
¿Quién es el más rochoso?
En desafortunadas declaraciones realizadas hace poco más de diez días, la legisladora upepista Karina Beteta apuntó y disparó contra los medios de prensa. “Existen gracias al Congreso” dijo suelta de huesos y sin una pizca de vergüenza para criticar a quienes, según ella, se benefician económicamente exhibiendo en titulares y primeras planas los escándalos que envuelven a muchos de los parlamentarios. Pero omitió un pequeño detalle. La congresista Beteta olvidó señalar que algunos de sus colegas, e incluso ella misma, hicieron todos los méritos para ganarse esas portadas. Y no precisamente por propuestas y proyectos que beneficien al país, sino por las torpezas y despropósitos cometidos. La que sigue es una breve relación (sin orden de mérito) de las últimas perlitas de nuestros padres de la patria.

Foto: soylentgreen23
Con el paso de los años, cada vez veo menos a mis amigos del barrio. Los motivos son diversos: algunos tienen ya otros círculos amicales, otros se mudaron, o, simplemente, el trabajo no nos permite juntarnos como en nuestros tiempos de adolescentes. Pero el fin de semana pasado, cuando llegaba a la casa de mi madre, vi que varios de mis amigos estaban reunidos en la puerta de la casa de H. Obviamente, me acerqué a saludarlos. Al preguntarles a qué se debía el milagro del encuentro, H me dijo irónicamente: “Es que decían que P –quien estaba ahí– se había suicidado”. Al instante exigí una explicación.
Hace unas semanas leí una noticia muy alarmante: el Perú es el mayor fabricante de dólares falsos del mundo (según la Policía Nacional, cada mes se incautan –solo en Lima– unos diez millones falsificados). Así como los dólares, decenas de productos se falsifican en nuestro país, como las entradas para los conciertos.