Volví de mis sacrosantas vacaciones y El Planeta ya no es el mismo. Solo esta semana cuatro países latinoamericanos están llevando a cabo actividades en Beijing que destacan sus relaciones con China: Costa Rica, Ecuador, Bolivia y Chile. Y pensar que hace apenas ocho años, los esfuerzos procedían del Gigante, remando sin cesar con dirección a América Latina…

Me gusta imaginar a los think-tanks como gigantescos blindados de pensamientos e ideas. Una máquina de inteligencia que produce información clave para el país. China tiene más de diez think-tanks especializados en temas internacionales que contribuyen a diseñar la estrategia de la política exterior.

"Divide et vinces” (Divide y vencerás). ¿Recuerdas quién dijo esto? El mejor estratega político –a mi juicio- de todos los tiempos: Cayo Julio César (hasta que apareció Cleopatra). Elijo su imagen en lugar del retrato de Bolívar o San Martín para representar a Latinoamérica frente a China.

China no es un país sino un planeta. Vivir en el “Reino del Centro” –traducción en castellano de su nombre en chino Zhongguo - puede resultar para cualquier mortal una experiencia de otro mundo. Hace algún tiempo emprendí una misión marcopoleana al planeta de los chinos. Estacioné mi nave “Oriente X-Press” en Beijing con el cargo de corresponsal de este diario. Previo al Año del Buey he abierto este blog, un cuaderno de bitácora para apuntar el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de esta navegación. Cada post tiene el objetivo de recolectar material para ser analizado en el laboratorio. Quizás algún día logre juntar las piezas del rompecabezas que me permitan comprender el pasado, el presente y el futuro de China. Por ahora, enfundada en mi traje espacial exploro “Planeta China”.