.
Para quienes gusten del trekking y de recorrer los caminos de nuestra historia, Sillustani los espera a 40 minutos de Puno, con los restos de la cuna de la civilización andina. Allí verán la vitrina natural de decenas de chulpas (cementerios incas y preíncas). Pero para los aficionados a dejar volar la imaginación en los indescifrables límites entre el cielo y el agua, cuando ambos comparten un azul intenso (como el que usábamos al pintar de pequeños), nada como el tour por las islas del Titicaca: Uros, Taquile y Amantani.
Las Islas de junto al cielo
Las islas de totora se sostienen en el lago casi como las nubes en el cielo, solo que amarraditas. Reforzadas con totora trenzada, se aferran en las partes menos profundas del lago para que sus habitantes vivan como sus ancestros y para que curiosos visitantes queden boquiabiertos. Valgan verdades, de algo tiene que vivir la gente, y la principal entrada de los isleños, es el turismo.
A 10 minutos del centro, parte --desde el embarcadero-- el tour a las islas a partir de las 8 a.m.; con 25 soles te aseguras el día navegando por el Titicaca. Conocer en cada isla las costumbres del lugar tiene la virtud de traspasar lo anecdótico. El recorrido no sólo te habla de costumbres de los isleños, sino de los problemas de la contaminación por lemna (lenteja de agua), sobre las posibilidades del turismo, de los criaderos de truchas, y de por qué los habitantes de las islas no pagan impuestos. Un paseo constructivo para ver que el “Perú profundo” va más allá de sus impresionantes tradiciones locales.
La ruta es más que espectacular, el contraste natural agua-cielo-islas es pleno, y los rayos de sol calentando las aguas azules del lago (el paseo no incluye la parte contaminada) casi te hacen creer que el calentamiento global no existe en el Perú, que la armonía natural es perfecta. Eso sí, es recomendable llevar gorro, lentes de sol, casaca y chalina, pues el cielo puneño es tan hermoso como traicionero.











estuve por puno hace en febrero de este año. un postergado viaje para conocer a la mamacha candelaria me llevo ahi tras cinco años de postergaciones (si no mas).
No se si habra sido la epoca de fiestas, no he ido en otras oportunidades del año, pero Puno me cautivo. Los cinco dias con sus cinco noches que pasamos ahi no fueron suficientes para disfrutar de todo lo que nos ofrecia esta ciudad. el ingreso a Puno, por carretera es espectacular, subes el cerro, das la vuelta y te encuentras con la impresionante vista del lago y alla abajo, a sus orillas, como espuma arrojada por las olas en la orilla, las pequeñas casitas que se divisan desde arriba.
llegue con bulla, en medio de comparsas por las fiestas de la virgen, me acostaba con bulla, me levantaba con bulla y me fui con bulla (realmente no me queria ir). las noches eran todas de fiesta, en las calles podias apreciar procesiones, comparsas, desfiles de trajes, los niños jugando con los spray de espuma, todos contratodos, no vale picarse, y los grandes tambien le entrabamos a ese juego como niños.
no pude llegar al concurso de danzas tipicas, que me interesaba mucho, pero si estuve en el estadio en el concurso de trajes de luces, simplemente, espectacular. otro de los lugares imperdibles es el mirador del Kuntur Wasi, y el otro que es donde se encuentra una estatua de Manco Capac, son los dos mas importantes miradores, pero la vista excepcional se tiene desde Kuntur Wasi. en las noche acompañaba a las comparsas colandome entre ellas y llegando hasta arriba, a los barrios de donde partian, es increible como el ambiente de fiesta se contagia en los corazones y te tratan como si fueras uno mas.
por el tiempo solo llegue a la Isla de Taquile, pero se puede tomar el tour para la isla de Amaranti (asi creo que se llama, no recuerdo), donde puedes pasar la noche, hubiera sido espectacular recibir el amanecer en medio de este majestuoso lago que tiene una vista impresionante desde lo alto de Taquile (el viaje dura aproximadamente dos horas desde el embarcadero de Puno)
Con mas tiempo, se puede visitar las comunidades cercanas, Chucuito, Carabaya, Arapa, etc...donde el folclor es inmensamente rico.
necesito un segundo viaje a Puno, tengo q sacarme el clavo otra vez, cinco dias me quedo muy corto.
Publicado por: coco | 13 Oct del 2008
La excursion por el lago navegable mas alto del mundo comienza visitando unas islas muy particulares a excasos veinte minutos de Puno. Las islas de los Uros. Son caracteristicas porque son islas flotantes. Descansan sobre juncos que sus habitantes apilan para vivir alli. Curioso cuando menos pero es real. Cuando subes a una de ellas es igual que cuando mis abuelos me subian al carro de la hierba para pisarla o me mentian en el silo. Alli tienen sus casas (dos o tres por isla) y se organizan por cominades. Alli estuvimos un rato con ellos pero lo cierto es que alli resulta todo un poco artificial y muy preparado para el turista. No me quiero extender pero es seguro que su dia a dia no es como nos lo intentaron hacer ver.
De alli partimos hacia otra isla. Esta mas grande y que no flota, vamos que es una isla de las de toda la vida. (Para explicaros esto me vendrian muy las fotos porque es muy dificil de describir) Una isla en medio de un lago gigante rodeado de volacanes y montañas nevadas con aguas cristalinas y pequeñas embarcaciones tradicionales por todos lados. Desde el puerto habia que subir unas cuantas escaleras hasta el pueblo. Pero unas cuantas son unas cuantas. Entre escaleras y rampas nos tiramos veinte minutos andando que en circunstancias normales no tendria importancia pero que a la altitud a la que estabamos se hacia realmente duro por momentos. La isla es un sitio bastante peculiar porque alli siguen viviendo mas o menos como lo hacian los antiguos incas. No hay policia ni nada de eso. Hay siete comunidades en las que comparten practicamente todo. Te encuentras mogollon de niños por todos lados que te piden un sol por hacerles una foto. Se nota tambien que esta todo muy preparado para los visitantes pero lo cierto es que tanto la isla como el entorno merecen la pena. Alli comimos y luego de regreso a Puno bien protegiditos del sol que alli pega con alegria una cenita (imposible de hacerla ligera por mas que nos lo propongamos) y a la cama que al dia siguiente como siempre habia que madrugar.
Publicado por: Anonymous | 13 Oct del 2008