Debo confesar sin ningún arrepentimiento que me he convertido en una experta "amantóloga". De un tiempo a esta parte me he sumergido en la ciencia de la "amantología" –siempre en la teoría y nunca en la práctica- para conocer el submundo de las amantes y los amantes en China. Marzo ha sido el mes del destape.
¡ACTUALIZADO CON ENCUESTA!
Me vas a decir que hoy 14, Día del amor, no es la mejor fecha para hablar de divorcios. Tengo tres motivos: (1) Esta historia apareció originalmente en mi columna “Cuentos Chinos” de los viernes y por coincidencia ha tocado hoy publicarla en el blog. (2) Después de las estadísticas de rupturas, hay una historia de amor triangular. (3) Mira la persona que está a tu lado. ¿Eres feliz en tu relación? Si es así, celebra el día del amor. Caso contrario, no te conformes con menos. Aprende a conjugar el verbo amar.

Coronada en 1976, "la mujer más bella de Chile" se casó con quien entonces era el tercer diplomático de la Embajada de Perú en ese país, apenas unos meses después de conocerlo. Por esas cosas del destino, la historia de ambos ha estado vinculada antes y después a China. ¿Quieres saber cómo el peruano conquistó a la Miss Chile 1976?
FOTO: PCO
En el Estadio Olímpico Nido de Pájaro, se presentó la semana pasada Turandot, aquella hermosa ópera de Puccini donde el amor del príncipe extranjero Calaf vence al odio de la princesa china Turandot. La foto que abre este post es apenas un pequeño botón de lo que fue este monumental espectáculo. Más detalles en Luces.
Pero volvamos a Turandot, no a la trama de la ópera sino a otro detalle que por lo general pasa desapercibido. “El amor entre un extranjero y una china”. Puccini nunca vino a China pero alguien le debió haber contado el éxito que tienen los laowai (extranjeros) en el Reino del Centro.
Como los sinólogos no dan claras luces sobre las relaciones de amor entre extranjeros y chinos, invito a los pasajeros y pasajeras de esta nave que mantengan (o hayan tenido) algún encuentro cercano del tercer tipo (extranjero-china, extranjera-chino, extranjero-chino, extranjera-china) a compartir sus experiencias sentimentales obviando nombres reales.
¡Habrá premio!
Para dar el ejemplo, empezaré confesando que:
“Yo también me enamoré en China”
Fotos: Sina.com
Tras haber recorrido “Disneyland” hace ya bastantes años y sin encontrar la magia, me animó la idea de visitar “Loveland”, el promocionado parque dedicado al sexo que se estaba construyendo cerca del río Yangtse, en la ciudad de Chongqing. Las atracciones del primer parque temático de sexo en China incluían entre otras cosas, réplicas gigantes de genitales, estatuas de parejas desnudas practicando el acto sexual, una exposición sobre la historia del sexo en China y otros países y varios talleres didácticos de técnica sexual.
En octubre, el mes de los milagros, se abrirían las puertas de este verdadero reino mágico. Yo, que a veces me alucino Peter Pan, había encontrado al país de Nunca Jamás en plena China comunista
Leer másGuardé esta noticia que apareció a fines de enero para colgarla en San Valentín. Aquella vez me enterneció tanto que he decidido viajar a Harbin, un fin de semana, para conocer a la parejita en cuestión (solo estoy esperando que baje un poco el frío). Sucede que tengo predilección por coleccionar historias de amor.
Creo fervientemente en el amor más allá de colores y banderas. Y debo confesar, que en esta etapa de mi vida, más que nunca
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China no es un país sino un planeta. Vivir en el “Reino del Centro” –traducción en castellano de su nombre en chino Zhongguo - puede resultar para cualquier mortal una experiencia de otro mundo. Hace algún tiempo emprendí una misión marcopoleana al planeta de los chinos. Estacioné mi nave “Oriente X-Press” en Beijing con el cargo de corresponsal de este diario. Previo al Año del Buey he abierto este blog, un cuaderno de bitácora para apuntar el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de esta navegación. Cada post tiene el objetivo de recolectar material para ser analizado en el laboratorio. Quizás algún día logre juntar las piezas del rompecabezas que me permitan comprender el pasado, el presente y el futuro de China. Por ahora, enfundada en mi traje espacial exploro “Planeta China”.