Bacán, pasumadre, roche, cachina, pisco sour, palabras cotidianas y tan peruanas como nosotros se registran en el Diccionario de americanismos, obra conjunta de las academias de la lengua. El Perú participó en la elaboración de esta obra que registra palabras peruanas de uso cotidiano, nos aclara el lingüista Agustín Panizo, quien trabajó en la comisión revisora.
El Diccionario de americanismos se presentó oficialmente el 27 de octubre en la sede de la Real Academia Española (RAE), en Madrid. Como se recuerda, esta ceremonia se iba a realizar en Chile, en el V Congreso Internacional de la Lengua Española, pero se canceló debido al terremoto de febrero. Este diccionario, que se vende en Lima desde marzo pasado, es una obra editada por Santillana y es fruto del trabajo coordinado de todas las academias de la lengua. El Perú participó en su elaboración y, por ello, en esta nueva obra se registran palabras usadas solo en nuestro país, vocablos actuales, cotidianos, que no están en otros diccionarios. Sobre el trabajo de la comisión revisora peruana, el contenido y la importancia de esta obra conversamos con Agustín Panizo(*), lingüista de la Universidad Católica del Perú que formó parte del grupo de trabajo.
SR: ¿Quiénes integraron la comisión peruana que participó en la revisión del Diccionario de americanismos?
Agustín Panizo: Esta obra para mí es como un hijo compartido, pues he sido partícipe de esa comisión integrada por siete personas. En las primeras páginas del diccionario están los nombres de los miembros del equipo coordinado por Marco Martos, presidente de la Academia Peruana de la Lengua. Lo integraron: Isabel Wong, Luz Bravo, Luisa Portilla, María del Carmen La Torre, Ana Arias, Santiago Leguía y yo; la mayoría lingüistas o de una carrera afín. Hemos sido formados en Madrid en un curso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que es la que ha coordinado este trabajo. Allá nos capacitaron durante seis meses a cada uno.
SR: Mucha gente pregunta por las noticias de los últimos días. Me refiero a que palabras como pasumadre, bacán, roche, etc., fueron aceptadas por la RAE. Por favor, ¿cuál es la diferencia entre este diccionario y los otros diccionarios de la RAE?
AP: Siempre se tiene esa idea de los diccionarios: “La academia ya aceptó esta palabra y ahora ya se puede decir”. No es así porque la palabra se ha dicho siempre y no hemos tenido que pedir permiso para decirla. Si yo quiero decirle algo a alguien aquí, en el Perú, pues se lo digo y no hay problema. Cuando las palabras son muy extendidas y su uso se vuelve frecuente, intenso y bastante difundido, entonces esa palabra amerita que una institución la registre. Al hacerlo le da una carta de ciudadanía en la lengua española general, pero estas palabras que tú dices: bacán, pasumadre, han entrado al Diccionario de americanismos (DA), no al Diccionario de la lengua española tradicional (DRAE). Es la primera vez que sale este otro diccionario. Han entrado estas y muchas otras palabras: caña, caña monse, zampado, fosforito, roche, raspadilla, cachina, etc.
Hay que diferenciar entre el DRAE, que es más normativo, en el que la inclusión de palabras refleja que la academia aprueba su registro, y el Diccionario de americanismos, que entre otras características es descriptivo, pues simplemente describe la realidad, intenta recoger todo el léxico que se usa en toda la América sin emitir juicios de valor al respecto, simplemente recoge la voz. Nosotros [la comisión revisora] hemos trabajado y hemos dicho esta voz se usa y esta otra voz también, esta otra se usa muy poco y acaba de surgir, seguramente no prospere [así que mejor] no la incluimos en el diccionario. Pero aquellas voces que tienen tiempo circulando entre nosotros, pues han entrado.
SR: Por ejemplo, en el diccionario de la RAE la palabra cachina aparecía solo con la acepción peruana, especie de vino que se toma en la chacra.
AP:En el DRAE dice que cachina […] en el Perú significa “licor barato dulce, hecho de mosto ligeramente fermentado”, pero nada más. Y nosotros sabemos que tiene otras acepciones en el Perú. El DA recoge muchos más significados que son comunes entre nosotros; por ejemplo, “lugar de venta de objetos de segunda mano o robados; objeto de poco valor y también una acepción que se da en el deporte de la tabla: en el surfing cachina es una ola pequeña”. Podría darte muchos ejemplos de voces que nunca antes han sido registradas en ningún diccionario de americanismos ni en ningún diccionario de peruanismos de los pocos que hay.
SR: ¿Cuál es el valor del Diccionario de americanismos?
AP: El valor de un diccionario se tiene que evaluar en función, me parece, de un criterio fundamental; y esta es una idea del mexicano Luis Fernando Lara. Un diccionario, además de ser un catálogo de preguntas y respuestas sobre el significado, es, además, el depósito de una cultura, porque en él están registrados, almacenados los signos lingüísticos, las palabras que usa una sociedad; y ese conjunto de signos refleja la manera que ha ideado cada sociedad para referirse a la realidad. Esa es información cultural. Y [para evaluar un diccionario debemos preguntarnos] si la realidad peruana, las palabras que usamos para referirnos al mundo están en [en él]. Yo diría que están más en este diccionario de lo que han estado en cualquier otro en la historia. Jamás un diccionario ha recogido tanto léxico peruano y este, además de recoger el que estaba en otros diccionarios, por ejemplo en el diccionarios de peruanismos de Juan de Arona, en los estudios de Martha Hildebrant, en las obras de Ricardo Palma y tantos otros, ha añadido muchas nuevas palabras.
SR: De lengua viva.
AP: De lengua viva, de lengua actual.
SR: De uso cotidiano.
AP: De uso cotidiano, de lenguaje coloquial, voces como wawawasi están en este diccionario. Esta palabra es importante porque está en el lenguaje oficial. Y tiene que estar en un diccionario. Están además roche, rochoso, con significados reales que nunca antes habían sido registrados.
SR: Este diccionario les sirve no solo a los estudiosos del lenguaje sino a mucha gente.
AP: Por supuesto. Este diccionario le sirve tremendamente a un ruso que está estudiando literatura peruana y se encuentra con estas palabras en las obras de Jaime Bayly, de Roncagliolo, de Vargas Llosa y no las entiende… Pero también le sirve a cualquier peruano medianamente interesado en la comprensión de textos que se producen en nuestra cultura y que quizás no conoce algunas palabras. Pues aquí están, pero no todas porque una obra de esta dimensión (2.333 páginas) es imperfecta y siempre es una obra en permanente construcción. Se ha hecho buen trabajo, creo.
SR: ¿Por qué hay gente a la que le desagradan las palabras lorcho, roto, charrúa? ¿Por qué se incluyeron en este diccionario?
AP: Este diccionario, además de su ánimo descriptivo de mostrar la realidad tal como está [...] registra esas voces que están bastantes difundidas. Al final del diccionario se incluyen siete apéndices que contienen, por ejemplo, las etnias vivas de Hispanoamérica, una lista de sinónimos, gentilicios americanos (palabras para referirse al origen geográfico de una persona). Hay muchas de distinto tipo, por ejemplo para el argentino están argento o che. Lo que pasa es que en el periodismo americano se recurre a estos gentilicios coloquiales. Por ejemplo, en el periodismo deportivo se dice que Chile ganó a los charrúas. Nosotros ayer empatamos con los cafeteros y ese tipo de gentilicios, no precisamente ortodoxos, estándares u oficiales han tenido su lugar en este diccionario. Para los cubanos se dice cubaniches, cubiches; para los costarricenses ticos. Bueno no es un gentilicio oficial, pero ¿por qué no registrarlo si se usa? Ahora, para el caso del Perú, se ha registrado lorcho, por ejemplo. Lorcho y peruano. Simplemente, el diccionario ha registrado la realidad. Esto hace que este diccionario sea valiosísimo como fuente de información. Imagínense que alguien consulte este diccionario de aquí a 200 años.
SR ¿Y cómo ha sido el proceso para elaborar el Diccionario de americanismos?
AP: Durante años se fue preparando una comisión en Madrid, compuesta básicamente por españoles. Estos nos enviaban el material por letras (A, B, C) para que el equipo peruano revisara, completara, quitara y pusiera si tal palabra se usa en el Perú o si esta otra palabra ya no se usa, etc. Todo ese perfeccionamiento de la información del diccionario se hizo desde aquí trabajando por letras. Trabajamos con muchos diccionarios a la vez, en una mesa grande, con diez o quince diccionarios abiertos simultáneamente, por ejemplo, todos en la P. Reflexionábamos sobre cómo definir mejor cada palabra y usábamos toda la información para redactar una acepción mejorada. Este es un diccionario que refleja un trabajo de equipo.
SR: ¿Vale la pena gastar los 220 soles que cuesta este diccionario?
AP: Pienso que sí vale la pena. Hay que ahorrar un poco y comprarlo porque es un diccionario histórico. Se ha esperado 120 años para este diccionario. Las academias americanas le reclamaron, con Ricardo Palma a la cabeza, a la corporación madrileña que se redactara este diccionario que recogiera el léxico de América. Ciento veinte años después, el diccionario existe, es este; no es perfecto, pero tiene muchas cosas buenas, por ejemplo pisco. La palabra pisco, que tanto nos preocupa, está en el diccionario de la academia, pero se define así: “aguardiente de uva” simplemente. En el Diccionario de americanismos, además de estar como aguardiente de uva, tiene otras variedades, por ejemplo pisco acholado, que es el pisco elaborado con diferentes variedades de uva; pisco puro, el pisco elaborado con uva quebranta; el pisco sour, está aquí. En este diccionario pisco sour es un “coctel elaborado principalmente con pisco, azúcar, clara de huevo y limón ácido”. Y están las dos formas en las que se escribe: pisco sour y pisco sauer.
Otro ejemplo, cuando limpiamos la pizarra en cualquier colegio del Perú se hace con una mota. Es algo tradicional y siempre lo hemos dicho y mota no está en el diccionario con esa acepción. Sin embargo, en el Diccionario de americanismos la hemos incluido: “objeto pequeño que sirve para borrar cualquier tipo de pizarra”. Y así ejemplos como esos hay infinidad, como el roche, que es un coloquialismo de varias generaciones de peruanos. Tradicionalmente, se pensaba que se refería solo a la vergüenza: “Tengo roche”. En el DRAE está esa acepción y otra: “cosa notoria y visible”, ambas solo para el Perú. Pero el Diccionario de americanismos tiene muchas más. Por ejemplo, tuve un problema con mi jefe y te digo que he tenido un roche con mi jefe. Y ¿qué significa ese roche? Problema. Otro más: “Hay un rochesazo en la esquina”. ¿Qué significa eso? Que hay un alboroto, un escándalo. Y hay otra: una situación embarazosa o comprometedora también es un roche.
Rochoso está como “alguien que llama negativamente la atención con su comportamiento” (“No hay que invitarlo a él porque es muy rochoso”), pero también significa “persona que se avergüenza muy fácilmente” (“No hay que invitarlo porque él es muy rochoso y no va a querer hacer tal cosa. Le va a dar roche”). Y está en este diccionario. Pero también “una cosa que inspira vergüenza” (“A mí no me gusta esa ceremonia porque es muy rochosa”). ¿Por qué? Porque te inspira vergüenza. Todo eso que refleja la forma de referirnos al mundo, a nuestros sentimientos y estados de ánimo, eso está registrado aquí, por primera vez, en este diccionario.
SR: Para terminar, ¿deseas agregar algo?
AP: Solo agradecerte por la entrevista y al diario El Comercio por interesarse en estos temas.
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(*) Agustín Panizo es Lingüista por la Universidad Católica y magíster en Lexicografía por la Asociación de Academias de la Lengua Española. Fue miembro del equipo peruano revisor del Diccionario de americanismos (2010) y participa actualmente en dos proyectos de diccionarios de peruanismos (DiPerú y Spelex). Desde junio codirige y conduce el programa de radio Palabra del Perú, de la Academia Peruana de la Lengua (www.academiaperuanadelalengua.org), que se transmite por radio San Borja.
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Diccionario de americanismosEstudié Lingüística en San Marcos, pues siempre me interesó el lenguaje. Siempre digo que corrijo desde que tengo uso de razón y es cierto. En el diario El Comercio me convencí de que corregir es mi vocación, pues trabajo en lo que me gusta. No la paso mal, leo todo el tiempo, de paso estudio la gramática normativa. En el estricto sentido de la palabra, no soy normativista, puesto que un lingüista sabe que el lenguaje es libre. Los errores, fallas o gazapos son parte de la diversión; además, me sirven para preparar mis clases, mi otra pasión, como buena hija de un maestro. Mi vida es simple, tengo un hijo adolescente al que adoro, una familia que es lo más importante para mí. Entre el diario y el blog Ideas y Palabras transcurren mis días. Por ahora, espero seguir escribiendo sobre el castellano y que lo aprovechen quienes desean mejorar su redacción.
9 Comentarios
Hola:
Qué importante es conocer nuestra cultura: he leído que hay gente joven que se avergüenza de su manera de hablar. A mí me encanta ser peruano, ser limeño. En el extranjero no siento lo mismo que en mi barrio, en mi casa, donde nos une un lenguaje, las chelas los sábados, la pichanga los domingos. Felicitaciones a los lingüistas que nos enseñan a amar nuestras palabras. Y a ti, Sofía, porque despejaste las dudas que tenía... Yo no entendía las noticias sobre las palabras que usamos diariamente y estaba confundido, ahora con Agustín se me aclaró todo y, te repito, siento orgullo de ser peruano.
Rpta.-
Me alegra que alguien joven piense así; acostumbrados como estamos a echarnos barro entre peruanos, me entusiasma tu forma de pensar.
Creo que todos deberíamos sentir orgullo, no solo de nuestra comida o paisajes, sino de nuestras palabras.
SR
Hola Sofía:
Qué bueno saber que haya un diccionario que recoje muchas voces usadas en Hispanoamérica. Como bien dice Agustín Panizo, va a servir mucho para las personas que leen literatura latinoamericana y que no entienden muchos términos coloquiales usados en este lado del mundo.
¿Sabes si aparece el vocablo «recontra» como aumentativo usado en el Perú? Ya debe tener varias generaciones y sigue vigente.
Saludos.
Rpta.-
En efecto, es una buena noticia. En cuanto a «recontra», le pediré el dato a Agustín.
SR
Sofía, entonces, ¿los coloquialismos (que usamos siempre) siguen formando parte de la clasificación de la lengua en sus niveles medios a bajos? ¿Se consideran vulgares ciertos términos que incluso llegaron a ser clasificados dentro de la replana y ahora están en este diccionario?
Este explica términos culturales, ¿pero son aceptados a nivel mundial?
Rpta.-
Creo que tienes como válido un concepto equivocado respecto de los coloquialismos. Estos no son de los niveles medios o bajos. Es más, ¿de dónde sale esa clasificación?
En los diccionarios, para ayudar al hablante, se incluye el uso que se le da a determinada palabra (culto, vulgar, coloquial, etc.); ello no significa que estén clasificadas o prohibidas. No hay categorización de vocablos. Las palabras existen y las usamos de acuerdo con nuestras necesidades comunicativas y, como afirma nuestro entrevistado, no hay que pedir permiso a nadie para usarlas.
SR
SR
Hola Sofía:
No he podido encontrar 'pasumadre' en el diccionario de la RAE.
Salvo eso, interesantísima entrevista. Y, efectivamente, toda lengua es un como un cuerpo vivo, en desarrollo y corrupción constantes desde su nacimiento.
Saludos desde los arrabales de Colonia
Rpta.-
Justamente, ¡pasumadre! no está en el DRAE sino en el Diccionario de americanismos.
SR
Francamente, no veo la necesidad de guardar palabras vulgares, ordinarias o improvidadas que lo único que hacen es enrostrarnos que somos un país mediocre. En vez de ello deben publcarse libros para salir del subdesarrollo. Mi padre, que era una persona culta, nos hacía leer El Comercio; ahora se volvería a morir al ver esta "noticia" de palabras vulgares que los linguistas defienden. Me niego a hablar de polladas, roches, etc.
Rpta.-
No es mi intención convencerte de nada. Cada cual es libre de opinar.
SR
¡Pasumadre! Nunca creí que podía escribir esta palabra... La busqué en el diccionario de americanismos (lo revisé nomás en una librería ahora en el Plaza San Miguel) y encontré ¡pasumadre! con signos de admiración. Estoy feliz. ¡Pasumadre! sin roches por fin. Saludos al chico de la entrevista, está clarísimo todo.
Rpta.-
Asu, ¿cómo haces para hojear sin que te ampayen? Me alegró tu comentario, tan entusiasta. Te agradezco sinceramente, le pasaré los saludos a Agustín.
SR
Buenos días.
Solo para saludar la inclusión de estos términos en el Diccionario, digamos que solo era cuestión de tiempo que estas palabras tan usadas pasaran a formar parte del habla 'oficial'.
Por otro lado, tengo una duda acerca de 'sino' y 'pero', ¿siempre se les debe anteponer una tilde? Porque he visto en diversos medios que no siempre llevan tilde y eso me genera confusión.
Gracias por su respuesta.
Cero roches.
Diego Andrés.
Rpta.-
Hola, gracias... Tal vez te estás refiriendo a la coma (tilde no) antes de sino y pero... Bien, se trata de comas obligatorias, pero que pueden no estar si el estilo lo demanda, como en el periodístico que tiene varias licencias.
SR
Hola Pablo:
Agustín Panizo me pasa la siguiente cita de la doctora Martha Hildebrandt:
RECONTRA. Es, en el Perú y en otros países de América, un morfema intensificador o ponderativo (equivalente del prefijo requete-) que se une a adjetivos, adverbios y verbos: recontrasucio, recontramal, recontranegar, etc. Se escribe también como palabra separada: recontra sano, recontra bien, recontra gritar. Recontra puede haber surgido como expresión de rechazo en respuesta a contra, palabra con que, a su vez, se contesta un insulto o una maldición para conjurarlos. (Martha Hildebrandt, Agenda culta, 2007)
SR
Hola Sofía. Se extraña leer tus posts. Una consulta. En algunos países, especialmente en Venezuela se estila hablar así: las congresistas y los congresistas, los participantes y las participantes, los diputados y las diputadas, los ciudadanos y las ciudadanos. Esto acaso no es incorrecto? Se estila incluso escribir así en documentos oficiales en Venezuela. No basta y sobra con, por ejemplo, LOS PARTICIPANTES, y ya esta palabra incluye a ambos sexos, verdad? Gracias!!!
Rpta.-
Hola, gracias.
N solo en Venezuela... Se trata del llamado lenguaje inclusivo, que nada tiene que ver con la gramática. Si me preguntas si estoy de acuerdo o no, te diré que me da lo mismo que hablen o escriban como deseen. Si me preguntas si tienen razón o no, te diré que en el castellano no se requiere especificar masculino y femenino; desde tiempos inmemoriables "los niños" han incluido a las niñas.
SR
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