
G es un buen amigo con el que siempre nos enfrascamos en discusiones sobre fútbol. Él es hincha de la ‘U’ (en parte eso explica las discusiones) y va religiosamente a ver a su equipo cada vez que juega en Lima. O mejor dicho, iba. Hasta el domingo. Y es que luego de los actos de violencia que ocurrieron el pasado fin de semana en las afueras del Monumental --que dejaron como resultado varios policías heridos y diversos carros con las lunas reventadas-- G ha decidido alejarse por un tiempo de los estadios porque no quiere exponerse a una agresión ni a un asalto ni a que le destrocen su auto; en suma, no está dispuesto a ser atacado por una banda de energúmenos que, amparados en una muy cuestionable valentía grupal, utilizan el fútbol como excusa para comportarse como delincuentes.
Leer másEgresados de la Facultad de Ciencias y Artes del Mal Humor de la universidad del caos limeño. No pueden evitar dar la contra y renegar con la torpeza, la falta de criterio y la poca consideración que muestra la gente. Les revienta la mala suerte que por momentos les juega bromas muy pesadas y les revuelve el hígado que las cosas no salgan como han planeado. Mateo lanza maldiciones cada tres minutos y Ariel pasa con frecuencia de “la vida me ama"? a “odio la vida"?. A falta de dinero para pagar terapia, juntos inician este blog para expulsar sus demonios internos.