AL MAESTRO CON CARIÑO
19
2007

Cuando uno decide -en nuestro país- ser parte de una federación, la que quieran, firma una sentencia de crítica ad honorem. Ser dirigente lo convierte a uno, en menos de 24 horas, en abonado del raje, responsable de la decepción y epicentro del reclamo. Luis Fischer hasta días antes de ser el presi de nuestra fede era reconocido como un hombre de buen carácter, exitoso en su carrera profesional, meticuloso en el cuidado de su auto y rápido en el asfalto (especialmente si corrían en Huacarpay). Su apodo era “El Maestrito” y tras su breve paso por televisión narrando carreras junto a Kike Pérez era para muchos un referente en materia de Fórmula Uno. Hoy, tras varios años al frente de la Federación, Lucho está lejísimos de ser visto como “El Maestrito”.
Por estos días, más allá del crecimiento generoso de nuestro parque automotor, el automovilismo nacional es un caos. La Federación publica resoluciones contradiciéndose todas las semanas, las categorías N2 y N3 viven en un limbo reglamentario, se varía la monomarca de llantas sin mayores criterios que el antojo, se permite la programación de pruebas que violan, ultrajan, ofenden, injurian, agravian, mancillan y vejan los reglamentos y no hay castigos, se prometen capacitaciones a las autoridades con motivaciones más grandilocuentes que reales. En resumen se habla mucho y se hace poquísimo.
La oficina de Luis Fischer es amplia. Su escritorio posee dimensiones de un N4 y está rodeado de repisas atiborradas de libros. En una de las paredes hay una foto satelital de su Cusco natal mientras que al lado de su mouse se aprecian varios monoplazas, a escala, de la Fórmula Uno esperando el vamos del semáforo. Su computadora siempre está prendida y los correos electrónicos se suceden con desesperante obsesión. Me ha admitido, con la mano en el pecho, que si ha leído tres veces este blog –así como el anterior- es mucho. Lo que sí confesó, es que tiene a varios amigos que cada vez que le reenvían los comentarios que se refieren a él. Lucho admite, al menos a nosotros, que lo que diga la gente no motiva sus decisiones ni marca su camino. “No me voy a preocupar por lo que dicen tres o cuatro”, nos comentó alguna vez y puesto así suena más que lógico.
Una vez a la semana la oficina de Fischer se transforma en un salón de reuniones donde, de no mediar inconvenientes ni cruces en las agendas, los miembros del directorio de la Fepad se juntan para trazar el camino del automovilismo alrededor de una mesa donde Lucho toma la cabecera. A veces hay postres, otras papitas y siempre café. Las juntas suelen empezar a golpe de siete y suelen prolongarse hasta la medianoche. El trabajo es sacrificado, agotador y sin remuneraciones. Los directivos –cinco hombres de buena fe- chambean duro y eso, de por sí, ya es digno de reconocimiento. Sin embargo estas palmas no los hacen exentos de las críticas así como el hecho que no reciban dinero no los cubre de un manto de infalibilidad. Se equivocan, lo hacen seguido y si bien no ganan nada con sus yerros, la reiteración de ellos hace que dudemos seriamente de sus capacidades. Y es que se puede ser bueno, justo, trabajador y dedicado pero ello no significa que sean capaces. Para estrellitas de honor al mérito está el cole, no la Federación.
El próximo año se pinta como clave. La Federación Peruana de Automovilismo tendrá la oportunidad de cambiar sus autoridades. De muy buena fuente -confiable y allegada- es sabido que Luis Fischer no tendría mayores intenciones de ir a la reelección del sillón que regenta. Sana decisión en salvaguarda de su salud y de nuestras expectativas. Importante paso al costado que le daría a nuestro deporte nuevos aires, a la vez que podríamos recuperar -a lo mejor- al buen Fischer que desde hace unos años se ha quedado solito en la clase mirando a la esquina y preguntándose en que momento pasó de “Maestrito” a castigado.









20
2007
Desde estas lineas decirle al maestrito amigo que mas importante que estar al frente de la federacion lo queremos como amigo, que salga de ahi y que regrese a compartir con nosotros en ves de compartir estar en boca de unos cuantos que solo critican. Yo he criticado tambien muchas veces innumerables posiblemente pero nunca pensando en el beneficio personal de tal o cual. eso es lo que esta mal en nuestro deporte cada uno quiere agua para su molino nomas.