El domingo fue el Día de la Madre, las calles estuvieron de rojo por todas partes y las tiendas abiertas hasta tarde tratando de venderlo todo como si fuera el fin del mundo. Como cualquier otra festividad en el año, además de comprar, buena parte de la celebración se centra en la comida. ¿Cocinar, pedir comida, salir a almorzar, a cenar?, ¿comer pollo a la brasa, pastas, chifa, parrilla, pescado, fast food? Seguro ya lo hemos probado todo. ¿Qué tal algo diferente? ¿Qué tal comida orgánica, rica, nutritiva y creativa, servida en medio de una sala de arte, con buena música y 22 opciones vegetarianas para escoger en la carta?
Leer más¿Alguien sospechó que al tomarse un frapuccino de fresa estaba comiendo extracto de insectos? Yo no. Pero al parecer así es, y todos los que lo hemos probado alguna vez inevitablemente tenemos un poco de ese escarabajito llamado “cochinilla”, en la panza. Es claro que se trata de un colorante natural totalmente validado para la industria alimentaria pero, ¿qué hay de los vegetarianos que no quieren comerse al insecto? Nadie les avisó jamás y nadie les avisará de muchas otras cosas. O sea, ya bastante chamba es leer los ingredientes detrás de los empaques, pero con estas tiendas… ¿cómo haríamos?
Leer másCreo que ya lo he dicho antes, pero tengo la (mala) costumbre de acercarme a hablar con los chefs de los restaurantes a los que voy a comer. Tampoco es que sea la pesada que se mete a las cocinas, pero a veces no puedo evitar sugerir nuevas combinaciones vegetarianas para sus cartas. Será porque sé que en los restaurantes convencionales (en el mejor de los casos) siempre voy a encontrar “el plato vegetariano”, y es ese único plato el que terminaré ordenando. No hay misterio. Siempre hay un sánguche vegetariano, una pizza vegetariana, un taco vegetariano, un menú vegetariano. Como si el “modo vegetariano” fuera uno solo por default. Ya me he quejado antes, ya lo saben.

(Foto: Flickr / Ghirson)
Hasta que lo probé. Probé el veggie wrap que sacó al mercado Mc Donalds. Debo admitir que estaba gratamente sorprendida porque era la primera vez que una cadena de fast food en el Perú ponía en su menú algo vegetariano que no fuera una ensalada o un complemento. Esta vez se trataba de algo que supuestamente podías pedir para almorzar. Pero la verdad es que lo único que hicieron fue envolver la más simple de las ensaladas en una tortilla y ponerle mayonesa. Tomate, queso parmesano, huevo duro, lechuga y queso blanco. Bastante feo, pero es un comienzo.

(Foto: Flickr / mtsn)
Pensé que nunca tendría la oportunidad de sentarme a la mesa con una persona que llevara este tipo de alimentación tan extraña (porque hasta a mí me parece extraña). Pero, por casualidades de la vida, terminé cenando con ella la otra noche. ¿Comer todo crudo, sin cocinar? Difícil pensar una cena así. Yo tenía diez mil preguntas en mente pero, simplemente no necesité hacer ninguna, me bastó ver la preparación de la cena, comerla y disfrutarla, de una manera tan natural, para darme cuenta por qué los crudiveganos viven sin cocinar.

La Semana Santa siempre me hace pensar en esta tradición gastronómica que todavía tienen las familias peruanas. Comer pescado como nunca y sentirse mal si comen otras carnes. Las cebicherías se llenan, el precio del pescado sube y las búsquedas de recetas con pescado incrementan en Google. Si bien yo ya estoy un poco alejada de eso, todavía recuerdo el día exacto en el que me senté frente a un plato de trucha frita, la miré fijamente (literal, porque me la sirvieron con cabeza, ojos y todo), y le dije que sería el último pescado que me comería durante el resto de mi vida.

(Flickr_DocGeek)
Leer más“La leche materna es para los humanos, la leche de vaca, para los terneros”. Eso fue lo que me respondió, de manera simple y directa, la Dra. Dalia Huamán cuando le pregunté si era verdad esto de tener que tomar los 3 vasos de leche al día. En realidad, a mí me suena bastante lógico; después de todo, ella, a sus 44 años, graduada en nutrición, especializada en Ciencia del Deporte y Nutrición y diplomada en Medicina Natural y Complementaria, decidió convertirse en vegana hace 2 años, y no le está yendo nada mal. Había que escucharla.
Leer másExiste un Día Mundial sin Tabaco, un Día Mundial sin Compras, un Día Mundial sin Luz, un Día Mundial sin Autos y también existe un Día Mundial sin Carne. Todos los 20 de marzo de cada año la comunidad vegetariana en distintas partes del mundo hace un intento por involucrar a los no vegetarianos e invitarlos a vivir un día, sólo 24 horas, sin comer carne. ¿Es esto posible?
Leer másEl otro día, haciendo zapping, encontré en la tele un magazine con una sección de gastronomía y me quedé pegada. El tema era las loncheras de los niños, o algo así. El chef y las conductoras conversaban sobre la necesidad de incluir verduras y carnes, nada del otro mundo, no esperaba escuchar otra cosa. Lo que sí me pareció del otro mundo, fue lo que vino a continuación. Una de las conductoras que estaba ahí, feliz frente a la cámara, soltó de pronto, sin fuentes y sin reparos, una afirmación categórica y alucinante: “…los vegetarianos van a tener Alzheimer”. ¡Lo dijo así! Con toda la certeza del mundo me leyó el futuro… ¡Voy a morir de Alzheimer!
Leer másLa gente está loca por meterse al gimnasio en estos meses. Un poco tarde, diría yo. El verano nos ha alcanzado en el estado en el que estamos y los resultados de las horas de cardio y spinning probablemente se asomen cuando el sol se esté yendo. Personalmente, este verano estoy resignada, pero recuerdo que el año pasado sí llegué a caer en la fiebre del gimnasio: leía la información nutricional de los envases, tomaba Clight, entrenaba a la hora de almuerzo y cenaba proteína de soya en polvo. Los instructores nunca me tuvieron mucha fe por lo de vegetariana, “para tener músculos tienes que comer músculos”, me decían siempre.
(Flickr/Richard Thomas)