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03 Oct 2008

Ciudad de la furia

Las pandillas del Callao, como las de Lima, operan escabulléndose todo el tiempo de la ley. Aquí ofrecemos algunas historias

Por: Ralph Zapata

 

InfoPandillas.jpgEn ciertas zonas del Callao no se cumple la ley que reza que “todo lo que entra sale”. Ir solo es una osadía; salir ileso, un milagro, sobre todo de barrios como Loreto, Castilla, Siberia, Puerto Nuevo, Corongo, Gambetta y los Barracones. Inaccesibles para la mayoría, guarida de pandilleros, contrabandistas, y  micro comercializadores de droga, que han convertido el puerto en una leyenda donde la sangre brota a borbotones, donde los enfrentamientos entre policías y los delincuentes se pierden entre el olor de la pasta y las miradas asesinas.


San Judas es uno de esos territorios. Aquí no ocurren milagros, solo reina el pecado. No está ‘permitido’ tomar fotos, ni es aconsejable pasear por sus callejones cuando empieza a oscurecer. Todo foráneo es sospechoso. Se dice que la policía nunca ha entrado a este lugar. Por las ventanas de sus casuchas de madera, ubicadas en fila india cerca de las orillas del mar, se asoman caras marcadas, muchachos con el torso al aire que cruzan la calle y te observan extrañados.


El olor a marihuana se confunde con el aire salino. El retumbar de las olas contra la arena se oye con fuerza. Un tipo melenudo nos mira, avanza y se detiene en la ventana de una casucha de la esquina. Nuestra informante conversa con una señora, la dirigente del lugar, para que nos presente a los ‘faites’ del ‘barrio fino’. Por la ventana de la casucha alguien le alcanza un paquetito al tipo melenudo. Da media vuelta y camina hacia el mar, donde solo se ve una fila interminable de sombras y el humo perdiéndose en el cielo gris, mientras las olas golpean contra la arena.

SELVA SIN LEY
Los barrios de Loreto y Castilla son verdaderas zonas de nadie, tanto como Áncash o El Fango. Sin embargo, el gerente de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad del Callao, el general Walter Mori, asegura que en el puerto no existen zonas rojas como en Brasil, sino que es una corriente de opinión que se ha generado gratuitamente. Quien no está muy de acuerdo con Mori es Elmo Molina, ex pandillero, ex  miembro de las maras salvatruchas, fundador de más de veinte pandillas en la capital y ex habitante del Callao “Hace veinte años el Callao era otra cosa. Las broncas eran por las pichangas, ahora la gente se está matando en zonas donde la policía no puede entrar. Esto se está asemejando a las maras, organizaciones que combinan narcotráfico, prostitución, drogas y territorialización”, advierte.


Comprobamos lo que dice Elmo cuando pasamos por las sucias calles chalacas, por sus esquinas llenas de fumones, de Pedros Navaja y Juanitos Alimaña, de sujetos que se cuadran en medio de la pista y te cortan el aire en señal de muerte por invadir su imperio, ese imperio que han conquistado a punto de ‘guapeo’, de sangre, de muerte, como lo hacen quienes solo saben delinquir, porque no les queda otra.
Así lo ha hecho ‘Nena’, que hace cuatro meses abandonó el penal de Sarita Colonia (donde permaneció acusado de robo agravado) y ahora se encuentra bajo un régimen de semilibertad. O como lo ha hecho Lucho, de 22 años, que sabe muy bien cómo arreglárselas sin trabajar. “Ahorita andamos caminando (robando). A veces trabajamos con nuestros padres o en construcción civil”, dice. Agrega que todos sus amigos han pasado por la comisaría de Castilla Gambetta por lo menos cinco veces. “Los policías vienen y te levantan, te meten palo y te ponen droga para que cobrarte después, sino vas a la ‘cana’”.  


Al frente de una canchita de fútbol, tres muchachos esperan su bus. Dos ‘faites’ se acomodan sus capuchas, se persignan y avanzan hacia allá, sin premura, con las manos en los bolsillos. Miran de esquina a esquina. Ni un alma. Uno de ellos abraza a uno de los muchachos, el otro lo rodea. Los otros dos logran escapar. Los ‘faites’ le quitan al incauto su maletín y un celular. Dan media vuelta, se sacan las chompas y regresan, a paso lento. No hubo curiosos, no hubo preguntas. Pasan por nuestro costado. Nadie ha visto nada. Seguimos conversando.
Así actúa la pandilla de Los barruntos de Gambetta, jóvenes delincuentes, marginados, eternamente agazapados en esa enmarañada selva, al acecho, esperando la llegada de alguna víctima para asaltarla, maltratarla o darle un destino aun peor.
“Esas broncas entre Los Nole y Los malditos de Castilla tiene tiempos, sino que ahorita se están tumbando a los chibolos. Incluso los cabecillas de bandas desde las cárceles mandan arreglar cuentas. Esos dos bandos son nuestros enemigos. Tenemos muchos enemigos, no sé por qué”, dice Lucho mientras tararea un reggaetón.

NADIE ENTIENDE EL SUBMUNDO
Según el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (CONASEC), en Lima existen 340 pandillas y 12 en el Callao, pero los registros del general Walter Mori dan cuenta de 23 en el puerto chalaco. “No hay un diagnóstico real del número de pandillas. Es mejor el diagnóstico urbano, el campanazo que te da la gente que vive esa realidad todos los días”, advierte el ex pandillero Elmo Molina, quien –ya regenerado–trabaja ahora como promotor en la prevención de violencia del CONASEC.
Él añade que la parte represiva no funciona. “Si se le quita una pistola a un delincuente, al día siguiente se consigue otra. Pero es mejor –como se dice en Colombia– cuando es él quien la entrega, porque es una decisión libre”, subraya. 
Mientras tanto, los chicos de Gambetta esperan que alguien coloque focos en la cancha, que les den trabajo, que los escuchen. Ellos son solo una nimia muestra de los miles de jóvenes que luchan a diario por sobrevivir en la selva de cemento de la que hablaba Héctor Lavoe. Una llena de fieras salvajes, donde les espera lo peor. Ahí donde el destino parece haberse empeñado en desatar el infierno.

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7 Comentarios

En nuestra sociedad, los jóvenes, en su mayoría, tratan de buscar que identificarse con un estilo de vida con el que sientan que son tomados en cuenta realmente. Es por esta razón que cada vez más jóvenes buscan una solución en el pandillaje. Este es uno de los problemas sociales que aqueja más a la sociedad donde actúan un grupo de adolescentes que se enfrentan a problemas comunes y comparten los mismos intereses(ARAUJO 2005:1).En los siguientes párrafos, mencionaremos los las principales causas del pandillaje sociales y económicas.

En este problema, las principales causas sociales que provocan el pandillaje son las siguientes: la familia y la educación. En primer lugar, la familia juega un rol muy importante, pues los integrantes de una pandilla suelen proceder de hogares en crisis o destruidos totalmente o parcialmente por parte de los padres, donde sus necesidades materiales o afectivas no son atendidas para un adecuado desarrollo personal(ARAUJO 2005:1).En segundo lugar, la educación brinda al joven los valores necesarios para contribuir al buen camino y ,así, no caer en el pandillaje.

Por otro lado, existen también causas económicas que provocan el pandillaje que son las siguientes: la pobreza y el desempleo. En primer lugar, la pobreza causa que los jóvenes tengan carencia de bienes es por esta razón que en las pandillas encuentran dinero fácil por medio de robos, distribución y venta de drogas. En segundo lugar, el desempleo ,complementa la pobreza , pues al trabajar ilícitamente en las pandillas se gana mucho dinero con la venta de drogas(ARAUJO 2005:1).

En conclusión, los integrantes de las pandillas , mayormente , son jóvenes con pocos valores y maltratados provenientes de hogares destruidos, sin educación, etc. Las pandillas están conformadas, generalmente, para una ayuda mutua entre miembros, defender su territorio y otras más radicales para hacer actos delictivos. En nuestra opinión, la educación y la familia , así seas pobre, son las que mas influyen en la decisión del joven para integrarse a una pandilla o seguir con una vida normal

Publicado por: Anonymous | 03 Oct del 2008

bueno pues yo como promotor de una ONG entre y sali de todos esos barrios, estuve en Centenario, Corongo, Puerto Nuevo, Sarita Colonia (I y II) San Judas Tadeo, Ciudad de Pescador, caminaba tambien por Gambetta,etc. Creo que hay mucho prejuicio, de hecho si entras tienes que hacerlo con el mismo respeto con el que caminas por otros barrios. Pero tampoco hay que estigmatizar a las personas que viven alli porque la mayoria es gente chamba, trabajadora, eso si, lo malo hay que sacarlo, cortarlo de raiz, lo bueno debe de perdurar.

Rspta: Claro que se debe respetar a las personas que viven en el Callao. Sobre las zonas, te lo digo con sinceridad: sí hay zonas inaccesibles a determinadas horas, como San Juan, Castilla, Loreto. El día que hice la nota fue a las 7 de la noche con un contacto de la zona por eso no me pasó nada.
El problema de la delincuencia juvenil es un tema amplio.

Publicado por: Zagal | 04 Oct del 2008

Muy buen articulo, pero deberían poner el nombre del autor, si no ha sido colectivo, ¿no creen?

Publicado por: Charles | 04 Oct del 2008

Elogiable articulo, pero no olvidemos que tambien existe la otra cara de la moneda , no todos somos malos, gente que simplemente le toco vivir " HAY" pero que en realidad no pertenecen a ese mundo, personas como yo que nos despertamos dia a dia esperando salir de "HAY" ... no siempre tenemos la oportunidad de elegir... tan solo nos toca..

Rspta: El mundo de las pandillas juveniles es un tema bastante delicado y poca gente lo entiende. Está vinculado a la pobreza, a la educación, a la falta de oportunidades, etc. Y hay gente que lo vive, y otra que no; gente que lo entiende, y los que no.

Publicado por: noise | 05 Oct del 2008

Hablar de la violencia y hablar del Callao es un tema bastante complejo y amplio, comprendo que no se puedan explayar pero tampoco es un tema a ser presentado tan escuetamente, como quien solo va de paseo un dia, describe lo que observa y toma algunos datos de la policía. Esa delincuencia de la que hablas es producto de algo, ese trato, esas miradas, esos ¨delincuentes¨, el callao no es sólo eso, lamentablemente nadie se esfuerza por mostrar la otra cara, y solo se transmite el resultado de violencia mas no se muestra que nadie hace nada por ellos salvo intentar encarcelarlos y cobrar premios por eso. Quiza puedan volver a escribir de este tema desde otros angulos también, como periodistas que somos. Saludos..

Rspta: Si bien la nota es una crónica, para escribirla el autor se ha documentado muchísimo sobre el tema. Y el resultado es producto de la investigación y el trabajo de campo. No es una nota escueta.

Publicado por: Anonimo | 06 Oct del 2008

yo pienso que se lo debieron de preguntar a ellos mismos a los pandilleros(tira piedras),porque de eso es ese mapita que tienes arriba no?.Buaca pandilleros y diles si te quieren dar su opinion sobre el tema,te diran el precio.

Publicado por: frank | 07 Oct del 2008

Bueno estoy algo asombrada al ver las cifras, pensé que en Los Olivos había menos cantidad de pandillas... Pensé que en Comas, Carabayllo o en Independencia habían más; bueno eso creo que no me debe asombrar, pues yo soy de Los Olivos; bueno no me debe de asombrar, pues me estoy dando cuenta que cada vez mas en este lugar del cono norte hay mas pandillas... puede haber mas pandillas pero menor el numero de personas que las conforme. Los policías no hacen nada, ellos saben muchas veces quienes son pero por miedo; en algunas ocasiones tienen hijos, familiares o conocidos en las pandillas... Y nosotros que no hacemos nada algunas veces, dejamos que esas personas hagan daña a nuestro prójimo hasta delante de nosotros.

Publicado por: fernanda | 14 Oct del 2008

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