Pobres hombres

Agosto 2008

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Las magas

Ago
28
2008

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De todos los pecados que he expuesto en mis artículos, este es el primero del que me siento libre de polvo y paja, y por el que puedo gritar sin remordimiento y a viva voz: ¡Soy inoceeeente! Pero al margen de mi sospechosa conciencia relajada, me veo en la obligación de escribir sobre este tema por las recurrentes súplicas y comentarios desesperados que muchos lectores me han hecho llegar, pretendiendo una explicación para un fenómeno que aparentemente viene creciendo sin mesura. Un fenómeno que representa a una plaga devoradora, a un ejército succionador, a un pelotón entrenadísimo para cumplir objetivos muy específicos. Algunos las llaman las sangronas, yo he preferido rebautizarlas como las magas: desaparecen todo lo que pueden.

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La mujer de tus entrañas

Ago
22
2008

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Desde chiquitos, ya les están inculcando la idea de que los niños no lloran; que si alguien los fastidia, tienen que defenderse y que pase lo que pase y por sobre todas las cosas, deben demostrar que son bien hombrecitos. El machismo no solo ha perjudicado a las mujeres, a ustedes los ha obligado a tener que estar siempre firmes y valientes, fuertes e inquebrantables. Mientras menos lágrimas derramen y más dolor aguanten, más hombres serán. Mientras menos cursis y más brutos sean, más testosterona destilarán. Pero por encima de todo, mientras menos se parezcan a las mujeres, más cerca estarán de ser un verdadero macho. Lo gracioso es que a pesar de todos los esfuerzos, hay algo que tarde o temprano termina desinflando a ese macho corpulento que con tanto ahínco han ido hinchando. Y es que hasta el más macho de los machos (además de que se enamora) tiene un ladito femenino del que nunca podrá escapar. Todo hombre lleva una mujer dentro y a veces sin darse cuenta, se les escapa con roche.

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El patita feo

Ago
12
2008

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Los domingos me doy permiso para no arreglarme ni siquiera un poquito. Les confieso que con las justas me lavo los dientes y que a penas abandono la cama. Mi pijama es tan sensual como hacer un trámite, el pelo lo tengo siempre enredado y mis medias las llevo encima del pantalón de buzo. El domingo pasado, en una confrontación involuntaria con el espejo me di cuenta de lo fea y desaliñada que estaba; casi entro en pánico. Fue entonces que por inercia decidí meterme a la ducha; rascarme la mugre con el jabón, ponerme todos los productos que servían para el pelo, exfoliarme la cara y humectar mi piel con cremas de almendras y nueces. Media hora después y nuevamente frente al espejo, pude recuperar el aliento al ver que mi caos era sólo momentáneo y que todavía había una chica linda frente a mí. Qué importante es verse bien y aunque suene feo, qué importante es no ser feo. Es una condena injusta pero vigente para ambos sexos. Claro que para las mujeres hay muchas más herramientas para maquillar los defectos y acentuar las virtudes. Un hombre se las tiene que arreglar con lo que la vida le dio, y eso a veces es muy poco.

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Licencia para matar

Ago
05
2008

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Es verdad, ustedes nunca se verán sujetos a cambios de humor por revoluciones hormonales ni se retorcerán por cólicos menstruales. Tampoco llevarán en sus vientres durante 9 meses a quienes serán sus hijos y mucho menos tendrán que expulsarlos pujando en una sala de parto. Ustedes pueden desprender sus aguitas amarillas en el lugar que quieran y pueden andar plácidamente con pelos en cualquier lado del cuerpo sin la presión de tener que arrancarlos (aunque hay varios ositos de peluche a los que no les caería nada mal una buena depilación láser). Pero al margen de todas las ventajas que puedan llevarnos, hay una que nosotras tenemos sobre ustedes que hace que todas las suyas sean casi insignificantes: el poder del deseo. ¿A qué me refiero? A que si una mujer tiene ganas de tener sexo, lo tendrá con seguridad y sin hacer el menor esfuerzo. En cambio si un hombre está desesperado por unos minutitos de pasión, tendrá que hacer de todo para conseguirlo, y en muchos casos, tendrá que aceptar la derrota e irse a dormir solito (o con su manito que es lo mismo).

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