Lima, el desierto, y el problema del agua
Colaboración de Mayte Anais Dongo Sueiro (21 años) de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la PUCP
Hace ya varios meses, el pasado lunes 31 de marzo, en la transmisión televisiva de RPP escuché la entrevista que le hacían al alcalde de San Miguel, Salvador Heresi, cuando le preguntaban sobre el recolector de la Costanera –tema en discusión en esos meses-. En su respuesta mencionó que el 70% de las áreas verdes de este distrito se riegan con aguas tratadas. Este dato me llamó la atención en sobremanera ya que el tema del agua, aunque es trascendental para “Lima, el desierto”, no genera la opinión pública que merece ni el grado de conciencia que reclama. Es, sin embargo, trascendental mencionar que en los últimos meses el tema del medio ambiente en general, y especialmente del agua, ha tomado cada vez un papel más sobresaliente en los medios… no obstante, todavía falta por recorrer.
Buscando información sobre el tema encontré un artículo de la BBC elaborado por James Painter y titulado “La realidad alarmante del agua en el Perú”(1) . Uno de los graves problemas de esta realidad alarmante es que no es tomada por las personas de nuestra ciudad de la forma alarmante que se debería tomar.
En el artículo encontré interesantes datos que voy a mencionar a continuación. Uno de ellos es que “una buena parte de la costa en el Pacífico sería –es- desierto, de no ser por el agua que fluye desde los Andes”. Tal vez este hecho es un factor que nos permite seguir viviendo en la dulce fantasía de una Lima abastecida de agua en donde la construcción de piletas son pan de cada día de los alcaldes(2), donde regamos la vereda -como si fuera a crecer-, donde dejamos que corra el agua para que se caliente y mil dóndes más. Olvidamos que, como también se indica en el artículo, la costa peruana solo cuenta con menos del 2 % de los recursos hidráulicos del país y debe abastecer a más del 70 % de la población.
Todavía, a pesar de algunas campañas, no tomamos conciencia del gran problema al cual enfrentamos. Y digo todavía porque a pesar de que los informes dicen que tendremos problemas pronto -2030 menciona el artículo de la BBC-, no vemos reflejada la preocupación de manera suficiente en los ciudadanos, ni en la opinión pública, y especialmente, no observamos políticas públicas que busquen prevenir y resolver el problema de la falta de agua.
No vemos que en tan sólo veinte años, es decir, cuando muchos de nosotros andemos en los 40, los problemas del agua serán graves. Muy graves. Es más, el problema ya empezó a ser fácilmente observable: “(…) Perú y Bolivia, que en conjunto tienen más de 90% de los glaciares tropicales del mundo, han perdido cerca de una tercera parte de la superficies de sus glaciares entre 1970 y 2006”(3).
Quiero enfatizar que lo mencionado no es un problema nuevo. Es un problema que siempre ha estado ahí pero que no somos capaces de verlo y tomar las medidas adecuadas ante ello. Lima - y la costa peruana- es un desierto. Tenemos la fantasía de que no lo es por el agua que nos llega de los glaciares. Pero esta agua ya se está acabando. Y no debemos preguntarnos sólo de dónde vamos a sacar más agua -pues ello significa qué otro ecosistema vamos a destruir-, sino cómo vamos a hacer para que el agua que tenemos dure más. Una de las respuestas es que todas las áreas verdes de nuestra ciudad sean regadas con agua tratada.
Los que respondan a lo anterior diciendo que es mucha inversión, piénsenlo mejor. Comparen el costo de tratar el agua ahora con el de tener serios problemas de abastecimiento de agua en tan sólo veinte años. Saquemos la cuenta: no sólo significa salud, esperanza de vida, áreas verdes, sino también energía pues “el 80% de la energía del país se genera tradicionalmente a partir de la hidroelectricidad”(4) .
Sin embargo, este tema nos puede enfrentar a la supuesta disyuntiva(5) entre dar prioridad al cuidado del medio ambiente o al desarrollo social. En este sentido, debemos pensar en la gran cantidad de personas en la costa peruana que no tienen agua potable y que por derecho fundamental la deberían tener. No obstante, proveerlas de este servicio significa más gasto de agua. ¿O no? ¿Desarrollo sostenible? Por ejemplo, muchas veces sucede que estas personas compran el agua a camiones-cisternas y que este proceso desperdicia bastante de este recurso escaso. Por ello, el problema no está solamente en la cantidad de agua que necesitamos. Está principalmente, en cómo debemos usarla y distribuirla
Quisiera terminar haciendo un par de preguntas y algunas tentativas respuestas: ¿Por qué no tomamos conciencia de la trascendencia del problema a pesar de que nos afecta a todos? ¿Por qué, a pesar de las infinitas cadenas vía msn sobre la falta de agua (pero no contextualizadas en Lima), la campaña de RPP “cuida el agua”, entre otras, en nuestro qué hacer y en nuestro discurso diario no se refleja esta preocupación?
Tal vez es porque muchos de los distritos de Lima donde hay servicios de agua potable y desagüe- especialmente donde están los centros de poder- no sufren de la escasez de este recurso en su día a día. Y los que sí carecen de este servicio no se enfrentan a la escasez del agua en Lima, sino a la carencia de agua potable y desagüe en su zona. Tal vez porque no es fácil entender cómo es que ahora “tenemos” agua y en un futuro próximo no. Tal vez porque el grupo consciente del problema tiene poca fuerza social, poca influencia.
¿Qué debemos hacer para que el ALARMANTE problema de la escasez de agua en LIMA se convierta en igual de TRASCENDENTAL para todos los ciudadanos que habitamos esta caótica ciudad? Dejo abierta la pregunta.
1. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_6442000/6442117.stm 17 de marzo, 2007.
2. Con esto aludo especialmente a las piletas hechas por el alcalde de Lima, un monumento a la falta de conciencia sobre la falta de agua en nuestra ciudad.
3. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_6442000/6442117.stm 17 de marzo, 2007.
5. Ídem.
4. Me refiero a que es una supuesta disyuntiva porque algunas veces se asume que el desarrollo social es contrario al medio ambiente. Sin embargo, el cuidado del medio ambiente forma parte del desarrollo social. Al tener ello en cuenta se consigue un desarrollo sostenible.











Imaginemos esos ejercicios aritméticos de la infancia, aquellos nutritivos, vitamínicos ejemplos de las cinco manzanas que tenías menos las dos que te comiste ¿cuantos te quedan?. Ahora pensemos en el agua: si ya sabemos que lo producido por La Atarjea no alcanza (y para eso basta observar la gran cantidad de pozos tubulares que existen en Lima) ¿de dónde se va a obtener agua para proveer a las nuevas zonas a ser cubiertas por Agua para Todos?
Conforme se ve del controvertido Decreto Supremo 020-2006-VIVIENDA, la prioridad en las obras del famoso “Agua Para Todos” parece estar en Lima, cosa razonable sabiendo que es en nuestra ciudad dónde se aglutina casi el 30% de la población del Perú. Sin embargo, Lima se abastece de la cuenca Rimac Chillón que es exigua para nuestras actuales necesidades, siendo incluso necesario el trasvase de caudal vía el Tunel Trasandino a fin de proveer el servicio que todos los días aparece en las tuberías de la ciudad. Las obras de redes de agua potable que ofreció García, y que se empiezan a empujar al caballazo, contemplan sólo el aspecto de la distribución del servicio, es decir de redes troncales y secundarias, siendo en realidad otro el problema esencial y prioritario: atacar el problema de cómo asegurar un suministro constante de caudal para su tratamiento y producción con el objeto de proveer del servicio no sólo a las zonas ya atendidas, sino también a aquellas que actualmente no poseen calidad de cobertura siendo urbanas y, por supuesto, también a las zonas periféricas que deberían ser cubiertas por un plan del tipo “Agua para todos”.
El error es que, antes que empezar a planear la generación, estamos distribuyendo un producto limitado, y que a todas luces en breve tiempo se va a convertir en escaso. La necesidad de agua es innegable, pero no sirve de nada una costosa inversión en redes si es que éstas van a ser sub utilizadas por carencia de inversiones en producción de agua potable. Así, Marca II se convierte otra vez en una necesidad postergada puesto que, a mediano plazo, sin un circuito que alimente a La Atarjea, lo único que vamos a obtener son planes de racionamiento del agua. Nos arriesgamos a afrontar un descontento popular ante poblaciones con redes instaladas pero secas, y por tanto inútiles.
Muy aparte está el problema de cómo habrá de supervisarse la adecuada ejecución presupuestal, la calidad de la obra y los estándares mínimos requeridos para que esta sea puesta en uso por las prestadoras de servicios de saneamiento; cosas que parecen ser dejadas de lado a fin de proceder con el momento Kodak de la inaguración, sin importar que tales redes, proyectadas e instaladas sin control ni supervisión, terminen inutilizadas en poco tiempo. Sin ofender a nadie, dudo mucho que un Párroco o un Pastor sepan mucho acerca de tubos, calicatas, densidades, trampas de aire o bombas.
Además, hay otra forma de dudosa transparencia que queda ahí, flotando y sin mucha atención. Si se van a realizar obras de redes, estas van a influir en el cálculo de fijación de las tarifas, por naturaleza y regulación. Es decir, que un plan como “Agua para todos” no se hace del aire, y se refleja en las tarifas al necesariamente incrementarse las mismas para cubrir la inversión. Queda ante esto dos casos: UNO.- Que realmente se tengan que subir las tarifas del agua potable, con lo que el descontento popular será considerable y, probablemente, la morosidad aumente, por lo que la empresa proveedora (EPS) se las verá color de hormiga, o DOS.- El Gobierno “influya” para que las tarifas no se muevan, con lo que inmediatamente la proveedora se va al diablo, y luego todos los demás ciudadanos que verán cómo, por algún lado, el presupuesto cubre ese hueco contable con el dinero de todos. Calculo que la opción Dos es más razonable en tiempos como los que vivimos.
Mientras tanto, la maravilla del gasto “al agua” va a hacer que en el mediano plazo veamos inestabilidades o esfuerzos desesperados en construir Marca II, incluso afrontando cuestionamientos; y si esto pasa sólo en Lima, que tiene el menos malo de los sistema de agua potable del país, pues similares casos veremos en otras regiones, habida cuenta que la mayoría de prestadoras de saneamiento andan en declive real, y que el agua es el bien más escaso de la costa peruana, que es la que acoge a la mayor población con necesidad de ser atendida.
Publicado por: Anonymous | 23 Sep del 2008
en realidad el problema del agua es algo bastante alarmante y mas pq no se tienen consiencia sobre la escases que puede aver, pero aca en lima por ejemplo el parque de aguas es realmente necesario, solo por ser un citio turistico estamos ariesgando de aqui a unos años la vida de la mayoria de personas
Publicado por: .... | 24 Jun del 2009