Cinco días antes del arribo de los "antiguos peruanos" al remodelado Museo Nacional de China desapareció misteriosamente una estatua de Confucio que daba la bienvenida. Hasta ahora, nadie explica cómo una escultura de bronce que mide 9,5 metros y pesa 17 toneladas se esfumó en la madrugada del 24 de abril. El retrato de Mao, situado a la entrada de la Ciudad Prohibida, cara a cara con el sabio, permanece intacto, inamovible, impasible, imperturbable...
Estaba a punto de postear sobre el reciente “histórico chateo” del premier Wen Jiabao con los internatuas chinos y de pronto, ¡zas! apareció el comprador de las dos reliquias de bronce subastadas por la casa Christie's… y nos ha puesto a todos de cabeza.
Cai Mingchao (que aparece pensando en la foto) salió a declarar que “no pagará” los casi $40 millones por el conejo y la rata (o sea, metió cabeza). La red china celebra con estos caracteres 哈哈 (Ja, ja)

Y saltó Jackie Chan a criticar la venta de los dos bronces chinos en París, calificándola de “vergonzosa”. Demandó que las piezas sean devueltas a China ya que se trata de “tesoros nacionales”. Acusó a los países occidentales de llevarse las reliquias culturales de naciones como China, Egipto y Camboya “con el pretexto de que lo hacen solo para preservarlas”. “Son objetos robados, no importa a quién se lo vendieron. Quién lo sacó de China también es un ladrón”, dijo muy molesto.
Por cierto, Jackie (mi mamá lo adora) empezará a filmar una nueva película sobre la búsqueda y recuperación de reliquias robadas del antiguo Palacio de Verano. ¿Irá a buscar en los museos, ciertas universidades y casas de subastas?
China no es un país sino un planeta. Vivir en el “Reino del Centro” –traducción en castellano de su nombre en chino Zhongguo - puede resultar para cualquier mortal una experiencia de otro mundo. Hace algún tiempo emprendí una misión marcopoleana al planeta de los chinos. Estacioné mi nave “Oriente X-Press” en Beijing con el cargo de corresponsal de este diario. Previo al Año del Buey he abierto este blog, un cuaderno de bitácora para apuntar el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de esta navegación. Cada post tiene el objetivo de recolectar material para ser analizado en el laboratorio. Quizás algún día logre juntar las piezas del rompecabezas que me permitan comprender el pasado, el presente y el futuro de China. Por ahora, enfundada en mi traje espacial exploro “Planeta China”.