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02 Sep 2008

Micro Shopping Center

Los pasillos de los micros se han convertido en un escenario donde se nos ofrece desde peines y caramelos de limón hasta informales conciertos de música folclórica.
 
Por Rudy Jordán

CUAL VELOCISTA OLÍMPICA --ojos bien cerrados, pique brutal-- Rosa, la fornida cobradora, le arrancha el papel al datero, tira una moneda al aire y listo.

El chofer, ahora advertido por ella de los cinco minutos que los buses punteros le llevan de ventaja, pisa a fondo. Rosa retoma el estribillo: "Too Bolívar, Abancay, Vía Expresa, súe, súe".

 

AMBULANTES.jpgCuando Rosa hacía el 'bisnes' (negocio) con el datero, un flaco ojeroso aprovechó para subirse al dinosaurio rojo: la línea 87. "Pensamientos eternos" era el nombre del librito que ofrecía y, para ganar puntos ante los pasajeros, leyó algunas frases de autores célebres. El texto tenía buena pinta y costaba dos soles, pero el pata se hizo acreedor de un festival de 'arroces': "no, gracias", miradas indiferentes y silencios varios fueron las respuestas del respetable. "Qué piña --pensé-- quizás le hubiera ido mejor si cambiaba el gastado 'speech' de 'soy un joven trabajador'".

Pasado el mediodía, el sol ya arreciaba y por el corredor --convertido en estrado-- desfilaron un vendedor de golosinas, un 'canillota' (canillita viejo), un cantante folclórico y un payaso que, arrancándoles carcajadas a los viajeros, se llevó las mejores regalías de la tarde.

Fue una hora de viaje en la que me ofrecieron galletas Chaplín, escuché una nueva frase de Platón ("La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo"), estuve a punto de comprar El Bocón y acabé riéndome con la 'chapa' que me puso el payaso Pepín ("tranquilo, teletubbie de San Borja"). A pesar del carrusel de ofertas, no solté un solo céntimo.

Mientras bajaba en la cuadra 4 de la avenida Abancay, empujado por un afanoso vendedor de la novísima 'gelaflán' (gelatina con flan), prometí que en mi próxima travesía a bordo de un micro --cuyo flujo comercial bien podría configurar un anónimo Micro Shopping Center-- pondría más atención a los nuevos pregoneros y vendedores. A alguno le daré una que otra monedita. Es lo justo.

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2 Comentarios

Los micros no solo son shopping sino tambien teatros express sobre ruedas, como en este relato.
“Esperando que este ratito de música sea de su agrado, le traiga armonía y distracción en su viaje”. Estas son las palabras que se oyen de un trovador al interior de un micro con una multitud a veces displicente, otras veces atenta y otras con una gran cuota de respeto y emoción.

El canatante ambulante canta, muestra el arte de la cumbia o el folklor. Espera que el micro se detenga, muestra su guitarra al conductor, éste asiente con un movimiento de cabeza y sube; se sitúa en el centro de los viajeros, describe su oficio y comienza a cantar. Muchos lo observan y escuchan detenidamente, otros continúan pendientes de sus lecturas o de la música propia que llevan consigo.

Dispuesto en el centro, con la ventana a sus espaldas, con la guitarra bien afirmada y con un semblante concentrado da paso a su segunda canción. Mucha gente mayor le sigue la letra y canta para sus adentros, así bajito y absorta en un recuerdo antiguo que – quizá- la misma canción evoca.

Llega el momento de la aportación voluntaria, agradece la atención, y va de asiento en asiento en busca de alguna cooperación. Se despide, espera la parada y se marcha. Fin de la funcion.

Publicado por: Anonymous | 02 Sep del 2008

JO! a pesar que los payasos y de otros comicos siempre me ponen variadas chapas...con alucion a mis lentes y demas siempre consiguen sacarme una risa en el que pudo a ver sido uno de los dias mas agotantes teniendo que soportar el trafico desde la universidad hasta mi casa , el terrible examen y el hambre. Generalemnte yo no doy limosna a la gente que canta o toca musica porque usualmente estoy con mi mp4 escuchando mi musica a volumen moderado para no dañar mis oidos y me veo obligado a subirlo debido a que estos personajes generan el ruido suficiente para sacarme de "mi mundo interior". Si el hambre es grande como es mencionado aca, las galletas chaplin son simpre la mejor opcion. A pesar de todo tipo de gente y productos que vendan en el micro o la combi nunca es malo comprar algo, total es su trabajo y chamba es chamba!

Publicado por: Fernando | 14 Sep del 2008

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