Mayo 2008
28
2008
Les paso la web de un premio interesante: www.premiosdeltren.com
Lo curioso de este premio es que los concursantes pueden presentarse con su nombre o con seudónimo. En la web se pueden leer los cuentos y poemas ganadores, pues hay dos categorías, cada una con 15 mil euros para el afortunado. Avisaré de otros premios cuando lo sepa.
Cambiando de tema, fui a ver a Jesse Sykes, estuvo increíble al comienzo y al final, sosa al medio. Llegué cuando Phosphorescent tocaba su última canción, pensé que no me perdía de mucho pero acabo de ver su myspace y tiene temas muy buenos. Luego vino Marissa Nadler, un gustazo. Lo malo del concierto fue que habían muchos indeseables que no paraban de hablar y reírse. Hay que ser subnormal para hacer esto en un concierto de Jesse Sykes, estaban detrás del público real, creo que era gente que había conseguido pases gratis por error, hubo algunos asistentes que se acercaron para callarlos pero ni así.
Pongo un vídeo de una cantante a la cual creo que veré el 6 de junio, se llama Russian Red.
28
2008
Un año el Hermano Candela pasó a enseñar Religión solo a los alumnos de secundaria. Por un momento pareció que extrañaría a sus seguidores de primaria, pero creo que fue más feliz que nunca. Pronto formó una pandilla de quinceañeros, entre los cuales se encontraban Snoopy, uno de mis compañeros de salón, un pesado para resumir sus cualidades. Snoopy siempre estaba molestando a todos y vivía refugiado bajo la amistad de Lerdo, el más grande del salón. Ninguno de los dos eran buenos estudiantes, para eso tenían a otros que les ayudaban a aprobar los exámenes, no de buena gana por supuesto. Cuando alguien quería pegarle a Snoopy, éste corría buscando a Lerdo y luego al Hermano Candela.
18
2008
Éste es uno de esos conciertos donde a cualquiera con ganas de pasarlo bien le habría gustado estar. Los Felice Brothers tocan en el festival Primavera Sound, al cual fui hace dos años y me llevé una gran decepción con un conciero lamentable de Lou Reed y su pequeño saltamontes. Ah, esta tarde vi la última peli de John Sayles, Honeydripper, recomendable aunque Ardilla Gallega opina que le sobran una subtrama y cinco minutos del final. Le doy la razón.
18
2008
Cuando uno recuerda su etapa escolar piensa que fue un momento en el cual se encontraba protegido de cualquier ataque, sobre todo si iba a un colegio privado y de sacerdotes como el mío. Pero ahora me parece que ese lugar era uno de los más peligrosos. Las peleas eran parte de la rutina y se peleaba hasta que uno de los luchadores sangrara, no importaba que ya se hubiera rendido. Los castigos del jefe de disciplina eran castigos militares, violentos y como consecuencia de una sentencia que no admitía apelaciones, casi un juicio con jueces sin rostro. Y todos habíamos querido en algún momento al Hermano Candela, el más temible de todos sin que nadie lo supiera.
09
2008
El 23 de este toca Jesse Sykes en Madrid y de todas maneras iré. Mañana compraremos las entradas con el Chispa, otro camisa a cuadros. Es difícil encontrar amigos que compartan el espíritu folk, género que está ganando más adeptos en esta ciudad, pero espero que no sea una moda. Cuando descubro a un músico del que no me puedo desenganchar sé que haré todo lo posible por comprar el disco original. A veces me bajo música pero no es lo mismo.
Descubrir un músico o un disco nuevo es algo que me produce alegría, como cuando el personaje de Plexus se emocionaba con una lectura. Aquí se los dejo:
Si estaba leyendo un libro y me encontraba con un pasaje maravilloso, cerraba el libro en ese punto y me iba a pasear. Detestaba la idea de llegar al final del libro. Prolongaba la lectura, aplazaba la lectura todo lo posible. Pero siempre, cuando llegaba a un gran pasaje, dejaba de leer inmediatamente. Salía, con lluvia, granizo, nieve o hielo, y meditaba. uno puede llenarse tanto con el espíritu de otro ser para temer literalmente reventar. Supongo que todo el mundo ha tenido esa experiencia.
09
2008
F es el dueño y el cocinero del restaurante. Para cocinar sintoniza una radio de música latina que no me hace ninguna gracia, no porque me disguste sino porque me recuerda aquellas noche de juerga eterna que disfrutaba en Lima. Martina siempre está apurándolo, gritando el nombre de los platos y buscándome con la mirada para encargarme alguna tarea más, casi siempre algo que ya cumplí y que me ordena que vuelva a hacer alegando que lo hice mal. Martina tiene cuarenta años y está embarazada por segunda vez. Quizás por eso F le aguanta todo en silencio. Según Ro, la camarera ecuatoriana, la pareja teme el riesgo de que su próximo hijo nazca con retardo mental u otra deficiencia. El día que conocí a su primera hija comprobé que era un temor real. La niña chupaba las servilletas de papel y la madre no sabía cómo frenar su manía.


