El fútbol no es un deporte altamente popular en el país pero ciertos jugadores internacionales despiertan pasiones en China. Las empresas locales se aprovechan de este éxito y los convierten en los protagonistas de sus anuncios publicitarios. Con o sin el permiso de los futbolistas. Por cosas que solo las sabe un pulpo, toda megaestrella que brilla en el firmamento chino poco después termina estrellada. Aquí algunos ejemplos.

Quizás por estar ausentes en la mayor fiesta deportiva del planeta, este Mundial más que cualquier otro ha conseguido que los chinos finalmente se conecten al fútbol. Partido a partido, siguen las incidencias de los equipos vecinos, Corea del Sur, Japón y Corea del Norte. Los dos primeros lograron pasar la primera ronda, el último, precisamente el favorito de China y por el cual envió un ejército de hinchas, fue abatido por 7 goles en un solo partido. Los internautas chinos “informaron” sobre el destino del equipo norcoreano.
Asia ha debutado en el Mundial de Sudáfrica con elogiosos resultados. Corea del Sur fue mucho más que Grecia (2 a 0), Japón arrolló a Camerún (1 a 0) y Corea del Norte perdió con dignidad ante Brasil (1 a 2). La prensa china se sube al coche y asegura que “el poder asiático vuelve al campo”. ¿Sabes cuál es la estrategia del fútbol asiático? A las pruebas me remito...
Mientras que el mundo entero empieza a danzar con la fiesta del fútbol en Sudáfrica, China se tortura con las mismas preguntas, una y otra vez, ¿por qué aquí nunca figuramos? ¿Será posible que entre 1.300 millones no existan once magníficos? ¿Qué está pasando con la fábrica del deporte? Y sufre, ya que a diferencia de lo que el mundo cree, China se apasiona por el fútbol.
Fotos:Xinhua
Foto: Página oficial Kina Malpartida
Me gusta el box y la lucha libre, entre otros deportes calificados “para hombres”. Era todavía una niña que asistía a un colegio de monjas cuando los sábados por la noche, frente al televisor, soñaba con encarnar a la Pequeña Fiji (hermana menor de Montaña Fiji) en G.L.O.W. Horas después, me sentaba quietecita junto a mi padre para ver “Rincón del Box”, de Kike Pérez. Me sabía las cortinas musicales de ambos programas. Desde entonces, admito que cierro los puños para golpear.
Si Kina Malpartida viniera a China podría ser conocida por su apelativo boxístico “Dinamita” 炸药 “zhayao” o quizás adoptar un nombre chino que suene como el verdadero, 气呐 “Qi Na” (en mandarín no existe “ki” y este qi se pronuncia como “chi”). El primer caracter significa entre otras cosas “espíritu”, y el segundo, entre otras cosas, “aclamar”. Me gusta la combinación, “espíritu que aclama” o “espíritu aclamado”.
¿Se imaginan a “Qi Na” de Perú venciendo a China? Yo sí.
China no es un país sino un planeta. Vivir en el “Reino del Centro” –traducción en castellano de su nombre en chino Zhongguo - puede resultar para cualquier mortal una experiencia de otro mundo. Hace algún tiempo emprendí una misión marcopoleana al planeta de los chinos. Estacioné mi nave “Oriente X-Press” en Beijing con el cargo de corresponsal de este diario. Previo al Año del Buey he abierto este blog, un cuaderno de bitácora para apuntar el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de esta navegación. Cada post tiene el objetivo de recolectar material para ser analizado en el laboratorio. Quizás algún día logre juntar las piezas del rompecabezas que me permitan comprender el pasado, el presente y el futuro de China. Por ahora, enfundada en mi traje espacial exploro “Planeta China”.