Lo peor de todo

Enero 2009

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Esas "gracias" de las mascotas

Ene
27
2009

schnawzer.jpg
Foto: Jon Oakley

En mi casa nunca ha habido suerte con las mascotas. La mayoría tuvo un trágico final. Mi hermano ha tenido varias: un loro, que se lo comió un gato que se paseaba por el techo de mi hogar; una tortuga, que murió ahogada; una iguana, que fue aplastada por una manzana del manzano del jardín de mi casa; y una perra, a la que tuvieron que sacrificar porque tenía una enfermedad en la piel que torturaba a la pobre. Años después, el enamorado de mi hermana menor le regaló un labrador, pero tuvo que llevárselo al mes porque estaba volviendo loca a mi madre. Hace unos meses, el insistente del novio de mi hermana volvió a traer un perro, un schnauzer miniatura al que le pusieron de nombre Noki.

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¿Qué hacemos con los choferes de combi?

Ene
22
2009

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Foto: Archivo El Comercio

Viernes 16 de enero. Mi carro –una vez más— ha ido a parar al taller por un pequeño desperfecto en el sistema eléctrico y yo, masoquista como pocos, he optado por regresar a mi casa en combi, después de todo, nunca está de más un poco de adrenalina en el día a día. Tras unos minutos de espera en el paradero, y luego de descartar varias combis que solo tienen asientos libres en la parte posterior, me subo a una S, esa línea que atraviesa todo Miraflores y une los distritos de La Molina y el Callao.

Veinte minutos después --y luego de soportar frenadas abruptas, correteos, cerradas a otros carros, los pisotones de una gorda, un calor endemoniado y pedidos para asencillar y arrejuntarse porque al fondo entran cinco, sé consciente pe varón— entramos a la avenida El Ejército. Suspiro porque falta poco para llegar a mi casa y, en un arranque de fervor religioso que me sorprende, me persigno para dar gracias a Dios porque llegaré sano y salvo a mi casa. De pronto, al mocoso imberbe se le ocurre que pasarse la luz roja es una muy buena idea para su intento de ganarle a su colega de empresa. Se manda. Un carro se cruza en su legítimo derecho de pasar con el semáforo en verde. Ambos vehículos frenan violentamente. Hay insultos. El chofer de la combi tiene la sinvergüencería de pasar primero, como si tuviera la preferencia. La gente se queja. Tres cuadras más allá, justo frente al restaurante turístico Sachún, hay una pequeño operativo policial. Un teniente ordena que el carro en el que vamos se detenga, y con ello se detiene también nuestra inexorable marcha hacia un inminente accidente. Justicia divina, pienso.

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La erisipela

Ene
14
2009

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Foto: Kelly Sue

Me arde todo el cuerpo. Pero sería un sinvergüenza si me quejo. Yo mismo me la busqué. No me dio la gana de usar bloqueador y ahora estoy pagando las consecuencias de un día de excesos playeros.

No recuerdo haber estado con una erisipela así desde que hace más de veinte años me fui de campamento con unos amigos y regresé a mi casa disfrazado de camarón. Aunque claro, aquella vez fue diferente. Y mucho más grave. Tanto así que fui directo y sin escalas de la playa a la clínica, con insolación y quemaduras de segundo grado. Ahora no. Estoy rojísimo y con un humor de mírame y no me toques. Pero calladito nomás tengo que aguantar lo siguiente:

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Mi herman@ querid@

Ene
06
2009

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Foto: eric dickman

¿Quién no ha tenido alguna vez discusiones o peleas con sus herman@s? Creo que a todos nos ha pasado. Y si bien son momentos en los que uno hace hígado, siempre (o casi siempre) terminamos reconciliándonos. Entre mi hermana menor y yo las peleas han sido una constante a lo largo de sus dos décadas de vida. Le he aguantado de todo: su descuido (que me afecta porque compartimos el mismo baño, y siempre lo deja sucio), que agarre mis cosas sin permiso (como mi ropa) y hasta que malogre alguno de mis bienes más valorados (como mis discos compactos). En todas esas ocasiones la perdoné y me amisté con ella. Pero la última que hizo me sacó demasiado de quicio, y no creo que la perdone en un buen tiempo.

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