Largada de la tercera etapa: nada está dicho
17
2008
Nos encontramos a metros del grifo Magdalena. El Mitsubishi Evo IX de Neto Jochamowitz pasó raudo ante nosotros, exactamente a las 6 a.m., marcando con ello el inicio de la tercera etapa de Caminos del Inca.
Dos minutos después, fue el auto de los Palomino el que saltó a la ruta, seguido luego por el Subaru Impreza de Ricardo Dasso. Tito Pardo hizo su aparición a bordo de su Subaru Impreza WRX y, tras él, el inconfundible Mitsubishi naranja del Mono Orlandini. El Subaru Impreza de Luchón Alayza (antes del accidente) fue el siguiente en recibir el aplauso y el ánimo de los asistentes.
La partida de Dasso.
De esta manera, en medio del jolgorio de los lugareños y la pugna de los efectivos del orden por evitar que los curiosos y aficionados se ubicaran en lugares peligrosos, se nos vino a la mente las declaraciones que recogimos un día antes en los diferentes talleres de la ciudad de Ayacucho.
La estrategia de Neto apuntaba a seguir el ritmo impuesto en la etapa Huancayo-Ayacucho, pero cuidando el auto en los tramos en mal estado, como el de Ocros hasta un kilómetros después de Chincheros. Ronmel Palomino nos contó que trataría de ir parejo en la ruta en busca de repetir una buena ubicación como en la etapa anterior. Para Tito el tema pasaba por no dejar sorprenderse como le había sucedido el lunes con Neto. Dasso, por su lado, apostaba por una suspensión reforzada y también por cuidar el auto. Luchón había terminado algo cansado por la ruta y, sobre todo, por una piedra que le había roto el parabrisas –lanzada “justo en el abra para bajar a Churcampa”–. En cuanto a Raúl Orlandini, planeaba “salir a ver cómo iba la carrera” y cuidar el auto.
El clásico conteo de cinco segundos, entre intervalos de dos minutos entre cada vehículo, se dio para el resto del pelotón, y el último auto cerró este nuevo inicio de Caminos cerca de las 8 am. Faltan demasiados kilómetros para establecer un líder, sobre todo porque es justo en la exigente Ayacucho-Cusco, dura, exigente y extensa, la que empieza a marcar las diferencias entre los puestos de vanguardia y el resto, así como al futuro campeón.
PD: Esta breve nota fue escrita en la largada de la tercera etapa y antes de enterarnos del accidente sufrido por Luchón Alayza. Si bien no estamos enterados de los pormenores del suceso, tratándose de un piloto experimentado como Alayza y por lo que hemos visto en las diferentes coberturas de Caminos, el tema de los espectadores imprudentes es una constante que supera las buenas intenciones de los organizadores y la policía. Solo en la largada de esta tercera etapa los silbatos y advertencias fueron una constante entre cada previa a la largada de un nuevo auto. En la etapa Lima-Huancayo vimos desde ciclistas de montaña hasta un grupo de motociclistas circulando en plena competencia, mientras que en la segunda incluso un auto particular nos sorprendió a todos pasando de largo y sin la menor preocupación. Se trata de un tema que traspasa lo deportivo y que solo podrá superarse con un poco más de consciencia por parte de los espectadores. Ni modo que se coloque una patrulla o un par de policías cada 100 metros de cada etapa (y decimos cada 100 porque así de imprevisibles son estos sucesos). Es simplemente imposible.
Por: Arturo Vargas, junto al equipo de ruedas&Tuercas de las dos primeras etapas, conformado por Miguel Makino, Fernando Bocángel y Germán Falcón.










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