La palabra del mudo.
Acaba de salir en dos tomos la obra de J.R. Ribeyro.

Retomo mi bitácora con un asunto de suma importancia para quienes deseen mejorar su redacción: el gerundio. Lo haré por partes, empiezo hoy con ejemplos de una fea costumbre, cada vez más popular. Ojo con las terminaciones -ando, -endo, -iendo.

Foto: Ben Gertzfield
Ideas y Palabras cumple un año. Han sido doce meses, 33 entradas, 1.431 comentarios, temas variados. Nos hemos comunicado, hemos revisado la ortografía actual del castellano, también el léxico, la puntuación, etc. He compartido esta pasión que es mi oficio con ustedes y hemos comentado y reído mucho de los errores; también me han reprendido (y con justicia) por fallas en el diario y en esta bitácora, lo cual me ha ayudado más de lo que creen, pues a veces los lingüistas nos creemos infalibles y nadie lo es.
Leer másNo pensaba postear sobre los puntos suspensivos. Me parecía irrelevante, insulso, una pérdida de tiempo, pero estos días he vuelto a creer que es importante precisar al respecto. Hace años, cuando dictaba en pregrado, varios de mis alumnos me sorprendieron con la extraña costumbre de poner siete, ocho, quince puntos suspensivos. Mayor sorpresa fue escuchar a coro la justificación: “Más suspenso, pues, miss…
Las azoteas eran los recintos aéreos donde las personas mayores enviaban las cosas que no servían para nada: se encontraban allí sillas cojas, colchones despanzurrados, maceteros rajados, cocinas de carbón, muchos otros objetos que llevaban una vida purgativa, a medio camino entre el uso póstumo y el olvido. Entre todos estos trastos yo erraba omnipotente, ejerciendo la potestad que me fue negada en los bajos. […] Nada me estaba vedado: podía construir y destruir y con la misma libertad con que insuflaba vida a las pelotas de jebe reventadas, presidía la ejecución capital de los maniquíes.[Tomado de Por las azoteas, Julio Ramón Ribeyro]

El error está en todos lados. Por ello es importante leer, pues enriquece el vocabulario y muestra, indirectamente, las normas ortográficas. Repito: estamos rodeados de palabras mal escritas, signos equivocados, entre otras rarezas, por eso hay que leer, para no imitar lo que se tiene a la mano (o a la vista)...
Durante algunas semanas, seguiré refiriéndome a los signos de puntuación del castellano, pues varios de los errores que abundan tanto en la web como en libros, diarios y revistas impresos tienen que ver con este asunto, al que muchas veces no se le presta atención.
En "Un error más sí importa" traté sobre el guion pequeño, el chiquito. A propósito, algunos lectores me han escrito preocupados por algunos usos del guion que supuestamente no expliqué. Al parecer, no quedó claro que me centré en el pequeño. Hoy le toca el turno al otro guion, el largo, llamado también raya.
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Hasta hoy en Ideas y Palabras he desarrollado temas diversos de redacción y ortografía. Empecé con las tildes, la coma mala, las mayúsculas, los números; luego más tildes y más comas. Igualmente, les he dejado consejos para evitar las redundancias, usar bien las preposiciones y, en general, escribir bien. Quedan por tratar infinidad de temas, los cuales iré posteando cada semana, con el mismo fin que me planteé al empezar este proyecto, difundir conocimientos. Lo hago porque soy una convencida de que hoy más que nunca es muy importante tener las ideas claras y escribir sin errores. ¿Cuántas veces tuviste que romper un papel por un error?
Leer másEstudié Lingüística en San Marcos, pues siempre me interesó el lenguaje. Siempre digo que corrijo desde que tengo uso de razón y es cierto. En el diario El Comercio me convencí de que corregir es mi vocación, pues trabajo en lo que me gusta. No la paso mal, leo todo el tiempo, de paso estudio la gramática normativa. En el estricto sentido de la palabra, no soy normativista, puesto que un lingüista sabe que el lenguaje es libre. Los errores, fallas o gazapos son parte de la diversión; además, me sirven para preparar mis clases, mi otra pasión, como buena hija de un maestro. Mi vida es simple, tengo un hijo adolescente al que adoro, una familia que es lo más importante para mí. Entre el diario y el blog Ideas y Palabras transcurren mis días. Por ahora, espero seguir escribiendo sobre el castellano y que lo aprovechen quienes desean mejorar su redacción.