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    <title>La ruta del cebiche</title>
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    <updated>2010-11-29T23:39:49Z</updated>
    <subtitle>Gastón Acurio.Paso mi vida buscando ingredientes, probando sabores, escuchando historias del comer. Al comienzo pensé que lo hacía solo para cocinar mejor. Ahora sé que ser cocinero es una oportunidad para hacer cosas mucho más importantes. Que a partir de la cocina, el cocinero puede ayudar a construir un mundo mejor.

Parto de Tumbes a Tacna en un viaje cuyo objetivo es buscar el mejor de los cebiches. Como siempre, seguiré buscando ingredientes, sabores e historias. Pero, sobre todo, espero comprender por qué un plato es capaz de hacer sentir a todo un país. Espero descubrir los verdaderos poderes del cebiche.</subtitle>
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    <title>Un tesoro frente a la bahía</title>
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    <published>2010-11-29T23:39:04Z</published>
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        <![CDATA[<p>La isla San Lorenzo es un tesoro. Pero es un tesoro así como está: Con sus cientos de aves que han encontrado allí refugio natural frente a la Lima de cemento. Por sus cientos de especies marinas que aún proveen a la ciudad de pescado y marisco para hacer realidad nuestros cebiches, mientras le dan sustento a miles de pescadores artesanales venidos del Callao.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="IslaSanLorenzo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/IslaSanLorenzo.jpg" width="480" height="320"></div>

<p><br />
Por sus playas vírgenes que, si son explotadas ecológicamente con ecohoteles,  pueden generar una importante actividad económica no solo a los que tengan la suerte de invertir en hotelería sostenible, sino también a pescadores que pueden proveerles de pescado y enriquecer la experiencia turística con un hermoso cebichito recién salido del mar, a transportadores que podrían pasear al público en hermosas jornadas de playa y a proveedores del Callao que ofrezcan en todo lo necesario para que se desarrolle esta actividad de manera adecuada.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Por sus restos arqueológicos e históricos que esconden historias de mil batallas, de santuarios, de piratas, de tesoros ocultos y hasta de fantasmas. Por la escuela de fuerzas especiales de la marina, que ha sabido conservar la isla de una manera muy responsable a lo largo de años.</p>

<p>Y, finalmente, porque se trata del lujo de tener frente a una inmensa ciudad de cemento -carente cada día más de espacios públicos, áreas verdes, parques y espacios donde poder darle un respiro a la vorágine del vivir en una urbe- a una reserva natural que, con todo lo dicho, le añade un valor económico incalculable a nuestra Lima.</p>

<p>Este privilegio de contar con esta hermosa isla al natural se contrapone de manera contundente y clara a las intenciones, hoy lamentablemente en marcha, de convertir a esta pequeña isla en una extensión más de la ciudad. En una selvita más de cemento en donde edificios ahuyenten a las aves, en donde la presencia masiva de actividad citadina termine por exterminar las especies y, con ello, exterminar de paso la actividad e ingreso de los pescadores de la zona que tanto lo necesitan.</p>

<p>Edificios, pistas, veredas y gente con costumbres de ciudad que terminen por hacer huir al olvido, a conchas, cangrejos, calamares, pejerreyes, lenguados, chitas y todo lo maravilloso que esconde aún esta isla que, a pesar de lo cercana a nuestra ciudad, ha sabido mantenerse con vida frente a sus embates. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="SanLorenzo2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/SanLorenzo2.jpg" width="480" height="720"></div>

<p><br />
La isla San Lorenzo, en conclusión, tal como está y, añadiéndole algunas experiencias hoteleras de baja densidad y ecosostenibles, puede ser un escenario que le añada un valor muchísimo mayor a nuestra economía mientras beneficia a muchas personas a la vez.</p>

<p>En cambio, el optar por la isla de cemento es no solo restarle valor económico, sino que sobretodo es optar por el beneficio de unos muy pocos. Quizás el de los que construyan edificios y calles. Porque ni siquiera quienes compren las viviendas sospecho que saldrán beneficiados. Porque comprarán un bello departamento, pero cuando esté listo ya no habrá peces, ya no habrá aves, ya no habrá vida, porque la isla habrá muerto. ¿Y quién quiere vivir en una isla muerta?</p>]]>
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    <title>El león de Barranca</title>
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    <published>2010-11-09T23:04:00Z</published>
    <updated>2010-11-10T15:21:37Z</updated>

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        <![CDATA[<p>Quien haya parado alguna vez en Barranca seguramente habrá escuchado hablar de su mítico tacu tacu. Quien ha vivido alguna vez en Barranca habrá frecuentado regularmente su famoso restaurante al borde del malecón. Sin embargo, son solo aquellos que han nacido y crecido en Barranca los que podrán saber cuáles son las más nobles virtudes del gran Tato, el inventor del tacu tato. </p>

<p>Hablar de su plato emblemático sería redundar en algo que hoy casi todo el mundo sabe. Que va relleno de picante de mariscos y una suculenta tortilla de lenguado. Que es el más grande del mundo. Que está rociado con una generosa porción de aceite de oliva. Esto es algo que miles pudieron descubrir en Mistura, en donde Tato se ha ganado la presencia eterna.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Tato1.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Tato1.jpg" width="480" height="360"></div>]]>
        <![CDATA[<p></p>

<p>Pero hablar del hombre bueno, de toda una vida dedicada al duro trabajo de ser capitán de barco, de toda otra vida dedicada a participar de toda actividad que contribuya al progreso de su Barranca querida, de años y años de saber combinar sabiamente el humor con la nostalgia, el salir adelante mientras se ayuda a los demás, el vivir pícaramente con la responsabilidad de sacar adelante a los suyos… Eso solo lo saben los que conocen a Tato en toda su inmensa dimensión. </p>

<p>En estos tiempos de euforia gastronómica es muy fácil catalogar a un cocinero simplemente por sus virtudes a la hora de cocinar, por algún plato afortunado, por su presencia mediática. Sin embargo, son muy pocas las veces que nos animamos a explorar un poco más allá.</p>

<p>¿Qué hay detrás del personaje? ¿Habrá un hombre bueno? ¿Será avaro? ¿Cómo cocinará cuando está triste? Y puedo asegurarles que cuando nos animamos a ingresar a estos nuevos territorios, la experiencia gustativa se enriquece aun mucho más.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Tato2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Tato2.jpg" width="480" height="360"></div>

<p><br />
Digo esto porque, en el caso de Tato, es cierto que su tacu tacu es ya patrimonio de Barranca y es adorado por quien pase por la Panamericana Norte, pero si nos animamos descubriremos al ferviente defensor del Club de Leones, al padre y abuelo entrañable, al hombre lleno de sueños para su tierra, a las mil historias de peligros en tormentas marinas, al de la mano generosa que ayuda a quien lo solicite.</p>

<p>En ese momento, ese tacu tacu adquiere dimensiones sublimes. Es ahí cuando se convierte en el tacu tacu más inolvidable del mundo. Porque en nuestra memoria no solo quedará el sabor del plato, sino además el recuerdo de que fue hecho por un león. Tato, el león de Barranca.</p>]]>
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    <title>El solitario en su salsa</title>
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    <published>2010-09-21T21:04:09Z</published>
    <updated>2010-09-21T22:04:12Z</updated>

    <summary>Siempre he admirado a los solitarios. Quizás porque uno de mis sueños fue vivir para siempre en un cuarto de hotel, o porque disfruto como nadie mis solitarias escapadas al cine un lunes en matiné. El hecho es que siempre...</summary>
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        <name>Gastón Acurio</name>
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        <![CDATA[<p>Siempre he admirado a los solitarios. Quizás porque uno de mis sueños fue vivir para siempre en un cuarto de hotel, o porque disfruto como nadie mis solitarias escapadas al cine un lunes en matiné.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Gastón_LasBalsas.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Gast%C3%B3n_LasBalsas.jpg" width="480" height="323"></div>

<p><br />
El hecho es que siempre a lo lejos, desde la orilla de mi hermosa e inseparable familia, desde el cobijo de mis entrañables amigos o desde la dicha del cariño de la gente, en el fondo he mirado con cierta nostalgia la figura de aquel hombre que, en un gesto casi épico, decide instalarse en medio de la nada, siguiendo solo su instinto, haciéndole caso a su natural vocación por la soledad. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Pues esa es la historia de don Clemente Luyo, un hombre que durante su vida hizo muchas cosas y vivió en muchos lugares, rodeado de muchas personas, pero que un día decidió instalarse en medio del desierto, en el kilómetro 346 de la Panamericana Norte, tan solo siguiendo los designios de los de su estirpe.</p>

<p>Fue allí donde poco a poco fue dando vida a La Balsa, un restaurante entre la ruta y el desierto que, tras varias décadas acumulando fama y leyenda, hoy es parada obligada de camioneros curtidos, ciclistas y motociclistas que cruzan el continente, de caminantes en busca de la luz, de vendedores de puerta  en puerta y de predicadores de mil y un religiones. Paradojas de una vida que pareciera haberse encargado de ir avisando que La Balsa era el refugio autorizado de todos los solitarios del mundo. </p>

<p>En el camino, don Clemente descubrió que detrás de su pequeño refugio existía una hermosa caleta, La Gramita, en donde abundaban los pescados y mariscos. En el camino descubrió también que no había mejor forma de cocinar que comprando lo que extraían los pescadores de La Gramita cada mañana. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="CaletaLaGramita.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/CaletaLaGramita.jpg" width="480" height="320"></div>

<p><br />
También en el camino se dio cuenta de aquello que hemos venido descubriendo a lo largo de toda esta ruta: que esas cabrillas, lapas, cangrejos, lenguados y pulpos que los pescadores extraían en una lucha diaria contra los caprichos del mar no han alcanzado para que los pescadores de La Gramita puedan escapar finalmente de una vida marcada por la adversidad. </p>

<p>Pero don Clemente también aprendió a cocinar y, junto a su esposa, fue creando platos que han ganado gran reputación entre quienes suelen cruzar la ruta. Ricos cebiches de lo que el mar ofrezca, una cabrilla entomatada a la que  se le chupa hasta el último hueso, picantes de lapas hechos con un dominio de técnica difícil de igualar y unos panqueques acaramelados que en medio del desierto aparecen como un oasis de dulce extravagancia.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="CebicheLaBalsa.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/CebicheLaBalsa.jpg" width="480" height="360"></div>

<p><br />
Estos son solo algunos ejemplos de lo que esta hermosa pareja hace cada día con el humor y la mirada típica del solitario, casi siempre como mirando al horizonte, como si estuviera esperando la llegada de algo o alguien que quién sabe si algún día llegará. </p>

<p>El hecho es que para todo quien ame la cocina hecha con sabiduría, generosidad y cierta melancolía, Las Balsas se convierte en una visita obligada. No solo porque sus platos son inolvidables. No solo porque al hacerlo estaremos apoyando al futuro de los pescadores de la caleta, sino porque tendrán el privilegio de conocer a un caballero de aquellos de la época en la que los caballeros llevaban escudo y espada. Un hombre que, buscando su soledad, al final, entre plato y plato, terminó rodeado de amigos que siempre vienen a visitarlo, pero que para su fortuna son amigos que vienen y van y vienen y van. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="ConDonClementeLuyo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/ConDonClementeLuyo.jpg" width="480" height="360"></div>]]>
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    <title>Huanchaco para todo el mundo</title>
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    <published>2010-08-03T16:02:02Z</published>
    <updated>2010-08-03T16:56:31Z</updated>

    <summary>Qué bonito está Huanchaco, sus playas, sus caballitos de totora retornando con la pesca diaria al caer la tarde, su gente siempre sonriente y, por supuesto, su sazón precisa y afinada. Ya lo decía mi madre, trujillana de pura cepa:...</summary>
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        <![CDATA[<p>Qué bonito está Huanchaco, sus playas, sus caballitos de totora retornando con la pesca diaria al caer la tarde, su gente siempre sonriente y, por supuesto, su sazón precisa y afinada. Ya lo decía mi madre, trujillana de pura cepa: “No hay como un <a href="http://elcomercio.pe/tag/114392/cebiche" target=_blank>cebiche</a> en el Pisagua de Huanchaco”, y la verdad es que no le falta razón. </p>]]>
        <![CDATA[<div style="text-align: center;"><img alt="enhuanchaco.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/enhuanchaco.jpg" width="470" height="289"></div>

<p><br />
Hecho al más puro estilo trujillano, con su punto de ajo, su ají mochero aromatizándolo todo y macerando el pescado cortado en filetitos justo hasta que se torna de color blanquito, el cebiche del Pisagua es distinto al que comemos en Lima. Deliciosamente distinto. </p>

<p>Quiso la suerte que en nuestra estadía en Huanchaco descubriéramos un lugar espectacular.  Aquella tarde el sol brillaba como nunca y los pescadores llegaban con redes repletas de cangrejos, y tuvimos la fortuna de que uno de ellos sea pariente de los dueños del Pisagua y nos llevara junto a sus cangrejos a un restaurante que aún no conocíamos: El Caribe.</p>

<p><br />
<div style="text-align: center;"><img alt="cangrejosss.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/cangrejosss.jpg" width="470" height="271"></div></p>

<p><br />
Sobrinos de los dueños del Pisagua, en El Caribe tienen como especialidad al cangrejo en muchas formas, dos de las cuales destacan por ser típicas de Huanchaco: el cebiche de cangrejo chancado y el cangrejo reventado. </p>

<p>El primero es un cebiche para conocedores, para aquellos que gustan de chuparlo todo sin temor al qué dirán. Cangrejos fresquísimos chancados hasta extraerles su esencia más profunda para luego ser sazonados como un cebiche clásico. Un manjar.  El segundo plato empieza por el mismo proceso de chancado para luego guisarlo con ají, yuyo y huevo. Un manjar para relamerse los dedos sin parar. </p>

<p><br />
<div style="text-align: center;"><img alt="CRW_51181.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/CRW_51181.jpg" width="470" height="256"></div></p>

<p><br />
Querido Huanchaco de mil historias y recuerdos vivientes, del gran cocinero del Mococho cuya partida aún lloramos, del famoso y siempre bien ponderado Big Ben, de pescadores aguerridos surcando las olas sobre sus caballos, de tablistas para los que todos los días parecen domingo, de malecón norteño que parece detenido en un tiempo pasado y mejor, querido e inolvidable Huanchaco, siempre volveremos y volveremos a visitarte. </p>]]>
    </content>
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    <title>Tabaris</title>
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    <published>2010-07-22T14:27:42Z</published>
    <updated>2010-07-22T16:38:07Z</updated>

    <summary>Si tuviera que elegir un pueblo norteño en donde pasar mis últimos días, ese sería Pacasmayo. Su viejo muelle de madera, su malecón de casas de otros tiempos -quién sabe, quizás habitadas por algún fantasma-, sus callecitas en pendiente caminadas...</summary>
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        <![CDATA[<p>Si tuviera que elegir un pueblo norteño en donde pasar mis últimos días, ese sería  Pacasmayo. Su viejo muelle de madera, su malecón de casas de otros tiempos -quién sabe, quizás habitadas por algún fantasma-, sus callecitas en pendiente caminadas sin prisas por gente que parece no tener ni horario ni destino, sus olas que revientan sin desmayo frente a caballitos de totora siempre erguidos cual vigilante soldado moche. Querido Pacasmayo, refugio de mis últimos días, en donde todo parece dibujado por alguien bendecido por la dulce melancolía.  </p>

<p><br />
<div style="text-align: center;"><img alt="Pacasmayo_Cuneo480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Pacasmayo_Cuneo480.jpg" width="480" height="320"></div>Foto: Enrique Cúneo / Archivo El Comercio</p>

<p><br />
Y aquí estamos una vez más, en este hermoso pueblo de los mares del norte, en donde, nada más al llegar, el vivir se convierte en dulce vivir y en donde el comer, gracias a lugares como el Tabaris, se convierte en prueba viva de que las cosas simples suelen terminar siendo las más bellas.<br />
</p>]]>
        <![CDATA[<p>Estamos en la puerta del Tabaris, esperando a don Miguel Castañeda, su fundador. Su esposa Nancy nos cuenta que cada mañana, don Miguel sale en su moto 70, a caletear las playas cercanas, buscando el pescado perfecto que le haga honor al don natural que Nancy lleva en sus manos. Porque no hay que olvidarlo nunca: la mano es el ingrediente secreto de todo cocinero norteño. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Tabaris.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Tabaris.jpg" width="400" height="533"></div>

<p><br />
Don Miguel ha llegado. Su canasta está llena: tollos de leche, chitas, pescaditos de roca, cangrejos, caracoles, pulpos. Empieza la fiesta. Comenzamos con un cebiche que a primera vista nos anuncia que ya estamos en nuevas tierras. Cortado en filetitos, sazonado con un punto de ajo, marinado hasta dejarlo blanco como se solía comer el cebiche tiempo atrás y aliñado con el famoso ají mochero… El cebiche de doña Nancy, distinto por donde se le mire al cebiche que comemos en Lima, es la prueba palpable de que en la cocina, como en la vida misma, las diferencias casi siempre terminan siendo una deliciosa y afortunada virtud. </p>

<p>Don Miguel irrumpe en la sala con cara de orgullo. No es para menos. Lleva en sus manos una fuente con la especialidad de la casa: tollito pasado por agua, bañado con un jugo de ají amarillo que es casi una leche de tigre, la que el tollo -aún caliente- logra entibiar logrando arrancarle sus aromas más profundos. Jugoso, acidito, picante, ligerísimo. Estamos frente a una obra de arte moderno en su estado más puro. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Tabaris2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Tabaris2.jpg" width="480" height="360"></div>

<p><br />
Nos cuenta don Miguel llamó a su casa Tabaris en honor a un bar de aquellos que él solía frecuentar en Lima. Nos cuenta doña Nancy que esos fueron otros tiempos, que hoy don Miguel, y su dulce mirada, es lo que es. Un gran esposo que todas las mañanas sale a buscarle el pescado que le haga honor a sus manos. Que  empezaron como cantina, que juntos han trabajado 20 horas diarias para lograr lo que es hoy su mayor victoria: ver a sus hijos convertidos en hombres de bien y ver a sus comensales felices con aquello que a ellos los hace felices. Para don Miguel, pasear en su moto 70 buscando el pescado más fresco; para doña Nancy, cocinarlo con su mano bendita.</p>]]>
    </content>
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    <title>Un día en Chiclayo</title>
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    <published>2010-07-12T20:37:40Z</published>
    <updated>2010-07-12T23:17:07Z</updated>

    <summary>Un cocinero peruano visitando Chiclayo es como un niño al que han dejado solo en medio de una tienda de juguetes. El corazón se le alborota al saber que está en la tierra en donde la gastronomía peruana empezó a...</summary>
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        <![CDATA[<p>Un cocinero peruano visitando Chiclayo es como un niño al que han dejado solo en medio de una tienda de juguetes. El corazón se le alborota al saber que está en la tierra en donde la gastronomía peruana empezó a escribir sus primeras historias. Nervioso ante la exuberancia de sus mercados, sus sentidos se le agudizan queriendo tocar, oler y probar todo lo que encuentra a su paso. Camina y camina casi sin rumbo simplemente dejándose llevar por las señales culinarias de un pueblo que vive y lleva su gastronomía en lo más hondo de su corazón.</p>

<p>Pero hoy soy un cocinero más afortunado aún. Mi anfitrión en Chiclayo es nada menos que Héctor Solís: tercera generación de la familia Solís, actual comandante del restaurante Fiesta y apasionado como ninguno de los tesoros culinarios de su tierra.  </p>

<p>Junto a él recorreremos la ciudad y sus pueblos cercanos en busca de ese aprendizaje permanente que es la vida de un cocinero. A su lado, como un actor privilegiado de la más hermosa de las películas vivas, podré descubrir los más guardados tesoros de estas tierras del Señor de Sipán.</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>8 am.</strong> Recogemos a Héctor en Pimentel. Mientras lo esperamos, una señora aparece con unos pancitos de manteca escondidos en una canasta. Qué mejor manera de empezar la mañana. Llega Héctor con un ojo abierto y otro cerrado. Nos vamos. </p>

<p><strong>9 am.</strong> Terminal pesquero de Santa Rosa.<br />
Algo similar a “Alicia en el país de las maravillas”. Eso es lo que siente un cocinero cuando entra a este lugar. Rayas, toyos gigantes, cabrillones, espadas, langostinos, langostas, calamares, pulpos y no sigo porque nunca acabaríamos. Nos invitan un cebichito de calamar crudo hecho en el momento. Fantástico. Todo era un sueño hasta que un gracioso nos tiró hielos en la cabeza. Nos vamos. </p>

<p><strong>10 am.</strong> Santa Rosa. Restaurante Brisas del Mar.<br />
La familia Nolivos nos espera. Cabrilla sudada, insuperable. Cebiche, delicioso. Prometemos volver por su famoso arroz con mariscos. Su <a href="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/2010/07/la-familia-feliz.html" target=_blank>hermosa historia de vida</a> ya fue contada en esta página.</p>

<p><strong>11 am.</strong> Monsefú. Restaurante Mi Paulita.<br />
Qué maravilla. Mi Paulita es una elegida. Su mano lleva el don de la cocina como nadie. Panquitas de life, perfectas. Sudaditos, cebiche de calamar crudo. Un arroz arvejado hecho a la leña que jamás olvidaremos. Porque ese detalle es muy importante: Paulita cocina siempre a leña. Una estrella a la que el padre de Héctor acude todas las semanas. Ha llegado el momento de la confesión. Héctor adopta actitud solemne y afirma: “Mi archifamoso cebiche a la brasa tiene una madre: las panquitas de life de Mi Paulita”.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="PanquitasdeMiPaulita.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/PanquitasdeMiPaulita.jpg" width="300" height="400"></div>

<p><br />
<strong>12 am.</strong> Puerto Etén. Restaurante El Amigo.<br />
Don Emilio Huamanchumo Neciosup tiene un premio muy bien ganado: la mejor tortilla de raya del departamento. La pedimos. Mientras esperamos, llega su nieto. Le preguntamos si es cierto. No lo duda. “Mi mama también la hace. Ella tiene su restaurante a la vuelta -nos dice-. Está rica, pero la de mi abuelito es mejor”. No miente. Es la mejor que hayamos probado.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="HijosDeLaRaya.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/HijosDeLaRaya.jpg" width="480" height="360"></div><em>Los nietos de Don Emilio</em>

<p><br />
<strong>1 pm.</strong> Mercado de Moshoqueque.<br />
Qué mercado. Patos, cabritos, ajíes, loches, rayas, guitarras. Héctor nos lleva a su rincón favorito. Rulo Calderón y Yolanda Mecha venden la guitarra para chinguirito más fina que uno pueda imaginar. Nada tiene que ver con las que hayamos probado antes. Impresionante.</p>

<p><strong>3 pm.</strong> Restaurante Fiesta. Chiclayo.<br />
Héctor ha decidido lucirse. Cebiche de mero con cangrejo chancado, chinguirito y sinfonía de ajíes locales. El cachito, el cerezo, el limo. Como y callo. Y luego su especialidad: el cebiche a la brasa. Gracias Mi Paulita por haberle dado inspiración a esta belleza. Héctor nos muestra orgulloso su hermosa y nueva barra, digna de las mejores ciudades del mundo. No hay duda de que Héctor está haciendo historia.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="EnFiestaChiclayo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/EnFiestaChiclayo.jpg" width="300" height="400"></div>

<p><br />
<strong>5 pm.</strong> Buscando a John por la ciudad.<br />
Nos hablaron de John, un joven emprendedor que ha poblado la ciudad de cebicherías económicas muy populares. Cebiche de dos soles, cinco soles, diez soles, arroz con pato, cabrito, pero a precios insuperables, siempre servidos con torrejitas de choclo.  Lo buscamos en un local. No estuvo. En otro, nada. En uno más… no hubo suerte. ¿Será John una leyenda?</p>

<p><strong>7 pm.</strong> Chiclayo. <br />
Aún hay espacio para unas empanadas en el Sorrento. Empanadas con un montón<br />
de carne. El dueño, con restaurante lleno, es mozo, cocinero, cajero y barman. Un mago.</p>

<p><strong>9 pm.</strong> El equipo está con hambre. “¡Chifa!”, gritan todos.<br />
Y sí, fuimos al chifa chiclayano, con sus cuartitos con cortinas, con sus pichones, chaufas y chicharrones de sabor de antaño.</p>

<p>Gracias querido Héctor. Volveremos.</p>]]>
    </content>
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    <title>La familia feliz</title>
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    <published>2010-07-06T21:33:43Z</published>
    <updated>2010-07-06T22:33:48Z</updated>

    <summary>Los cocineros solemos cargar dos canastas que dan vida a nuestra cocina. En una llevamos ingredientes de la naturaleza: vegetales, frutas, aves, carnes, especias. En la otra cargamos sentimientos y emociones: recuerdos vividos, nostalgias y melancolías, pasiones, anhelos, sueños. Es...</summary>
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        <name>Gastón Acurio</name>
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        <![CDATA[<p>Los cocineros solemos cargar dos canastas que dan vida a nuestra cocina. En una llevamos ingredientes de la naturaleza: vegetales, frutas, aves, carnes, especias. En la otra cargamos sentimientos y emociones: recuerdos vividos, nostalgias y melancolías, pasiones, anhelos, sueños.</p>

<p>Es en la alquimia de ambas en donde una cocina logra adquirir dimensiones superiores al mero acto de alimentarse. Es en el abrazo de los tesoros de la naturaleza exterior con los sentimientos de la naturaleza interior de cada cocinero en donde los sabores adquieren esa capacidad de conmover que todos conocemos. </p>

<p>Los Nolivos es una hermosa familia que representa mejor que nadie esta manera de ejecutar y sentir la cocina.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="BrisasDelMar480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/BrisasDelMar480.jpg" width="475" height="326"></div>]]>
        <![CDATA[<p></p>

<p>Viven y cocinan al borde de las orillas de la hermosa Santa Rosa en Lambayeque. Rodeados de embarcaciones de madera, caballitos de totora y mar siempre alborotado, don Víctor, el padre, compra el pescado diariamente en el terminal ubicado a pocas cuadras de su restaurante.</p>

<p>Ana Leonor, la esposa, siempre con una sonrisa, lo espera lista para convertir cabrillas, toyos, meros y todo lo que el generoso mar norteño ofrece cada día en suculentos sudados, arroces, guisos, chicharrones y pescaditos fritos impregnados de ese saborcito que solo se logra cuando el ingrediente y el sentimiento se convierten en la olla en uno solo.</p>

<p>Pues es precisamente este el aroma que impregna todos los rincones de Brisas del Mar. Aromas de guiso honesto, claro que sí, pero sobre todo, los aromas de una familia unida por un amor y bondad a flor de piel, que convierten un simple almuerzo en una experiencia que toca el alma.</p>

<p>Sus hijas, Gladys y Alejandra, no solo son guapas y dinámicas. Son, además, las primeras de su clase desde siempre: en el colegio y ahora en la universidad. También atienden el restaurante con la misma devoción con que su padres cocinan. Pero, sobre todo, ellas están llenas de sueños y retos siempre asociados al sueño de una familia que vive unida y llena de amor, trabajando diariamente por hacer realidad sus objetivos de vida con dignidad y alegría.</p>

<p>Sueñan con que su restaurante sea cada día mas reconocido, con que sus padres un día puedan descansar y ellas tomar la posta, con hacer algún día un hotel para que el mundo venga a disfrutar de su Santa Rosa querida y así ayudar a que su tierra progrese.</p>

<p>Sueñan y sueñan mientras atienden al publico con cariño sincero, mientras siguen siendo primeras de su clase, mientras ayudan felices a sus padres en las tareas diarias porque eso es lo que hace toda familia unida por el amor.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="BrisasDelMar2480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/BrisasDelMar2480.jpg" width="480" height="333"></div>

<p><br />
Mientras tanto, nosotros, los comensales, disfrutamos del espectáculo de una cabrilla sudada en segundos con los sabores más profundos que hayamos probado en años, con un pescado frito con ajo simplemente perfecto, con un cebichito hecho a la santa rosina al cual no le faltaba nada, pero sobre todo, con las palabras dulces de mamá Ana Leonor, con la mirada noble de Víctor y con la vitalidad y optimismo de Gladys y Alejandra.</p>

<p>No hay duda, Brisas del Mar en Santa Rosa es un hermoso restaurante lambayecano. Pero la familia Nolivos es mucho más que eso, es una hermosa, noble y enternecedora familia feliz.</p>]]>
    </content>
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    <title>Un alto en el camino. El rol del cocinero empresario</title>
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    <published>2010-07-02T18:33:57Z</published>
    <updated>2010-07-02T19:33:59Z</updated>

    <summary>En este largo viaje buscando los verdaderos poderes del cebiche, hemos ido descubriendo, aprendiendo y contando muchas cosas. Huariques, recetas, historias de héroes anónimos, de productos, de aventuras y leyendas. Todo un cúmulo de momentos intensos y emotivos que van...</summary>
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        <name>Gastón Acurio</name>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/">
        <![CDATA[<p>En este largo viaje buscando los verdaderos poderes del cebiche, hemos ido descubriendo, aprendiendo y contando muchas cosas. Huariques, recetas, historias de <a href="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/2010/06/los-senores-del-mar.html" target=_blank>héroes anónimos</a>, de <a href="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/2010/06/gracias-don-ramon.html" target=_blank>productos</a>, de aventuras y leyendas. Todo un cúmulo de momentos intensos y emotivos que van tocando el alma hondamente, y que seguramente ameritarán en su momento una reflexión más profunda.</p>

<p>Sin embargo, sentimos que en esta etapa del viaje ya va apareciendo una suerte de verdad común,  que merece una reflexión importante que nos ayude a comprender cuál es el verdadero rol del cocinero en el Perú.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="IMG_8713.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/IMG_8713.jpg" width="480" height="370"></div>

<p><br />
A lo largo de todo el camino, hemos conocido muchos cocineros. En los mercados, en las esquinas, en las playas, en la ciudad. Si bien todos tienen un estilo, un carácter y una especialidad, hemos podido comprobar que todos tienen algo en común: Todos son empresarios. </p>]]>
        <![CDATA[<p>Micros, pequeños, medianos o grandes, todos son dueños de sus negocios, de sus  sueños, de sus diarias batallas. Pero lo fascinante es que la consecuencia de ello es que todos, muchos aún sin darse cuenta, se convierten en no solamente cocineros que hacen felices a sus comensales con lo que hacen, sino en actores reales de los desafíos del Perú.</p>

<p>Son cocineros empresarios que tienen en sus manos la fortuna de cocinar en el Perú, pero que también cargan con la responsabilidad de hacer de la cocina un instrumento de desarrollo, de unión y de paz para nuestro país. Cocineros que, por muchas razones, empiezan a escribir una nueva ética empresarial que define lo que significa ser empresario en el Perú. </p>

<p>Porque conocemos a nuestros campesinos, con cuyos productos podemos dar vida a nuestra cocina, es que conocemos de sus problemas y oportunidades.   </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="PAPAS NATIVAS480_Musuk.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/PAPAS%20NATIVAS480_Musuk.jpg" width="480" height="320"></div><em><a href="http://elcomercio.pe/noticia/479500/sepa-quienes-son-guardianes-nuestras-papas-nativas" target=_blank>Agricultores de papas nativas del Cusco</a> en la cocina de Astrid y Gastón en Lima. (Foto: Musuk Nolte / Archivo El Comercio)</em>

<p><br />
Una  urgente política de Estado que los ayude a convertirse en prósperos agricultores de nicho. Capacitados tecnológicamente, vendiendo sus productos bajo las reglas del comercio justo, apostando por la excelencia y por prácticas tan valiosas como la agricultura orgánica o ecológica, incorporando a sus vidas una cultura empresarial compatible con su entorno y aspiraciones. Conectados con las necesidades que demanda día a día el mercado mundial. Y por supuesto, con cocineros buscando a través de la magia de la cocina, añadirle valor y más valor a cada uno de los productos que ellos producen.  </p>

<p>Porque conocemos a nuestros pescadores artesanales, gracias a los cuales todos los peruanos podemos disfrutar de nuestro cebiche, es que sabemos de sus problemas y retos por venir.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="pescadorestumbes.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/pescadorestumbes.jpg" width="480" height="315"></div>

<p><br />
Una urgente renovación de sus embarcaciones. Nuevos muelles artesanales en donde se practique la subasta inversa, aquella que empieza valorando la calidad antes que la cantidad. Nuevas formas de comercialización entre el pescador y las ciudades. Capacitación en cultura empresarial asociada a buenas prácticas ambientales, al respeto absoluto a las vedas y al cuidado en la extracción de las tallas mínimas de pesca. </p>

<p>Un Estado que apueste por la pesca artesanal como una oportunidad democratizadora y exportadora, con presupuestos importantes destinados a la investigación y desarrollo de nuestra riqueza marina acompañado de sanciones severas a quienes depreden y <a href="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/2010/06/fray-martin-es-norteno.html" target=_blank>contaminen nuestro mar</a>.  </p>

<p>Porque estamos agradecidos con la naturaleza, que provee e inspira nuestra labor, es que sabemos que la cocina puede estar al cuidado de nuestro medio ambiente.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="GastonMercado_AP480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/GastonMercado_AP480.jpg" width="480" height="318"></div><em>(Foto: AP)</em>

<p><br />
Alentando a agricultores a no consumir productos químicos que fomente los cambios climáticos, alertando al cliente en nuestros restaurantes de las consecuencias del cambio climático en nuestro mar. Usando nuestros espacios y nuestro trabajo como comunicadores de la importancia de cuidar nuestro medio ambiente para cuidar y preservar nuestra cocina y cultura.</p>

<p>Porque sabemos que la cocina es una experiencia de múltiples disciplinas, abogamos por una educación de calidad para jóvenes que encuentran en la <a href="http://elcomercio.pe/gastronomia" target=_blank>gastronomía</a> una oportunidad para hacer realidad sus sueños.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="EstudiantesPachacutec_NANCY CHAPPELL.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/EstudiantesPachacutec_NANCY%20CHAPPELL.jpg" width="480" height="320"></div><em>Estudiantes de la Escuela de Cocina de Pachacutec. (Foto: Nancy Chappell / Archivo El Comercio)</em>

<p><br />
Cocineros, meseros, barmans, administradores de restaurantes y hoteles, guías turísticos, diseñadores industriales, ingenieros alimentarios y agrónomos, viticultores, productores de pisco, enólogos, panaderos, pasteleros, empresarios gastronómicos, editores culinarios, fotógrafos, periodistas gastronómicos. En todos ellos, el Estado puede cumplir su rol de educación y acercar las oportunidades del mercado a aquellos que no las tuvieron en la vida. </p>

<p>Porque compramos y compramos cosas de todo tipo sabemos que la gastronomía es, además, una cadena de múltiples industrias, en las que promovemos una cultura de la excelencia que haga que todo lo que produzcamos tenga cada día un mayor valor.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="PRODUCTOR FORMALpapa480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/PRODUCTOR%20FORMALpapa480.jpg" width="480" height="359"></div>

<p><br />
Salsas, condimentos, mermeladas, aceites, vinagres, quesos, embutidos, carnes, aves, ahumados, conservas, productos frescos, platos preparados, vajillas, cuberterías, mantelerías, cristalería, accesorios, utensilios de cocina, maquinaria y equipos, muebles. Todo hecho en el Perú, por peruanos que apuestan por la misma calidad con la que intentamos proyectar a la cocina peruana en el mundo. </p>

<p>Porque hoy la gastronomía es una poderosa arma de seducción, entendemos que nuestra cocina puede ser uno de nuestros buques insignias capaz de conquistar los corazones del mundo y construir así una gran marca Perú.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="LaMar480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/LaMar480.jpg" width="480" height="320"></div><em>Restaurante La Mar en San Francisco.</em>

<p><br />
Una <a href="http://elcomercio.pe/gastronomia/mapa/" target=_blank>cocina peruana presente en el mundo</a>, con restaurantes peruanos en sus calles más importantes, como auténticas banderas peruanas, clavadas en el corazón de países acostumbrados a vernos de manera distante. Una cocina protagónica que muestra lo que el Perú produce y siente como nación. Una cocina que se suma a Machu Picchu como iconos para hacer del Perú un destino mundial del ciudadano global. </p>

<p>Porque sentimos en las venas el orgullo de nuestro país por su cocina, es que vamos al frente, transmitiendo a nuestro pueblo la confianza de sentirse parte de una gran nación que finalmente unida construye ese gran país, protagonista de los nuevos retos de la humanidad.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Mistura_Musuk480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Mistura_Musuk480.jpg" width="480" height="320"></div><em>(Foto: Musuk Nolte / Archivo El Comercio)</em>

<p><br />
Porque habiendo estado divididos y enfrentados en nuestras diferencias desde siempre, de pronto sabemos que en la cocina sucedió lo contrario, y es de ella que podemos tomar el ejemplo de sabernos felizmente distintos, capaces de crear con nuestras diferencias cosas bellas y valiosas como nuestra cocina y, sobre todo, sentirnos unidos y orgullosos para caminar juntos hacia un futuro mejor. </p>

<p>Porque sabemos todas estas cosas es que estamos convencidos de que el cocinero peruano puede construir una nueva imagen de lo que significa ser empresario en el Perú. </p>

<p>Un empresario que con sus actos se va ganado el respeto y confianza de su pueblo. Un empresario que se convierte en ejemplo y motor de un país en donde todos juntos, sin importar condición, vamos labrando ese nuevo rostro de un Perú justo, exitoso y protagonista del mundo moderno. Un empresario peruano escribiendo una nueva tabla de valores empresariales para el mundo. Valores en los que la excelencia, la riqueza y el poder finalmente se ponen al servicio de un mundo mejor. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Chefs_Musuk480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Chefs_Musuk480.jpg" width="480" height="320"></div><em>(Foto: Musuk Nolte / Archivo El Comercio)</em>

<p><br />
Porque sabemos que la cocina puede hacer todas estas cosas es que aquí estamos los cocineros del Perú, cargados de  sueños y utopías, conscientes de que esa es la responsabilidad encomendada, de que ese es el rol del cocinero peruano en esta etapa de nuestra historia, de que es esa la ética que deberemos entregarle a las generaciones que vienen detrás nuestro, de que ese es el honor y privilegio que se les ha concedido a nuestras vidas.</p>]]>
    </content>
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    <title>Al pueblo mochica con emoción</title>
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    <published>2010-06-24T17:12:35Z</published>
    <updated>2010-06-24T17:36:55Z</updated>

    <summary>Llego a Lambayeque con emoción. Con la emoción de saber que fue aquí, en estas tierras del Señor de Sipán, del Señor de Sicán y de todos esos nobles que impregnaron sus vidas de refinamiento, se empezaron a gestar los...</summary>
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        <![CDATA[<p>Llego a Lambayeque con emoción. Con la emoción de saber que fue aquí, en estas tierras del Señor de Sipán, del Señor de Sicán y de todos esos nobles que impregnaron sus vidas de refinamiento, se empezaron a gestar los primeros sabores del cebiche.</p>

<p>Llego aquí emocionado de sentirme parte de una cultura que rendía culto a sus alimentos y que tenía a un cocinero, Ochocalo, entre los personajes míticos de su corte.</p>

<p>Llego emocionado también por poder sentir en cada esquina que, a pesar de los siglos, ese sentimiento por cultivar y amar lo suyo no solo no se ha perdido sino que se ha instalado en el corazón de un pueblo lambayecano que hoy valora su cocina con la misma veneración que aquellos grandes señores de antaño valoraban sus tesoros.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="IMG_0517.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/IMG_0517.jpg" width="400" height="533"></div><em>En las tierras del loche con Héctor Solís.</em>]]>
        <![CDATA[<p></p>

<p>Porque para el pueblo de Lambayeque -que nadie lo dude- nada representa mayor honra que el saber cocinar lo suyo con destreza. Porque en este Lambayeque lleno de retos propios del siglo 21 ser cocinero es sobre todo eso: un autentico honor. </p>

<p>Y eso lo sabía el abuelo del gran <a href="http://elcomercio.pe/noticia/404820/este-equipo-que-nos-representa-madrid-fusion" target=_blank>Héctor Solís</a>, fundador de esa estirpe familiar que hoy, en su tercera generación, sueña con llevar los sabores mochicas por el mundo.</p>

<p>Eso lo sabia el  padre de Héctor, quien comprendiendo que esa gran cocina merecía un gran marco para homenajearla, decidió fundar el restaurante Fiesta. Y eso también lo supo el mismo Héctor, nuestro anfitrión en esta parte del viaje, quien, ya al mando del negocio y convertido en una suerte de novísimo conquistador mochica de nuestra era, hoy asume el rol de representante de su cultura, dando a conocer dentro y fuera de sus fogones las maravillas culinarias que el pueblo mochica tiene para ofrecer.  </p>

<p>Y eso lo saben todos los cocineros de este hermoso Lambayeque. Cocineros de raza y estirpe que en Monsefú, Ferreñafe, Motupe, Santa Rosa, Mórrope, puerto Eten y Pimentel, y muchos pueblos más, van dando vida diaria a arroces con pato, chinguiritos, espesados, secos y, por supuesto, cebiches que solo saben regalar  alegrías a quien los prueba.</p>

<p>Pero, sobre todo, eso lo saben todos los pequeños <a href="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/2010/06/gracias-don-ramon.html" target=_blank>agricultores</a> y <a href="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/2010/06/los-senores-del-mar.html" target=_blank>pescadores</a> de esta tierra, quienes con su trabajo diario dan vida a esta gran cocina que simplemente no sería posible sin sus productos.</p>

<p>Por ello es imprescindible que quienes disfrutamos con estos sabores del norte no olvidemos nunca y valoremos como se debe el hecho de que si la cocina de Lambayeque existe es gracias al divino loche, al ají cerezo, al arroz de Ferreñafe, al pato mochica, al perfumado culantro, a la arveja norteña, a la yuca, a las caballitas, a la guitarra, a la raya y a las palabritas que día a día nos llegan del campo y del mar gracias a estos personajes anónimos que hoy más que nunca merecen un justo homenaje. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="IMG_0507.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/IMG_0507.jpg" width="400" height="533"></div><em>En el mercado de Moshocqueque con la señora Yolanda Mecha, la del mejor chinguirito.</em>

<p><br />
Es así que iniciamos este recorrido por el hermoso departamento de Lambayeque, tierra de inmensos tesoros aún por descubrir. De historia milenaria aún enterrada en sus inmensas huacas disfrazadas de montañas. De inmensos bosques llenos de vida hoy al fin salvados de la depredación insensata del ser humano. Tierra de una agricultura que hoy empieza a florecer, pero que aún cuenta con inmensas oportunidades por desarrollar. De parajes como el Chaparrí, capaces de generar un moderno turismo en donde la belleza, la cultura, el placer y el ambiente se convierten en un solo ganador. Pero, sobre todo, tierra de grandes hombres y mujeres que, sin perder su eterna humildad, viven orgullosos de lo que fueron, de lo que son y de lo que algún día serán. </p>]]>
    </content>
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    <title>Gracias, don Ramón</title>
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    <published>2010-06-22T20:20:18Z</published>
    <updated>2010-06-23T14:24:19Z</updated>

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        <name>Gastón Acurio</name>
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        <![CDATA[<p>Ramón García es uno de esos hombres que parecen venidos de otros tiempos. De mirada transparente, andar pausado y maneras caballerosas, parece como si la rudeza de trabajar la tierra durante 60 años hubiera tenido en él un efecto inverso. No hay duda: Ramón es un hombre de sangre elegante.</p>

<p><br />
<div style="text-align: center;"><img alt="DonRamon1.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/DonRamon1.jpg" width="400" height="577"></div><em>Don Ramón y su nieta.</em></p>

<p><br />
Su fundo San Pedro no es grande, solo tiene tres hectáreas. Es el típico ejemplo de uno de los cientos de miles de pequeños agricultores del Perú. Aquellos que representan a la última trinchera de nuestra biodiversidad. Aquellos que, con su trabajo diario, dan vida a nuestra hermosa <a href="http://elcomercio.pe/gastronomia" target=_blank>gastronomía</a>, cosechando cientos de productos diferentes, en todos los rincones y climas del Perú, a partir de una relación casi mágica de respeto y dialogo entre su trabajo y la naturaleza. Porque ellos, más que nadie, saben escucharla, respetarla y sacar lo mejor de ella sin necesidad de avasallarla.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Como Ramón, el pequeño agricultor peruano, observa su entorno, escucha al viento, saborea la tierra. Y es a partir de esa reflexión que actúa en consecuencia, siempre pensando en el futuro antes que el presente. Siempre entendiendo sus vidas no como un fin, sino como un medio para alcanzar logros mayores.</p>

<p>Logros como los que Ramón y la comunidad a la que pertenece alcanzaron cuando decidieron apostar por convertirse en agricultores orgánicos certificados. Allí, en el corazón del valle de San Lorenzo, hoy Ramón y sus huestes empiezan a cosechar los frutos de una revolución que iniciaron hace cinco años y que hoy les permite, con sus <a href="http://elcomercio.pe/noticia/486116/palta-fruta-llena-beneficios-que-consumida-cuidado" target=_blank>paltas</a>, sus mangos y <a href="http://elcomercio.pe/noticia/490620/productores-lambayecanos-se-disputaran-titulo-al-mejor-limon" target=_blank>limones</a>, obtener el doble de ingresos que antes, mientras le dan más vida, conservan y protegen el valle. Un círculo virtuoso por donde se le mire.</p>

<p>Los retos aún son grandes. El valle vive en constante amenaza por la pequeña minería informal, la más destructiva de todas. El Estado aún no tiene una política definida que promueva esta pequeña agricultura con altísimo valor agregado, precios oscilantes en abundancia y carencia, y con un mercado mundial que, gracias a nuestra gastronomía, recién comienza a valorar nuestros limones.</p>

<p>Pero es solo eso: retos, batallas que la comunidad sabrá enfrentar con la certeza de sentirse –además- soldados de las alegrías más profundas de los peruanos. Aquellas que aparecen cuando comemos un <a href="http://elcomercio.pe/noticia/377159/cual-diferencia-entre-cebiche-peruano-otros-paises" target=_blank>cebiche</a> o nos tomamos un <a href="http://elcomercio.pe/noticia/406198/barman-roberto-melendez-nos-ensena-preparar-mejor-pisco-sour" target=_blank>pisco sour</a>. </p>

<p>Porque eso es algo que ningún peruano puede olvidar. Que gracias al trabajo diario de los agricultores del valle de San Lorenzo, y de los otros valles que dan vida al exclusivo limón peruano, es que podemos disfrutar los millones de cebiches y piscos sour que comemos y bebemos año tras año.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="DonRamon2.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/DonRamon2.jpg" width="480" height="360"></div><em>Comunidad de productores de limón.</em>

<p><br />
Es gracias a esas manos curtidas de honor, a esos rostros eternamente bronceados por el sol del campo, a esas almas entregadas a darle vida y calidad a nuestro limón, que los cocineros peruanos podemos ir seguros por el mundo mostrando las bondades de dos de nuestros productos bandera más poderosos y atractivos.</p>

<p>Y es por ellos que todos los peruanos podemos, gracias a los poderes del cebiche, sazonar los retos y dificultades de nuestras vidas con hermosos momentos de placer. </p>

<p>Gracias, don Ramón; gracias, agricultores del Perú. Por ustedes, hoy los peruanos podemos disfrutar, podemos brindar, podemos codearnos con la felicidad.</p>]]>
    </content>
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    <title>Un día en Piura</title>
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    <published>2010-06-15T15:42:31Z</published>
    <updated>2010-06-15T15:52:34Z</updated>

    <summary>Piura es uno de los departamentos con más recursos y posibilidades del Perú. Sus mares cuentan con una de las faunas más exuberantes del planeta. Sus playas, con 350 días de sol al año, esperan las decisiones que las conviertan...</summary>
    <author>
        <name>Gastón Acurio</name>
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        <![CDATA[<p>Piura es uno de los departamentos con más recursos y posibilidades del Perú. Sus mares cuentan con una de las faunas más exuberantes del planeta. Sus playas, con 350 días de sol al año, esperan las decisiones que las conviertan en un cotizado destino internacional. </p>

<p>Sus bosques secos, hoy amenazados por la depredación, son en sí mismos toda una fuente ecológica de gran valor. Sus valles, además de muchos otros productos, producen el limón que da vida a <a href="http://elcomercio.pe/noticia/377159/cual-diferencia-entre-cebiche-peruano-otros-paises" target=_blank>nuestro cebiche</a> y <a href="http://elcomercio.pe/noticia/406198/barman-roberto-melendez-nos-ensena-preparar-mejor-pisco-sour" target=_blank>pisco sour</a>. Y su gente, generosa, pícara y amable, que, orgullosa de sus tradiciones, fue creando un bello repertorio cultural gastronómico inspirado en todo lo que su tierra y su sentir le fueron ofreciendo a lo largo de su historia. </p>

<p>Por ello, no es extraño que un día Piura, con el espíritu, ojos y oídos bien abiertos, sea una fascinante aventura de sabor y color. </p>

<p>A continuación el relato, hora a hora, de un día de un cocinero visitando Piura.</p>]]>
        <![CDATA[<p><strong>8 a.m.</strong> En el desayuno, un cocinero siempre pregunta por el desayuno local.  <br />
Cachanga: panes a la leña con manteca de cerdo, jamón ahumado, costilla adobada, tamal de mote. <a href="http://elcomercio.pe/noticia/485044/como-se-hacen-catas-cafe-sepa-que-se-fijar-cuando-le-sirven-taza" target=_blank>Café</a>, jugo de mango ciruelo.</p>

<p><strong>10 a.m.</strong> Cocinero al mercado. Fuimos a visitar el nuevo mercado piurano, pero -¡oh, sorpresa!- no había nadie. Nos explicaron que los comerciantes no quisieron mudarse. Prefieren el lugar actual dentro de la ciudad. Allí, todos los productos piuranos: cabrillas, cachemas, espadas, langostinos, caracoles, caballas, limones, ajíes, yucas, plátanos. Para cualquier cocinero sería algo así como “Alicia en el país de las maravillas”. </p>

<p><strong>12 a.m.</strong> Buscando huariques. Un gran descubrimiento. Pedrito: pequeña cebichería donde el mismo Pedrito prepara el que para nosotros ha sido del mejor cebiche de la ruta hasta ahora. Hecho con un pescadito de carne blanca llamado camotillo, este generoso cebiche de 10 soles el plato es el ejemplo perfecto de que, cuando se juntan mano sabia y pescado fresco, el resultado es majestuoso.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="ConPedrito.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/ConPedrito.jpg" width="350" height="467"></div>

<p><br />
<strong>1 p.m.</strong> Preocupados por la concha blanca. Me cuentan que la concha blanca está a punto de extinguirse. La conozco, sé que sabe a gloria. También sé que pertenezco a una compañía que se llama La macha, en homenaje a ese hermoso marisco que los peruanos un día nos lo comimos hasta desaparecerlo. Pues la concha blanca es su prima hermana.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="ConchaBlanca.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/ConchaBlanca.jpg" width="480" height="360"></div>

<p><br />
Hablamos con la familia Castillo, dueños del restaurante El otro ajicito. Mientras nos sirven la mejor carne seca del mundo, los animamos a iniciar un movimiento para salvarla. Ojalá. </p>

<p><strong>2 p.m.</strong> Volando donde La Chayo. Vamos muy rápido a <a href="http://elcomercio.pe/noticia/495337/fiesta-norte-festival-gastronomico-aniversario-catacaos" target=_blank>Catacaos</a> a visitar a La chayo, su guisandera mayor. El mejor seco de chabelo de la historia nos espera. Catacaos será para otro relato.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="LaChayo.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/LaChayo.jpg" width="480" height="360"></div>

<p><br />
<strong>3 p.m.</strong> Seguimos la costumbre local. Siesta. En Piura se hace siesta. Cómo oponernos. </p>

<p><strong>6 p.m.</strong> Lonche en La pera madura. Y vaya lonche. <a href="http://elcomercio.pe/noticia/458562/cinco-tips-hacer-mejores-sanguches-caseros" target=_blank>Sánguches</a> de pavo de corral con doble relleno. Chifles mojados con el juguito del pavo. Mollejitas de pavo. Un manjar.  </p>

<p><strong>7 p.m.</strong> Cremolada de tamarindo en El chalán. Difícil describirla. Hay que venir a Piura a probarla. </p>

<p><strong>8 p.m.</strong> Aún vivos. Nos dicen “prueba el chifa de Piura”. Allá vamos. Chifa cantón. Gran pato asado. Estupendo frejolito saltado.</p>

<p><strong>9 p.m.</strong> Todos a la discotecaaaaaa! (¿?) Bailar puede ser una buena opción para quemar todo lo anterior. Pero no. A mí me toca escribir todo lo anterior. Al hotel. </p>

<p><br />
PD: Todo lo pedido fue compartido entre 12 compañeros de viaje. De bocado en bocado, la suma de todo llega, en volumen, a un generoso tacu tacu a lo pobre, a lo mucho. Pongo el parche para que después no me digan tragón.</p>]]>
    </content>
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    <title>Fray Martín es norteño</title>
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    <published>2010-06-11T16:22:33Z</published>
    <updated>2010-06-11T18:08:12Z</updated>

    <summary>Cabo Blanco, 11 a.m. Observar a un lobo de mar durmiendo sobre una roca puede formar parte de una escena normal de nuestras islas costeras. Pero ver a un lobo bostezando luego de una placida siesta sobre una plataforma marina...</summary>
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        <name>Gastón Acurio</name>
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        <![CDATA[<p><strong>Cabo Blanco, 11 a.m.</strong> Observar a un lobo de mar durmiendo sobre una roca puede formar parte de una escena normal de nuestras islas costeras. Pero ver a un lobo bostezando luego de una placida siesta sobre una plataforma marina de petróleo podría -quién sabe- formar parte de un extraño montaje.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="LoboMar480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/LoboMar480.jpg" width="480" height="349"></div>

<p><br />
Pero no. Allí estaban. Sin que nuestro bote los intimidara por un segundo. No uno, sino dos lobos marinos, echados en las escaleras de la plataforma ubicada justo frente al muelle del mítico Cabo Blanco.</p>

<p>Mientras tanto, lo mismo iba sucediendo bajo el agua.</p>]]>
        <![CDATA[<p>Estábamos allí, esperando al buzo <a href="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/2010/06/los-senores-del-mar.html" target=_blank>Ángel Mimbela</a>, que andaba buscando bajo sus  aguas lo que sería nuestro almuerzo: sendos tiraditos de doña Mercedes, preparados en la misma orilla de su Cabo Blanco querido.<br />
 <br />
De pronto, Ángel salió del agua con el pulgar hacia arriba en señal de triunfo.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="AngelMimbela2480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/AngelMimbela2480.jpg" width="480" height="289"></div>

<p><br />
Bajo el agua habitan decenas de fortunos alimentándose de todo el ecosistema creado a partir de esos enormes fierros disfrazados de roca y coral. Todos nadaban felices, como si celebraran la visita de Ángel, sin saber que, en realidad, él estaba allí para cazarlos.</p>

<p>A ver si nos entendemos. ¿Toda una flora y fauna de moluscos, algas, aves, mamíferos y peces habitando felices gracias al petróleo?</p>

<p>Suena a milagro, a la mano traviesa de Fray Martín de Porras. Pero no.</p>

<p>Es la sabia naturaleza que, en un gesto más de generosidad y tolerancia infinita, decidió acoger en su seno al buscador de petróleo suponiendo que este respondería el gesto con la caballerosidad que amerita.</p>

<p>Sabia, pero ingenua. Lo que la naturaleza no sabía era que tan solo días antes una plataforma igual a aquella derramó y derramó petróleo por todo el <a href="http://elcomercio.pe/tag/137611/golfo-de-mexico" target=_blank>Golfo de México</a>, acabando, de paso, con todo rastro de vida.</p>

<p>Con esto no quiero decir que vaya a suceder lo mismo con la vieja plataforma de Cabo Blanco. Sin embargo, múltiples preguntas invaden nuestro retorno a tierra.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="PlataformaPetroleo480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/PlataformaPetroleo480.jpg" width="480" height="360"></div>

<p><br />
¿Por qué es tan frágil la relación entre la naturaleza y la ciencia? <br />
¿Por qué esa delgada línea entre la vida y la muerte, entre una naturaleza que le dio vida al ser humano y una ciencia creada por el mismo ser humano?<br />
¿No será que de todas las cosas que la naturaleza creó la más imperfecta fue precisamente su hijo predilecto, al que le dio todos los poderes, el ser humano?<br />
¿No se supone que los hombres crearon la ciencia para ponerla al servicio de la naturaleza y no que la naturaleza esté al servicio de la ciencia?<br />
¿Acaso un hombre que es capaz de inventar aviones para luego usarlos para bombardear escuelas está en capacidad de ejercer los amplios poderes y dones que la naturaleza le ha dado?<br />
¿No será que los buenos hombres de ciencia, aquellos que soñaron con que esta estaría al servicio de un mundo perfecto, sin hambre, sin guerras, sin enfermedades, fueron finalmente vencidos por quienes usaron la ciencia para servir a sus más mezquinos apetitos?<br />
¿Será que lo sucedidó en el golfo ha redoblado el control de nuestras plataformas? ¿O es que todo se lo dejamos al abrigo de fray Martín?</p>

<p>Demasiadas preguntas. Quizás el tiradito de doña Mercedes, y su pulpo y sus langostas recién salidas del mar, nos den algunas respuestas.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="DoñaMercedes480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Do%C3%B1aMercedes480.jpg" width="480" height="259"></div>]]>
    </content>
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    <title>Los señores del mar</title>
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    <published>2010-06-07T17:26:44Z</published>
    <updated>2010-06-07T21:47:08Z</updated>

    <summary>Uno habita en las profundidades del mar. El otro, en las orillas. Uno, arpón al cinto, va cazando peces bajo el agua. El otro, cuchillo en mano, va cocinándolos. Sus vidas, repletas de emocionantes aventuras, los han convertido en mito...</summary>
    <author>
        <name>Gastón Acurio</name>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/">
        <![CDATA[<p>Uno habita en las profundidades del mar. El otro, en las orillas.<br />
Uno, arpón al cinto, va cazando peces bajo el agua. El otro, cuchillo en mano, va cocinándolos. Sus vidas, repletas de emocionantes aventuras, los han convertido  en mito y leyenda de todo aquel que habite las playas del norte. <br />
Armados hasta los dientes, no huya si los ve venir. Al contrario, acérquese y finja ser su amigo. Verá cómo todos los mares y cocinas norteñas se rendirán a sus pies.<br />
Con ustedes, Ángel Mimbela y Pablo Córdova, los señores del mar.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="AngelMimbela480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/AngelMimbela480.jpg" width="480" height="407"></div>]]>
        <![CDATA[<p><br />
Ángel lleva toda una vida buceando. Formado como escultor, cuenta que un día el mar lo llamó y lo dejó todo para ir junto a él. Dice que no cree en las sirenas y que las orcas, cuando pasan a su lado, solo lo miran con respeto.  <br />
Es el mismo respeto que muestran los pescadores cuando lo ven pasar. Incrédulos, se codean entre ellos diciéndose, ahí va ‘El buzo’ Mimbela.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="AngelMimbelayGaston480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/AngelMimbelayGaston480.jpg" width="480" height="360"></div>

<p><br />
Alguno por ahí se anima a decirle algo. “Usted es Mimbela, ¿no? ¿El que cazó el mero de 300 kilos?”. Él sonríe mirándome con orgullo. Lo han reconocido. </p>

<p><br />
Pablo lleva toda una vida regalando alegrías, algo que resulta natural, viniendo de quien es cocinero y barman a la vez. Pero, en realidad, lo suyo es otra cosa. Su verdadero oficio es ser amigo de celebridades.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="PabloyMercedes.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/PabloyMercedes.jpg" width="480" height="333"></div>

<p><br />
Llegado de Piura en 1953, cuenta que fue aquí, en este mágico Cabo Blanco, que conoció a Mercedes, su compañera de toda la vida. Y fue aquí, en esta playa de ola perfecta, donde inició ese camino al lado de Hemigways, Duponts, Dominguines, Chabelis y Sofías. Haber sido barman del mítico Cabo Blanco Fishing Club fue solo una casualidad, un medio para seguir su destino. </p>

<p><br />
<div style="text-align: center;"><img alt="FotoMero.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/FotoMero.jpg" width="400" height="551"></div><em>A la derecha, Ángel Mimbela. La izquierda, parado, su hermano Gregorio y, agachado, su padre Rosendo. La foto fue tomada en junio de 1972.</em> </p>

<p><br />
¿Trescientos kilos? ¿En serio, Ángel?, le pregunto. Su rostro se ilumina. Me cuenta que un mero para llegar a ese peso debe vivir mas de cien años. Que lo vio en una cueva escondido y que al comienzo no supo si disparar o huir. Sabía que si fallaba era hombre muerto. Que le apunto a la cien y no falló. Y que, si no le creía, tenía la foto para mostrármela. Y vaya que la tenía. Allí estaba el joven Mimbela, al lado de aquel inmenso animal, sin saber que esa batalla con el tiempo lo convertiría en el señor de las profundidades del mar. </p>

<p>Dile a Johnny Shuler que lo reto a un mano a mano de pisco sours, me dice don Pablo. Después de todo, solo él tiene la fórmula que logró tumbar al mismo Hemingway. Recuerda que, en aquellos tiempos, había cuatro hermosos yates que salían en busca del merlín. Que el récord mundial de este ilustre animal, que hoy está en veda total, se logró en estas playas.</p>

<p>¿No me creen? –pregunta-. Pues aquí esta la foto que lo confirma. Y allí estaba el joven Pablito, sin saber que su paso por el fishing club con el tiempo lo convertiría en el señor de las orillas del mar. </p>

<p><br />
<div style="text-align: center;"><img alt="SeñoresMaryGaston480.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Se%C3%B1oresMaryGaston480.jpg" width="480" height="320"></div></p>

<p><br />
Y allí estaban los tres. Disfrutando del cebiche de mero de Mercedes, para muchos el mejor de estas tierras; disfrutando de la hermosa cocina, del hermoso paisaje,  pero, sobre todo, de aquellos recuerdos que, por sus miradas, sospecho se resisten a aceptar que no volverán. Y es que, claro, si los señores del mar dicen que volverán, pues volverán.</p>]]>
    </content>
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    <title>Caleteando</title>
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    <published>2010-06-05T13:51:02Z</published>
    <updated>2010-06-05T14:00:43Z</updated>

    <summary>TUMBES. COSTA DEL SOL Zorritos. Restaurante El Brujo. 11 a.m. Es la primera leche de tigre caliente que tomo en mi vida. Al comienzo, como con todo lo nuevo, dudo. Al probarla, como casi siempre en todo el Perú, como...</summary>
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        <name>Gastón Acurio</name>
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    </author>
    
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        <![CDATA[<p><strong>TUMBES. COSTA DEL SOL</strong></p>

<p><strong>Zorritos. Restaurante El Brujo.</strong> <br />
11 a.m. Es la primera leche de tigre caliente que tomo en mi vida. Al comienzo, como con todo lo nuevo, dudo. Al probarla, como casi siempre en todo el Perú, como y callo. Perfecta.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Edificio.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Edificio.jpg" width="380" height="456"></div>

<p><br />
Luego llega un cebiche de tres pisos al que el buen Cristian Lojas, la mano maestra del lugar, llama Orgía. El primer piso lleva mero con su juguito blanco; el tercero, puras conchas negras; y en el medio, una travesura: langostinos en leche de tigre licuada con extractos de langostinos. El truco -dice Cristian con ojos cada vez más encendidos-  está en meter la cuchara hasta el fondo del edificio y que el terremoto ocurra en la boca. Y así fue: 8,5 grados de placer.</p>]]>
        <![CDATA[<p> <br />
<strong>Zorritos. Restaurante Arriba Perú.</strong><br />
12:30 a.m. Don José García lleva 45 años haciendo cebiche. Cuenta que un día, allá por 1969, llegó el general Juan Velasco Alvarado con 14 oficiales. Almorzaron su famoso cebiche de ostras, un jugoso sudado de mero y su gran especialidad: langosta en todas sus formas.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="ArribaPeru.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/ArribaPeru.jpg" width="380" height="570"></div>

<p><br />
Le pregunto cuál es su secreto. La mano, responde. “A mis hijas les he enseñado todo, pero no les sale igual. Es un don que el señor me ha dado”, afirma con orgullo. Cuenta que el general se emocionó tanto con sus platos que, antes de partir, ordenó formar a su tropa y les dijo: “A ver, muchachos, un grito de guerra en honor al almuerzo, ¡carajo!”. Y todos juntos gritaron: ¡ARRIBA PERÚ! Su restaurante ya tenía nombre. </p>

<p><br />
<strong>Cancas. Restaurante Frutos del mar.</strong><br />
2:30 p.m. Presentación Peña, ‘Presen’ para los amigos, viste siempre su impecable uniforme blanco de cocinero. Después de todo, sus décadas en el hotel Punta sal, justo al lado, no fueron en vano. Allí aprendió el oficio desde el rigor hotelero. La limpieza, el orden, la organización, la técnica. Pero no fue allí donde ‘Presen’ aprendió a cocinar. Eso ya lo llevaba en la sangre.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="PresentacionPantoja_TiraditoAlcaparras.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/PresentacionPantoja_TiraditoAlcaparras.jpg" width="480" height="360"></div><em>Presentacion Pantoja y su tiradito con alcaparras</em>

<p><br />
Hoy tiene un pequeño e impecable restaurante al pie de la carretera, a unos cien metros de la playa, donde trabaja junto a toda la familia. Cuenta que, como todo comienzo, poquito a poquito ahí va avanzando. “¿Hasta dónde quieres llegar?”, le pregunto. “Hasta la playa. Quiero que un día mi restaurante llegue hasta la misma playa”.</p>

<p>Y vaya que lo logrará. Con ese tiradito de fresquísimo mero con alcaparras en una mano y con la nobleza de su alma en la otra, seguro que llegará. </p>]]>
    </content>
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    <title>Punta Capones. Kilómetro cero</title>
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    <published>2010-06-03T13:00:55Z</published>
    <updated>2010-06-03T13:08:30Z</updated>

    <summary>Estoy aquí, en Punta Capones, al borde de los manglares de Tumbes, parado sobre el último grano de arena que pertenece al Perú. Al frente alcanzo a ver el rojo, amarillo y azul de la bandera ecuatoriana. Me cuentan que...</summary>
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        <name>Gastón Acurio</name>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/">
        <![CDATA[<p>Estoy aquí, en Punta Capones, al borde de los manglares de Tumbes, parado sobre el último grano de arena que pertenece al Perú.</p>

<p>Al frente alcanzo a ver el rojo, amarillo y azul de la bandera ecuatoriana. Me cuentan que su puesto de frontera se llama “mata gallinas”. El nuestro, “mata monos”. En términos boxísticos, es un empate técnico.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="PuntaCapones.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/PuntaCapones.jpg" width="490" height="211"></div>]]>
        <![CDATA[<p><br />
Ambos nombres reflejan la historia de dos pueblos que, llamados a ser hermanos o, en todo caso, aliados, se pasaron la vida peleando en nombre de fronteras que fueron creadas por los hombres, no por la naturaleza. Porque cuando uno mira al frente, salvo la bandera, el paisaje es el mismo. Las aves, el mar, la fauna, las barcas, los pescadores. Todo. Sospecho que, al menos en esta zona, sus problemas deben ser los mismos.  </p>

<p>Don Javier lleva 40 años escarbando el manglar buscando conchas negras. Toda una vida escarbando el fango con sus propias manos apenas cubiertas por un guante hecho a la medida de su precaria economía. Año tras año, mañana tras mañana, hora tras hora, entregando sus días a buscar ese pequeño tesoro que horas más tarde, convertido ya en cebiche de conchas negras, llena de alegría las mesas de los peruanos. </p>

<p>Pero esto es algo que Javier no conoce. O quizás sí, solo que no le interesa. Él solo sabe que esa vida entregada a buscar conchas no alcanzó para salvarles la vida a siete de sus diez hijos. Él sabe que cuando empezó, hace 40 años, llegaba a sacar hasta mil conchas cada jornada, mientras que hoy, en un buen día, con las justas llega a 70.</p>

<p>Porque lo vive en cada brazada hundiéndose en el fango, él sabe que <a href="http://elcomercio.pe/noticia/396630/adios-conchas-negras-mar-tumbes" target=_blank>el recurso empieza a agotarse</a>, que el manglar está en peligro por el apetito voraz de quienes van destruyéndolo todo siguiendo los designios de su propia ley y ambición.</p>

<div style="text-align: center;"><img alt="Manglares1.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/Manglares1.jpg" width="480" height="293"></div>

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Su experiencia le dice que él puede hacer mucho para evitar que el recurso se extinga para siempre. Él se siente capaz de evitar que un día nuestro cebiche de conchas negras sea solo un recuerdo. Pero Javier también sabe que hay algo que él no podrá recuperar: los años vividos; que, entre el tupido manglar de sus nostalgias y sus carencias, al final, toda una vida entregada a hacer felices a muchos no alcanzó para hacerlo feliz a él. </p>

<p>De eso trata este viaje. Un largo viaje que nos llevará por toda la costa peruana,  buscando todas las caras del cebiche. Historias de ingredientes, sabores, recetas y cocineros, claro que sí. Pero también historias de lucha, de deudas históricas por saldar y de amenazas por enfrentar. Historias que, como la de Javier, todos los que amamos nuestra cocina debemos conocer.</p>

<p>Como peruano, llevo al cebiche en mi corazón. Pero como cocinero peruano, sé que alrededor de él existen muchas batallas por librar. Parto hoy con la ilusión de que este viaje me ayude a estudiarlas, a comprenderlas y, si algún día la vida me da aún más gracia de la que ya me ha dado, a tener siempre en el terreno de la cocina, el valor y, sobre todo, el honor de poder enfrentarlas. </p>

<div style="text-align: center;"><img alt="CangrejeroManglares.jpg" src="http://blogs.elcomercio.pe/larutadelcebiche/CangrejeroManglares.jpg" width="480" height="360"></div>

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<em>PD: Javier es un personaje real con un nombre ficticio puesto en salvaguarda de su dignidad. El señor de la foto no es Javier. Él es cangrejero del manglar, pero eso será otra historia.</em></p>]]>
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