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12 Sep 2008

Entre Perú y Argentina

Una colaboración de Ramón Franco Yacuzzi Rivera (25 años). 7mo ciclo de la Universidad del Pacífico.

Acabo de terminar de jugar un partido de Winning Eleven 2008. Soy  peruano, hijo de argentino, y jugaba con Perú. Me eliminó una España idéntica a la de la Euro 2008: un monstruo de 11 cabezas y 22 piernas, que tocaba, rotaba y ajustaba a cada segundo de los 10 minutos que dispuse para el tiempo del partido.

Ahora me pregunto por qué mi viejo siempre me hizo sentir como argentino nacido fuera de Argentina; por qué en el 90, a los siete años, lloré como el Diego cuando perdieron con el penal de Brehme; por qué se nos bajó la presión a mi viejo y a mí después de que Bergkamp nos clavó el segundo en Francia 98. Soy un peruano de nacimiento, conservo mis sentimientos y recuerdos más íntimos hacia mi Perú. Adoro todo lo que ello representa, conozco la historia y a la mayoría de sus héroes. Me siento un patriota natural, pero en el fútbol es otro cantar.

He jugado Winning Eleven en todas sus versiones, desde 1998 hasta la actualidad, y desde que apareció la selección peruana cumplo con el suplicio de jugar las copas con ella. Más de una vez saqué campeón a Perú. He derrotado a Francia, Brasil, Italia, Holanda, España y Argentina. He hecho goleador a Pizarro; mejor jugador a Farfán, y mejor pasador a Solano. Claro, todo en las 29 pulgadas de mi televisor y gracias a mi Dualshock 2.
Sin embargo, han sido más las veces en donde me he visto superado, por qué hasta en un juego digital es difícil jugar a ser Perú. Mi viejo me solía decir que fue Velasco el que arruinó el fútbol con esas reformas que nos retrasaron e hicieron un hueco social. ¿Es acaso el fútbol una muestra fehaciente de la sociedad contemporánea? o sea, ¿solo unos cuantos gozan de un crecimiento del 10% y los demás la sudamos a diario?

Comparemos a quienes juegan en el extranjero: Guerrero, Pizarro, Farfán y Solano, ellos gozan de un nivel de vida amplio, mucho más de lo que pudieron soñar. Ellos se llevan buenos ingresos, se comparan Hummers, Bentleys o Porsches, se visten con ropa de diseñador (ya no Gamarrita), ganan a niveles macro. Miro la Sub 20 y veo a  Manco vestido de Armani: dejó Lurín, se fue a Eindhoven y regresó hecho un male fattale. ¿Cuántos miles se lleva al bolsillo? ¿Y así cuantos en nuestro país se llevan los millones? ¿Por qué los números tan fastuosos de crecimiento solo son percibidos por los ojos y oídos pero nunca por los bolsillos?

Considerando toda esta desazón con la que uno crece me doy cuenta de que perdemos los valores y sentimientos que nos identifican con la patria, el país o el Estado en sí. ¿Cómo pedirle a alguien que defienda lo que no entiende? ¿Que se vista con colores que se parecen más a los de River Plate que a los de su bandera? El fútbol sí sabe de patriotismo, de jugar como si quemáramos el último cartucho en cada jugada. Si no me creen vean a Beckenbauer en el 74 o a Diego Maradona cuando silbaron su himno. Ellos sintieron que debían hacer respetar sus colores, su patria y sus compatriotas esperaban eso de ellos. Creo que es mucha carga y presión para jugadores sin secundaria, para gente que  de repente ni se sabe el himno, gente que simplemente ve en estos partidos de selección una vitrina, un periódico mural.  ¿Cuántos sentirán de verdad que deben dejar todo en la cancha?

Siempre en honor a mi padre –que ya no está conmigo– me debo a la Argentina. Allá aprendí a jugar en la Paternal, allá conocí a Batista, a Ruggeri, al Diego, al Cani, al Bati; sentí cómo se vive y respira el futbol, cómo se ama la albiceleste. Con la blanquirroja solo tengo muestras de afecto, sus logros o caídas no me afectan tan sentimental y emocionalmente como los de mi Argentina. Sin embargo, hubo una noche en el estadio en donde vibré y me sentí libre de llorar por un triunfo, y de vociferar un grito de guerra desde la parte de atrás de la banca peruana. Íbamos  perdiendo por 1 a 0. Perú jugaba bien, había un ‘feeling’ increíble en la tribuna; la gente aún creía en ese equipo, no importaba que ‘Fuji’ y ‘Vladi’ se estuvieran comiendo medio país; importaban solo los últimos 45 minutos de aquél segundo tiempo. Fue en 1997, en un partido contra Uruguay, un partido que no se podía perder, un partido que debíamos ganar, por honor, por la patria, porque por primera vez sentía que la selección era tan mía como tuya.

El Chorri Palacios me hizo llorar con su gol, Carty simplemente me hizo olvidarme de mi viejo y Maradona, era uno más en esa fiesta, ganamos y me sentía invencible como aquellos jugadores, creo que mi grito fue tan natural que pienso que todos en el estadio lo llegaron a escuchar y por eso ganamos… solo grite: “ellos no nos ganan ni en Winning carajo”

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6 Comentarios

Me parece un buen artículo. Se muestra claro y sincero sin dejar motivar el sentimiento futbiolistico peruano pero sin llegar también a la melosidad que muchas veces nos siega del amor al futbol. Me agrado bastante.

Publicado por: Javier Meza Fasanando | 12 Sep del 2008

Entiendo tu dicotomia de sentirte medio peruano y medio argentino, por eso te felicito por haber celebrado ayer ese gol agonico y haberlo gritado con toda alegria como si hubieramos ganado el partido, y eso a pesar de los argentinos ya se consideraban vencedores y que todo estaba dicho. Hace tiempo que un equipo peruano no jugaba de esa manera, sin arrugar o bajar los brazos, sin temer romperse una pierna como los Pizarro, Farfan o Guerreros de Europa. El equipo argentino puede valer diez veces lo que el peruano, pero en la cancha eso no cuenta son once contra once defendiendo su bandera, nosotros pusimos mas que los gaucho por eso no pudieron ganarnos.

Publicado por: richardqt | 12 Sep del 2008

Argentina? hijo? suena creido este chico. Ojala que no me equivoque y se enfoque mas a lo que es! PERUANO

Publicado por: Patty | 12 Sep del 2008

Yo no creo que la ignorancia tenga algo que ver con el patriotismo. No estoy de acuerdo cuando dices: "Creo que es mucha carga y presión para jugadores sin secundaria, para gente que de repente ni se sabe el himno, gente que simplemente ve en estos partidos de selección una vitrina, un periódico mural".

Sí estoy de acuerdo en que el futbol es un problema social, y que el patriotismo y lo que uno siente por su país, lo que todo sentimos por el Perú, jugadores incluida, está reflejado en este deporte que siempre nos hace llorar.
Justamente en los colegios es donde se basurea más el sentimiento de ser Peruano, con gente inculta e ignorante que no hace otra cosa que utilizar la misma frase de toda la vida, "Estamos en el Perú pues" para justificar su incapacidad y mediocridad.

El sentimiento de patria no tiene nada que ver con que seas ignorante o no, sino con algo más fuerte, con la autoestima.

Publicado por: Carolina | 17 Sep del 2008

Oh me encanta tu comentario a mi y a mi enamorado nos gustan mucho los video games, que te parece si algun dia nos reunimos para jugar, si no
te importa esta es mi mail amor_maria22@yahoo.com espero tu respuesta pronto con tu telefono y email.

Publicado por: maria | 23 Sep del 2008

creo que es una estupidez echarle toda la culpa a velazco...taba revisando mis libros y de x si Peru ya estaba pasando problemas que posteriormente iba reflejarse en la economia del pais..en lo futbolistico Peru nunca jugo bien a lo mas llegamos a un 7mo lugar en el mundial de no c q...Eso de echarle culpa a Velazco d q estatizo las tierras y otros es una forma de dividir a la sociedad...te lo repiten y repiten desde chico y ya mayor t da colera los cholos y la gente q supuestamente mando a lamierda al pais...

Publicado por: Miguel | 23 Ene del 2009

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