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03 Sep 2008

Todos nos miran, nadie nos escucha

Importante radiografía internacional

¿La pobreza afecta a los jóvenes? ¿Ellos creen en las instituciones? ¿Se identifican con algo? El II Informe Iberoamericano de Juventud despeja esas dudas

Por Ralph Zapata.

 

g030908encuestaWeb.jpgHan pasado 40 años desde que miles de estudiantes franceses --unidos por una misma causa-- salieron a las calles a protestar por sus derechos.

En este momento, ¿podemos hablar de juventud como una masa uniforme? ¿Estamos cohesionados? ¿Qué está pasando con los jóvenes en Iberoamérica? Estas son algunas de las cuestiones que intenta responder el II Informe Iberoamericano de Juventud, cuyos avances han sido difundidos recientemente por la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ).

Una de las primeras conclusiones que se muestran es que, al 2006, de los 150 millones de jóvenes que viven en Iberoamérica (España, Portugal y los países de América), el 35,3% de jóvenes de 15 a 29 años estaba afectado por la pobreza (47,5 millones) y 11,4% vivía en situación de indigencia.

Los países que registraban los niveles más altos de pobreza eran Honduras (66,3%) y Nicaragua (65,5%), mientras Chile (13,1%) tenía el nivel más bajo. El Perú llegaba al 49%, una de las cifras más altas en toda la región.

En busca de una explicación, el joven sociólogo Santiago Alfaro indica que el mercado laboral en nuestro país, básicamente informal, contribuye a esa realidad. "Se debe fomentar la creación de empresas en los jóvenes, si no el crecimiento económico seguirá siendo puro espejismo, en el que los grandes grupos económicos serán los más beneficiados".

CAÍDA DE IDENTIDADES

Por otro lado, las brechas entre generaciones (y al interior de la propia generación joven) parecen ser la causa de la poca o nula adhesión a normas e instituciones. Según el documento, el sentido de lo nacional está menos arraigado entre los jóvenes que en los adultos. Así en Argentina, México, Brasil, Colombia, el Perú y otros países, la tendencia es que ese sentido se debilita moderadamente con las nuevas generaciones.

Algo parecido ocurre con la participación política, que es muy baja, igual que la participación religiosa.

Sin embargo, tal como sostiene el secretario general de la OIJ, Eugenio Ravinet, y tal como ratifica el miembro de la agrupación Convergencia Jean Paul Rouillon, no es que los jóvenes no estén interesados en intervenir en la vida pública del país, sino que son los partidos políticos (y otras instituciones tradicionales) los que no les están brindando los espacios que ellos reclaman.

En eso coincide también la congresista Luciana León, al decir que los jóvenes ven a los partidos como instancias cerradas, sin líderes en el tema ético. Ante la caída de las instituciones clásicas y la pérdida del sentido nacional, la construcción de las identidades ya no se articula en función de lo político o lo religioso, como remarca Alfaro. "Las identidades clásicas están sufriendo un proceso de 'desterritorialización' con las nuevas tecnologías que ahora les permiten a los jóvenes construir su propio repertorio estético".

HABLA EL QUE SABE

Los jóvenes sí quieren participar

Por Eugenio Ravinet. Secretario general de la Organización Iberoamericana de Juventud

Hoy ya no cabe hablar de la juventud sino más bien de juventudes, ya que existe una pluralidad de elementos que son parte de la realidad de los jóvenes, tales como la situación económica, social y cultural. Seguir hablando de juventud en el diálogo político y académico es una aproximación equivocada que responde a una visión nostálgica acerca de los jóvenes. Quizá en mayo del 68 aún había una juventud, al igual que en los setenta, ochenta y hasta mediados de los noventa. Pero a partir de esta fecha y con la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida de los jóvenes esta categoría de uniformidad empieza a cambiar.

Por una parte, a los jóvenes se les estigmatiza como un mal de la sociedad, responsables de las pandillas o las drogas, y por otro lado se los ve como los actores de desarrollo. Esta es la visión que nosotros impulsamos: no ver al joven como problema sino como oportunidad de desarrollo. Si bien algunos jóvenes --una ínfima parte de ellos-- han sido protagonistas de acontecimientos negativos, también han realizado (y realizan) acciones de voluntariado. Hay una desviación de lo que es la realidad y lo que se publica.

Se nota una desvinculación de los jóvenes con su sociedad y sus instituciones. Tienen menos aprecio por lo nacional y más afecto por lo global. Les puede preocupar más un problema que ocurre a 15 mil kilómetros que algo que sucede en su ciudad o país. Los jóvenes se han percatado de que quienes se les parecen más viven al otro lado del mundo. 

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1 Comentarios

La realidad de las y los jóvenes de Iberoamérica está marcada por una serie de paradojas que se explican por los datos que hemos podido conocer del Segundo Informe Iberoamericano de Juventud que próximamente será publicado. Básicamente en toda la región la juventud está afectada por los mismos problemas aunque con ciertos matices dados por las circunstancias propias de cada país.

El estudio también confirma que, pese a haber algunas mejorías, el nivel de desempleo entre la juventud iberoamericana duplica y en algunos casos hasta triplica al del resto de la población laboralmente activa. Lo anterior es una de las principales causas de exclusión social pues la falta de trabajo genera una serie de otros factores que actúan contra las y los jóvenes. En el caso de quienes sí están trabajando, muchas veces lo hacen en condiciones desfavorables y con pocas o nulas condiciones de seguridad social.

Pese a que las y los jóvenes son más sanos que las generaciones pasadas, la morbimortalidad específica que los afecta (hechos de violencia, accidentes de transporte terrestre y suicidios, de manera principal) no cuenta con programas de salud especiales que atiendan esta realidad, según demuestra el estudio de la OIJ.

De igual manera aumenta el número de jóvenes afectados por enfermedades de transmisión sexual (incluido el VIH-SIDA). La investigación también refleja que existe una tendencia al alza en los embarazos en mujeres entre los 15 y los 19 años de edad. Si la tasa global de fecundidad estimada del 2005-2010 para América Latina y el Caribe es de 2.37, en el caso del tramo de edad de 15 a 19 estimada para el mismo período es de 76.2. Lo preocupante es que muchos de esos embarazos son no deseados e inciden de manera negativa en las posibilidades de desarrollo personal de la joven madre.

En cuanto a Internet la investigación demuestra que el acceso en general he mejorado en toda la región, aunque persisten las diferencias entre las y los jóvenes de mayores y menores ingresos. Mientras los de mayores ingresos se conectan principalmente en sus hogares, los de menores ingresos lo hacen mayoritariamente en sus colegios, donde muchas veces la relación entre el número de alumnos y el número de computadores no siempre es la ideal.

Publicado por: Anonymous | 03 Sep del 2008

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