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Comentarios (14)

La foto en sepia

Ene
21
2008

fotosepia.jpg

Al llegar de vuelta a casa, Román se enfrascó en el vano intento de que su padre le confirmara si había manipulado las agujas del reloj en algún momento de la noche. Alicia, que no entendía de lo que hablaba su cuñado, miraba desde un extremo, preocupada al ver el rostro desencajado, los gritos del joven. Quería contarle que su hermana Fátima había llegado de Ilo pasado el mediodía y ahora estaba en el hospital, pero no supo cómo.

Román veía para todos lados, llevándose las manos a la cabeza, arrastrándolas por la cara, lanzando frustrados quejidos de desesperación. Pensaba en su padre enfermo y en su madre hospitalizada. Y en el reloj. ¿Cómo era posible que un reloj de péndola fuera el causante de tanta desgracia? Sin entrar en detalles de lo ocurrido a su madre y al anticuario, le había pedido al relojero que lo revisara detalladamente. Que le confirmara si en su mecanismo, sus molduras, su enchapado, encontraba algo que no encajara. Algo fuera de lo común. Pero no habían llegado a nada. Era como otro cualquiera. Bastante antiguo aunque bien cuidado. “Un lujo”, la sentencia del especialista.

Entonces había que aprovechar la presencia de Alicia para ir al hospital. Ver a su madre. Pensar. Fue en la sala de espera donde se enteró de la llegada de Fátima. Ella estaba al corriente del estado de mamá, o de lo poco que se sabía hasta entonces: los médicos querían descartar alguna anomalía o traumatismo craneoencefálico. Estaban ya al tanto que doña Mercedes sufría de hipertensión, aunque tampoco descartaban una insuficiencia cardiovascular. La noche anterior había llegado a Emergencias por un infarto. Pero lo que no entendía la hija era el motivo. Y cuando Román le contó la historia del reloj, no encontró mejor reacción ni mayor consuelo que lanzarle una bofetada, que su hermano interpretó en el acto como “te culpo de todo”.

Ya en casa, y después de haber acostado al padre, Román se atrevió a tocar el tema de nuevo con su hermana. Era lo único que tenía y estaba desesperado por ayuda. Sentados en la sala –desde esa mañana el reloj estaba en la habitación de Román– aprovechó para contarle lo que había dicho papá la noche anterior, sobre la historia del reloj en la familia. Pero Fátima no sabía nada. Nunca había oído nada sobre el tema. Y prefirió no seguir “con esa cantaleta”. Cogió el teléfono y llamó a Ilo, a Baltasar, su marido, para ponerle al tanto del estado de su madre.

- Ah, por cierto, llamó tu hermano Ernesto. Hablé con él y le dije que volviera a llamar sobre las diez de la noche para que hablara con ustedes- dijo Alicia, que también estaba en la sala.

Román pensó que tal vez su hermano mayor le podría ayudar, pero cuando más tarde habló con él, solo recibió gritos desesperados. Fátima, que habló primero con él, le puso al corriente a su manera de la historia del reloj, y cuando el joven intentó contarle su versión y pedirle ayuda, algo de información, recibió la impotencia del hermano mayor que sabía que no podía volver al Perú como quien toma un vuelo desde Ilo.

***

Al final de la noche en vez de irse a dormir, decidió quedarse en la sala. Y bajo la luz de una lámpara comenzó a revolver los cajones del viejo aparador y de los armarios apolillados que escondían los años de la familia. Si sus hermanos no eran capaces, serían los papeles, cartas y fotos los que le dieran una pista, una aproximación al misterio del reloj de péndola.

Y mientras revolvía documentos, antiguos legajos y álbumes, no dejaba de pensar en el reloj. En lo que le había dicho el relojero sobre la intervención de alguien. ¿Acaso no podía haberse atrasado solo y luego volver a su estado normal? Probaría esa noche. Comprobaría si volvía a atrasarse. Y siguió buscando. Y mientras repasó centenares de fotos fue dejándose llevar por sus pensamientos: ¿Acaso el constante movimiento del péndulo no estaría ligado a los latidos de alguien? Que adelante o retrase no sería otra cosa que la vida misma. Un reloj con deseos propios… Era una locura, pensó. Se sentía divagar. Necesitaba ayuda. Necesitaba algo.

Fue sobre la cresta de la madrugada, acostado en su habitación, adonde había llevado una pila de álbumes y cartapacios llenos de papeles, que ese algo apareció ante sus ojos. Con el papel en las manos sintió un frío gélido recorrerle los brazos. Un cierto mareo. Sin creer lo que estaba viendo. Era una fotografía en sepia. De esas antiguas y descoloridas con muescas en los bordes. Claro que había latidos de un corazón de por medio, pensó al verla. Y había estado muy cerca de él, aunque aún no fuera capaz de entender qué tenía que ver con su familia. Lo que sí tenía claro, era dónde lo había visto. Eran las mismas facciones, la misma mueca de la boca como si estuviera pensando. Trató de buscar más pruebas, más fotos, pero era la única. Entonces dejó todo a un lado y pensó que al día siguiente iría a verlo. Tenía preguntas y había encontrado alguien que guardaba respuestas.

***

Román permaneció en la misma posición durante interminables minutos. Sentado a los pies de la cama, los codos apoyados en las rodillas y la mirada firme y furibunda, incapaz de deslizarse de su objetivo siquiera un milímetro.

Había despertado innumerable de veces durante las pocas horas que le quedó a esa madrugada, sobre todo cada vez que llegaba una hora punta, cuatro, cinco, seis campanadas, sin embargo, fue sobre las siete en que se levantó de la cama, se acomodó a sus pies y se concentró en el enigma que tenía delante: el reloj de péndola se había atrasado de nuevo, aunque esta vez el retraso era de solo catorce minutos.

Lo corroboró con su reloj de pulsera y con el de su celular. Había catorce minutos de diferencia y esta vez estaba casi seguro que nadie había ingresado a su habitación mientras dormía. Por eso se había quedado durante largo rato observando la pieza, como lo hizo el relojero para comprobar el vaivén de la péndola. Y cuando notó que el reloj funcionaba perfectamente, entendió que nada ganaría quedándose ahí sentado.

¿Qué tenía que ver el personaje de la foto con todo esto? ¿Qué pasado oculto guardaba junto al reloj de péndola?

14 Comentarios

Ene
21
2008

Me gusta como va el relato, pero por favor, nada de brujas ni maldiciones Voodoo. Ya seria demasiado, sino pa eso lo hacemos mismo Teatro desde el teatro :S

Me gustaria que Roman termine siendo victima del reloj tarde o temprano (tal vez a la mitad dl relato, aun no porque recien estamos descubriendo el personaje) Roman podria ser el medio para que el reloj llegue a su verdadero destino, que logre vengarse por quien sabe que cosa. Obvio, el reloj no es solamente un reloj.

Podria ser algo al estilo de Poe no?

Saludos

Adrian

Publicado por: Adrian Lazarte
Ene
21
2008

El reloj pertecenió a un amigo de su padre,uno muy apegado a la reciente pareja y con quién su madre tuvo una aventura.Su marido de enteró y junto con otros lo secuestraron y lo mataron.Su esposa siempre lo supo,pero le daba miedo tocar el tema,ya que no reconocía a su marido en esa situación.

Algo así puede ser.En fin,bonita historio.Abajo las criticas taradas y mucha suerte.Bye.

P.d.: Qué bueno que volviste con tito.Suerte,bye.

Publicado por: Luis Andrés Miranda Mendoza
Ene
22
2008

Creo que el personaje de la foto es un tío cercano, que compro el reloj, sin saber que estaba maldito ya que la persona que fabrico el reloj murió misteriosamante al terminarlo. Y a partir de ahí habían ocurrido muchos hechos escabrosos. Y él al darse cuenta de que algo no andaba bien, decidió regalarlo a la familia de Román...

Publicado por: Heidi
Ene
23
2008

Yo creo que él asesinó al antiguo dueño del reloj y ahora su fantasma está cobrando venganza

Publicado por: Anonymous
Ene
23
2008

Muy interesante la idea del blog! y muy interesante la historia tambien!

El de la foto era el relojero, que era amigo del abuelo de muchos años. Roman va a buscarlo al dia siguiente para pedirle que le cuente la verdad sobre el reloj. Y la sabe , pero va a tratar que Roman no se entere de la verdad...

Publicado por: andrea
Ene
24
2008

No escribes mal, pero aburres. La primera lectura me dio sueño y eso que leo lo suficiente como para decir que leo suficiente. Te leeré luego y a ver cómo vamos.

Publicado por: anónimo
Ene
24
2008

Que bueno encontrarte por este medio. Esta vez abandono el formalismo de "profe" y te leo. No es el estilo que prefiero, pero sigo el relato que está bueno. Espero el desenlace y también la novela. Mucha suerte Jesús.

M.C.

Publicado por: Mirelia C.
Ene
24
2008

la persona de la foto...
puede ser el relojero q visito para
q vea el reloj
buen blog
salu2

Publicado por: h3nry
Ene
25
2008

Creo que la foto era de un amigo de la familia de Román que en tiempo pasado concurria mucho a la casa.. lo que no sabia la familia es que ese correcto amigo practicaba una suerte de magia negra o hechicería ...el padre de Román descubrio el lado oscuro de su amigo y las multiples maldades y fechorias que realizaba y dijo la verdad en una fiesta en la que concurrian todos los habitantes de su pueblo..como antes ya se había percatado que el padre de roman lo denunciaria.. el falso amigo ,Lanzo una maldición a la familia .. como una suerte de venganza..

Bueno una idea de como podría continuar la historia...

muy bueno blog !!

Saludos

Zare.

Publicado por: zarela
Ene
26
2008

eres mejor que el wawasana dulces sueños...

Publicado por: Carlos Contreras
Ene
27
2008

El texto debe ir encaminado por algo más terrenal. Nada de maleficios y ritos, como dice Adrian, sino sobre problemas humanos. Engaños, secretos, mentiras. Eso sería mucho mejor.
Esa foto debe asociar al verdadero dueño con el reloj y con un pasado del que Román ni sus hermanos tienen idea.
Seguiré leyendo

Publicado por: E
Ene
27
2008

Definitivamente el hombre es el relojero, que conocía al abuelo y con el que habían cometido algún delito que tiene que ver con el reloj. Desde entonces el relojero se alejó para siempre de la familia de Román

Publicado por: E
Ene
27
2008

"que bueno que volviste con Tito"???????? saoooooooooooooo

Publicado por: Anonymous
Ene
28
2008

La historia anda interesante pero deberías agregar post más seguido ...
http://cheaenlaultimahora.blogspot.com/ para el que quiera visitarme

Publicado por: César
 
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