Estaba revisando los posts pasados e intentando decidirme por una receta, ¡cuando me di cuenta de que hace tiempo no preparamos pan! Así que se me ocurrió publicar la sencillísima preparación de unos deliciosos pancitos de leche, que además puedes convertir fácilmente en bollitos dulces o salados para cualquier ocasión.

Después de varias semanas, ¡estoy finalmente de vuelta! Será un inicio lento y pausado, con un solo post al mes por al menos durante dos o tres meses, pero poco a poco volveré a los post semanales.
Para compensar un poco mi ausencia de las semanas pasadas, les traigo un postre bastante original que encontré en uno de mis libros favoritos: “Tarts. Savory and Sweet”, escrito por Maxine Clark. Se trata de una tarta con la masa suave y deliciosa del brioche y un relleno de flan y cerezas. En realidad, también se pueden utilizar frutas como duraznos, ciruelas, melocotones, pero aproveché que por acá las cerezas están en todo su esplendor para incorporarlas en mi postre.
Lo preparé por primera vez hace unas semanas, cuando estaba ensayando recetas para el blog, y fue todo un éxito en mi casa. Lo comimos como postre la primera noche y los restos fueron devorados en el desayuno al día siguiente. ¡Espero que a tu familia le guste tanto como a la mía!

Con este post me despido hasta dentro de varias semanas. No te preocupes, no es más que un hasta luego… como dice la canción, ¡je, je! Volveré probablemente antes de la quincena de julio con más recetas. Mientras tanto, ¡revisa los archivos! Hay más de un año de recetas que puedes preparar para tu familia. Y no te olvides de unirte al grupo de Rincón Repostero en Facebook y subir las fotos de los postres que vayas preparando.
Como es mi último post antes del Día del Padre, decidí publicar algo que puedes utilizar para engreír a papá –si es que es fanático del chocolate. Estas galletitas tienen una presentación muy original, no requieren ningún molde "especial” y se conservan bien por varios días en un recipiente hermético.

El concepto de “budín” data de los siglos XVII y XVIII; significa “bola de masa hervida” (no suena muy apetitoso, ¿no?). Básicamente, se le llama budín a cualquier mezcla de algo harinoso (puede ser algo parcialmente procesado, como el pan o la sémola, o algún cereal puro, como la quinua, la kiwicha, el arroz, etc.) con leche, huevos y azúcar que va al horno, usualmente (pero no siempre), en baño maría.
Esta semana les estoy trayendo la receta de uno de mis budines favoritos: el de sémola. Además de ser muy sencillo de preparar (y bastante económico también), puede adaptarse a otros ingredientes como quinua y kiwicha para un postre muy nutritivo.

Les debe parecer que aún falta mucho para el Día de la Madre, pero la verdad es que ¡está a la vuelta de la esquina! Así que voy a aprovechar este post para traerles una receta fácil y deliciosa para engreír a mamá en su día.
La receta que he preparado esta semana es una torta húmeda de limón. Es muy versátil pues puede ser preparada en moldes largos (como para el queque del lonche, la lonchera o el desayuno), en un molde grande con hueco, en dos moldes redondos si la quieres ensamblar en capas (queda muy bien con un relleno de pudín de frutas o mermelada de frambuesa), o incluso en moldecitos individuales para preparar cupcakes de limón.

Desde que publiqué la receta de la torta de piña, hace casi un año, me han estado pidiendo que publique la de la torta brasileña. Si bien había comido este postre en alguna oportunidad, nunca lo había preparado, así que decidí investigar un poco al respecto para poder armar este post. ¡Esa es una de las razones por la que me tomó tanto tiempo hacerlo!

¿Alguna vez te has preguntado cómo se preparan esos “palitos” dulces que sirven en muchos cafés? Por el precio que cobran por ellos, deben ser difíciles de hacer, ¿no? Pues la verdad es que ¡no! Son mucho más simples de lo que te imaginas…
Estos “palitos” llamados biscotti –que en italiano significa “horneado o cocido dos veces”- son el acompañamiento ideal para una buena taza de café, té o chocolate caliente, o para adornar una copa de helado. Además, si los cubres con chocolate y los empacas bonito en un frasco de vidrio o una cajita elegante, hacen un lindo (y delicioso) regalo para cualquier ocasión.

¿Qué mejor que un delicioso queque hecho en casa para la lonchera de tus hijos? Esta semana te traigo una receta rapidísima que estoy segura les encantará a los chicos y también a los grandes.
Puedes servirla en el desayuno, enviarla en las loncheras, utilizarla como merienda de media tarde o también en el lonche. Además, puedes prepararla en moldecitos individuales para transformarla en muffins de naranja, “personalizarla” con las nueces de tu preferencia, agregarle pasas… ¡en fin! Tiene un sinnúmero de posibilidades.

En las últimas semanas he tenido bastantes pedidos de postres “veraniegos”, de pudines caseros para reemplazar los instantáneos, de trifles y parfaits o postres en capas y, por supuesto, de la famosa torta brasileña. Con este post pienso matar varios pájaros de un tiro y, con un poco de suerte, ayudarte a preparar una gama de distintos postres, dependiendo de tus antojos y de los ingredientes que tengas a la mano.


Hacer helados en casa es sumamente sencillo. A pesar de toda la propaganda a los equipos para preparar helado que te hacen pensar que de todos modos necesitas uno para hacerlo, en mi familia lo hemos preparado por años sin utilizar otra cosa que una batidora simple, común y corriente. Obviamente, si tienes uno de esos equipos especiales el proceso es más rápido y “automático”, pero no vayas a ir corriendo a la tienda a comprarlo a menos que pienses preparar litros y litros de helado… de lo contrario no se justifica el gasto.
En este post les traigo la receta de uno de los helados favoritos de mi esposo: el helado de lúcuma, pero se puede preparar con cualquier otra fruta. Es importante que las frutas estén maduras y en su punto para que tengan buen sabor, o de lo contrario tu helado quedará insípido.